24 mayo 2020
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El camarero que fue condenado a seis años de cárcel por violar a una estudiante en Salamanca es ahora absuelto

El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León revoca la sentencia de la Audiencia Provincial de Salamanca

07 feb 2020 / 18:20 H.

Absuelto por no haberse acreditado la comisión del delito imputado. El joven camarero salmantino condenado en mayo de 2019 a seis años de prisión por violar a una estudiante universitaria que conoció en redes sociales no tendrá que entrar en la cárcel. El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (TSJCYL) ha revocado la sentencia impuesta por la Audiencia de Salamanca. “No podemos sostener que la denunciante haya faltado a la verdad en su denuncia y declaración, pero sí que no ha quedado acreditada, más allá de toda duda razonable, la comisión del delito imputado”, apuntan los magistrados. Hay que recordar que la sentencia de la Audiencia contó con un voto en contra de uno de los magistrados que componían el tribunal que se mostró partidario de la absolución. El joven no había entrado aún en prisión, al no ser la primera sentencia firme y haberla recurrido.

El TSJCYL estima el recurso del condenado contra la sentencia de la Audiencia de Salamanca, que le impuso una pena de seis años de cárcel por un delito de agresión sexual.

“Ciertamente nos encontramos exclusivamente con la declaración de la denunciante como única prueba de cargo de tales imputaciones, por lo que, basarse en dicha prueba, supone un acto de fe en la veracidad de lo que la misma refiere que consideramos insuficiente para dicha condena, puesto que, exigiéndose para la existencia del citado delito, la presencia de violencia o intimidación como medios utilizados por el acusado para mantener la relación sexual con la denunciante, no hay acreditación de tal presencia salvo por las meras manifestaciones de ésta última”, arguyen los magistrados de la Sala de lo Civil y Penal del TSJCYL.

La sentencia de la Audiencia Provincial aseguraba que el 4 de junio de 2017 la joven de 20 años estudiaba los exámenes finales del grado que cursa en la Universidad de Salamanca, en la biblioteca de Libreros. Desde hacía unas dos semanas mantenía conversaciones habituales a través de las redes sociales con M.C.M., de 26 años, que trabajaba de camarero en un bar de la calle Gran Vía. Las conversaciones entre ambos tenían en muchas ocasiones claro contenido sexual. Tras una de ellas, la noche del 4 de junio de 2017, quedaron en que la chica se pasara a la hora del cierre por el bar donde trabajaba Manuel para conocerse personalmente, aunque ella ya le conocía de vista y sabía donde trabajaba.

La joven dejó de estudiar en la biblioteca y fue al bar sobre las 03.00 horas, momento en que se conocieron. La joven estuvo allí una media hora hasta que al cierre salió con el chico y un compañero del bar. En Gran Vía, el compañero se despidió y se quedaron solos, dieron un paseo hacia la Plaza Mayor y en el transcurso pararon en un ‘24 horas’ y compraron unas cervezas y tabaco.

Ambos hablaron de ir a casa de cualquiera de ellos, pero descartaron la posibilidad de ir a la de él porque estaba lejos y ella quería seguir estudiando. Tampoco pudieron ir al piso de la joven ya que vivía con varias compañeras y tenían la norma de no llevar a gente más tarde de las 23 horas.

Entonces, el acusado le propuso ir a una habitación de la pensión en la que también trabajaba, situada en la Plaza. Ella aceptó y una vez allí accedieron al cuarto, con cuatro camas y un balcón con vistas a la Plaza, donde se tomaron una cerveza y el varón fumó.

Acto seguido volvieron a la habitación y se sentaron en la cama, se descalzaron porque él así se lo dijo, y practicaron relaciones sexuales que ahora el TSJCYL asegura que no queda probado que no fueran consentidas.

El 8 de junio, sobre las 00.45 horas, preocupada por haber podido contraer una enfermedad sexual, fue al Hospital donde manifestó que había sido obligada a mantener las relaciones sexuales, tras lo que denunció al varón ante la Policía Nacional.

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