19 julio 2019
  • Hola

La procesión de Pizarrales busca con humildad e ilusión llegar a la Plaza

La promesa del silencio se realiza en el interior de la iglesia de Jesús Obrero, de donde parten medio millar de cofrades

20 abr 2019 / 09:46 H.

Gusta llegar a la Plaza Mayor pero sin lugar a dudas la salida y la llegada a la iglesia de Jesús Obrero de la carretera de Ledesma es para ellos el momento más emotivo por estar “en casa”. La Hermandad del Silencio reza mirando al cielo con el optimismo de previsiones sin lluvia para este sábado que, a primera hora de la mañana, parece que están de su parte. La cofradía afronta la procesión penitencial más larga de la Semana Santa desde Pizarrales hasta la Plaza Mayor, una marcha de 4 kilómetros que hace que este sea el desfile más extenso de la Pasión salmantina. “Pase lo que pase saldremos a manifestar públicamente nuestra fe con sencillez y humildad”, asegura la cofrade Tamara Velasco.

Si la meteorología se lo permite, el Santísimo Cristo de la Vela y Nuestra Señora del Silencio partirán a las 17:00 horas del templo de Pizarrales alzados por el color rojo y negro del hábito de los 480 hermanos que conforman la Hermandad, un 60% de los cuales saldrán este año en procesión. Unas 40 personas son los encargadas de llevar el paso de la Virgen mientras que 35 cargan con el Cristo. “Relevos como tal no tenemos, lo que sí hacemos son cambios puntuales de personas”, detalla.

Precisamente que sea la procesión más larga de la Pasión permite a los salmantinos disfrutar de las imágenes tanto de día como de noche, acompañadas durante todo el recorrido por la música de la Agrupación Musical Virgen de la Vega (OJE) y la Banda Tomás Bretón junto a los tambores de la Hermandad.

Pero su extensión lleva también implícito un mayor cansancio que se agudiza sobre todo a la llegada a la iglesia, un momento que los hermanos viven con tensión por la gran responsabilidad que conlleva el hecho de tener que subir los pasos por las escaleras. “Lo mejor es que en todo momento nos encontramos muy arropados por todo el barrio”, asegura Velasco. Hay que recordar que la promesa del silencio es íntima para los hermanos y no se realiza a nivel externo como sucede en la Hermandad Universitaria o la Real Cofradía Penitencial del Cristo Yacente de la Misericordia. Lo cierto es que la cofradía da mucha importancia a los momentos de reflexión que se realizan en el interior del templo y que se llevan a la misma esencia de la cofradía en el nombre. El Santísimo Cristo de la Vela (1920, anónimo) representa a un crucificado con los ojos abiertos y la cabeza apoyada sobre uno de sus brazos representando el momento de transición que supone el Sábado Santo en una reflexión hacia la Vigilia Pascual.