TRIBUNALES

Las acusaciones no dudan de la víctima y mantienen la pena por la violación grupal

Señalan que cuando fue auxiliada tras la agresión "no mintió, sino que nadie la entendió"

04.05.2017 | 09:44
El acusado llega a la Audiencia Provincial custodiado por un agente de la Policía Nacional.

La Audiencia Provincial de Salamanca dejó este miércoles visto para sentencia el juicio por la presunta violación grupal a una turista francesa en agosto de 2010 en un descampado de Villamayor. Un juicio en el que el único acusado, el rumano E.C.C. de 31 años y el único que pudo ser localizado gracias al ADN, se enfrenta a penas de 35 y 39 años de prisión que le piden la fiscal y la acusación particular, respectivamente, y en el que no han faltado las contradicciones, tanto en el testimonio del acusado como de la víctima, pero que en el caso de la última las acusaciones disculpan por el tiempo transcurrido -casi siete años- y las especiales circunstancias que rodean el caso: una joven extranjera, con dificultades de idioma y que por primera vez se encuentra en Salamanca, que de madrugada se desorienta y pide ayuda a dos varones para localizar su hotel, que la llevan a un descampado, que la amenazan con un cuchillo, que la violan y le roban y que la dejan abandonada y, por si todo esto fuera poco, es auxiliada por el vigilante y la recepcionista de un hotel que tampoco tienen demasiadas nociones de inglés ni de francés, ni tampoco los agentes de la patrulla policial que se encuentra después.

Todo ello "no significa que en ningún momento la víctima estuviera mintiendo, sino que nadie la entendía" y lógicamente ante este plantel lo único que quería era reencontrarse con su novio y hasta varias horas después, tras relajarse y descansar en su hotel, no acudió a denunciar la violación, coincidieron en manifestar las acusaciones. Y destacaron además que el hecho de que hubiera bebido unos mojitos y un vino o se hubiera ido a dar un paseo por Salamanca sola, no es para llevarse las manos a la cabeza, aunque en este caso, recalcó la fiscal, "se está criminalizando a la víctima, lo que me parece absolutamente injusto y machista".

Fiscal y acusación particular achacaron además a la defensa el hecho de que dejara entrever que la afectada se había inventado la violación para cobrar el seguro, cuando dijo, "el seguro es una garantía como cualquier otra", que abarca múltiples coberturas y que además en este caso no era el suyo propio, no lo contrató ella en su país antes de viajar a España con la intención de inventarse nada, sino que era el de su madre. "Que se esté poniendo en duda su versión simplemente porque ha cobrado un seguro, me parece criminalizador", concluyó la fiscal.

Por su parte la acusación particular centró su línea argumental en tres pruebas claves: la declaración de la víctima, la identificación del acusado y el ADN de éste hallados en la ropa y en la propia vagina de la afectada.
A este respecto señaló que el testimonio de la víctima, conforme a la jurisprudencia, es prueba de cargo suficiente y en este caso "no se le puede exigir un rigor tal como el que ofrece la prueba de ADN". De hecho, añadió, el trabajador del hotel declaró que cuando se la encontró, la chica estaba "muy nerviosa, llorando y desarreglada".

Respecto a las circunstancias que rodean el caso —que si iba sola o que si había bebido—, dijo: "Se está cuestionando algo tan básico como es la libertad de la mujer... Una mujer es libre para andar en minifalda, borracha, a las cinco de la noche e incluso subirse al coche de un desconocido sin que esto suponga que pueda obligarla a tener una relación sexual con él", afirmó.

Por último, en su informe, la defensa recogió las múltiples incongruencias en las que ha incurrido la víctima y aunque reconoció que efectivamente es innegable que apareció el ADN del acusado en la ropa y el cuerpo de la víctima, señaló que eso no quiere decir que la relación no fuera consentida y que la identificación de su cliente por parte de la afectada había sido parcial, porque dijo claramente que le reconoce, "pero no al cien por cien, porque ha pasado mucho tiempo".

A todo ello añadió que en este caso todo lo que hay "son mentiras" y que en modo alguno en su labor de defensa ha querido cuestionar "la honorabilidad de la víctima, pero sí la veracidad de su testimonio". "Esta señora se marchó sola, en un país que no conocía, con un idioma que no conocía, sin su novio, porque quería buscar cosas que éste no le daba, principalmente droga", concluyó tras tildar además de "estupideces" las acusaciones de machismo.

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