DROGA

Los lugares más recónditos en los que los traficantes han intentado meter droga en Salamanca

Del hachís en envases de zumo a la cocaína en pulpo congelado

03.12.2018 | 04:45

Cualquier recodo puede ser bueno si se trata de sortear a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Los traficantes de drogas se las saben todas con tal de hacer llegar la mercancía a su destino y sacarse un buen dinero por ello, aunque no siempre logran su objetivo. Hace unos días la Guardia Civil dio un importante golpe al tráfico internacional de droga con la incautación en Salamanca de 1.335 kilos de hachís que viajaban ocultos en un camión de naranjas. Sin embargo esta no es la única vez que los delincuentes han intentado pasar sus alijos por la provincia de Salamanca buscando un buen escondite y los sitios donde los agentes han encontrado droga en la provincia son de lo más variopinto: desde hachís en tetrabricks hasta cocaína en pulpo congelado.

En mayo de 2007 la Policía Nacional detuvo a cinco presuntos integrantes de una red nacional dedicada al tráfico de hachís que, asentados en Madrid, distribuían la droga en Castilla y León. Uno de los miembros del grupo regentaba un restaurante en la calle Plasencia y la operación culminó con la aprehensión de dos kilos de hachís, que en algún caso se llegó a ocultar entre pollo asado y patatas fritas.


Alijo escondido bajo los asientos de un vehículo.

Parece que la comida siempre ha sido un buen recurso y en enero de 2008 un salmantino se las ideó para introducir cocaína en Galicia usando uno de los productos estrellas de su gastronomía. Fue detenido cuando pretendía hacer llegar a los gallegos un cargamento de alrededor de 5.000 kilos de cocaína oculto entre 24 toneladas de pulpo congelado.


Cajas de pulpo usadas para transportar droga.

Droga oculta en ruedas de repuesto, fajas, maletas, paquetería, dobles fondos... Cualquier idea es buena a la hora de poner la carga en carretera. Pero sin duda más original fue el marroquí que intentó pasar por Buenavista con un cargamento de 9 kilogramos de hachís en envases de tetrabrick de leche y zumo bajo el asiento del coche que conducía.


Bellotas de hachís ocultas en tetrabrick con las que fue 'cazado' un conductor en Buenavista.

O el viajero que fue cazado en un autobús durmiendo sobre una almohada rellena de tres kilos de hachís. En ambos casos, un perro entrenado para la detección de estupefacientes le delató.


Perro que detectó el hachís oculto en una almohada dentro de un autobús.

También otro can permitió desvelar un 'modus operandi' totalmente desconocido para los agentes por aquel entonces. En marzo del año 2009 un cántabro fue 'cazado' en la A-66 por la Guardia Civil de Salamanca con un total de 22,8 kilos de hachís que habían sido inyectados en tubos de poliespán ocultos en el interior de cinco tablas de surf.


22,8 kilos de hachís fueron inyectados en tubos de poliespán dentro de cinco tablas de surf.

Aunque sin duda un caso que dio mucho que hablar fue el registrado en julio de 2010 cuando dos varones fueron detenidos por recoger en Correos un paquete de cuatro kilos procedente de Ecuador que contenía un total de 526 gramos de cocaína impregnada en fotografías. Fueron condenados a tres años de prisión cada uno.

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