15 octubre 2021
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A juicio por el accidente de un peón de un secadero de Guijuelo al afilar un cuchillo

El suceso ocurrió en 2018, cuando el operario estaba en la sala de despiece y preparaba el instrumento, que salió disparado y se le clavó en la boca

06 jul 2021 / 23:43 H.
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El Juzgado de lo Penal número Uno de Salamanca ha señalado para hoy miércoles el juicio contra los dos presuntos responsables de un accidente sufrido por un trabajador de una empresa de productos cárnicos de Guijuelo al rebotarle un cuchillo en la boca mientras lo afilaba para el despiece de los animales.

La Fiscalía les acusa a ambos de un delito de lesiones por imprudencia grave en concurso con un delito contra los derechos de los trabajadores por el que pide para cada uno una condena de un año y nueve meses de prisión, el mismo tiempo de inhabilitación para ser administrador, encargado o responsable de seguridad de empresas relacionadas con la elaboración de productos cárnicos.

Reclama además a cada uno de ellos el pago de una multa de 7.200 euros, así como el abono conjunto y solidario con la aseguradora como responsable directa y la empresa de Guijuelo como responsable subsidiaria de una indemnización que asciende a más de 15.000 euros.

La Fiscalía dirige la acusación contra la mujer A.D.R.L. y el varón P.R.M. que al menos en aquel momento ocupaban, respectivamente, los cargos de responsable de recursos humanos y encargado general de la empresa guijuelense dedicada a la elaboración de productos cárnicos.

Según relata el Ministerio Fiscal en su escrito de calificación provisional, al que ha tenido acceso LA GACETA, los dos acusados tenían atribuidas funciones para hacer cumplir las normas de prevención y riesgos laborales asesorados por una empresa de prevención, ya que la mujer había sido designada miembro del gabinete de personal y el varón encargado de la empresa.

El 10 de noviembre de 2018, sobre las 05.30 horas y antes de empezar la jornada laboral, un trabajador que prestaba sus servicios para la empresa, con contrato temporal y con la categoría de peón, se dispuso a afilar el cuchillo para realizar su trabajo en la cadena de despiece descarnando costillas. Para ello, se fue a un pequeño cuarto situado en uno de los pasillos de la sala de despiece donde estaba el afilador, una piedra antigua con dos discos de giro sin protección.

Un cuchillo de 23 centímetros y un afilador sin carcasa

Destaca el Ministerio Fiscal que el cuchillo tenía un filo de 23 centímetros y el afilador carecía de carcasa para evitar los rebotes de los cuchillos más grandes.

De tal manera, el trabajador empezó el afilado y el cuchillo rebotó y salió disparado, de manera que se le clavó en la cara, afectándole concretamente a la zona de la boca. Además de perder tres dientes, sufrió graves lesiones por las que tuvo que ser hospitalizado.

Según el relato de la Fiscalía, el equipo de afilado carecía de marcado CE, al ser antiguo, y tampoco se encontraba adecuado al RD 215/17 sobre equipos de trabajo.

Además carecía de resguardo de protección y no había procedimiento para el uso del equipo de afilado.

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