19 septiembre 2020
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Aníbal García Carro, en el banquillo por la huída de película en mitad de una procesión y acabar estampado en Huerta Otea

Los hechos tuvieron lugar en la Semana Santa de 2018 cuando, borracho, infringió todas las normas posibles al volante. La Fiscalía le pide un año y medio de prisión y tres sin conducir

10 jul 2020 / 12:07 H.

Ocurrió el 31 de marzo de 2018, los vecinos de Pizarrales no daban crédito a lo que estaban presenciando. Al mismo tiempo que la Hermandad del Silencio del barrio comenzaba su procesión desde la parroquia de Jesús Obrero, un vehículo con dos varones a bordo ponía en jaque a la Policía Local de la ciudad con una persecución de película que acabó en accidente y con los protagonistas arrestados. Uno de los detenidos era Aníbal García Carro, que iba al volante del vehículo y que además de infringir todas las normas posibles conducía borracho. El Juzgado de lo Penal número Uno de Salamanca ha señalado para el próximo lunes el juicio por estos hechos.

Según ha podido saber LA GACETA, el fiscal le pide un año y seis meses de prisión, además de tres años sin conducir, por un delito de conducción temeraria y bajo la influencia de bebidas alcohólicas.

Tal y como informó en su día este diario, los hechos ocurrieron alrededor de las 17.30 horas cuando los arrestados circulaban en un Citroen color blanco por las calles de Pizarrales y se toparon con agentes de la Policía Local. Los agentes les impidieron el paso con motivo del dispositivo de seguridad previsto por la procesión y esta decisión no sentó nada bien a los ocupantes del vehículo que continuaron su marcha a toda velocidad, obligando a los dos motoristas de la Policía Local a ir tras ellos.

Señala el fiscal en su escrito de calificación que durante su ‘aventura’, el conductor circuló en zigzag, en sentido contrario, se saltó semáforos en rojo y todo tipo de tropelías a más de 100 kilómetros por hora. Además, Aníbal García Carro circulaba bajo la influencia de bebidas alcohólicas.

Tal y como relataron testigos de los hechos, su temeraria huida discurrió por el barrio de Pizarrales pero también por el barrio Vidal, a través de la calle Regato de Anís, donde fueron vistos dando giros bruscos y dejando varias marcas de las ruedas en la calzada.

De hecho, en su huida llegaron incluso a colisionar con otro vehículo -aunque por suerte no hubo que lamentar heridos- e impactaron contra una farola.

Eso hizo que la espectacular fuga acabara en la zona de Huerta Otea, concretamente en la rotonda que une la calle Fernando Pessoa con Juan del Álava, donde finalmente perdieron el control, sufrieron el accidente y pudieron ser interceptados.

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