25 enero 2020
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Desmontando los grandes mitos sobre el alcohol

Ni es saludable, ni digestivo, ni bueno para dormir...

01 ene 2020 / 16:03 H.

Las navidades vienen asociadas a ciertos excesos gastronómicos. Demasiada comida y no menos bebida, pero del mismo modo que “nadie se come un mazapán, un polvorón o un trozo de roscón pensando que es bueno para la salud, tampoco se deberían consumir bebidas alcohólicas bajo la falsa creencia de que son saludables” o que tienen algún tipo de propiedad buena para el corazón, para la mente, para la piel...

El doctor Miguel Marcos lleva años luchando contra los falsos mitos que justifican o, incluso, animan a consumir alcohol. “No se trata de prohibir nada. Al que le guste que se tome una copa, pero siempre conociendo los riesgos y que nunca lo haga porque piense que es bueno para la salud o por cualquiera de sus supuestas propiedades”, insiste el internista del Hospital de Salamanca y miembro -junto a Javier Laso y Antonio Chamorro- del Grupo de Trabajo de Alcohol de la Sociedad Española de Medicina Interna.

De los siete grandes mitos que el doctor Marcos desmonta con argumentos científicos, el incuestionable ‘número 1’ es que “el alcohol no es saludable” en ninguna cantidad. “Se tiende a decir que una copa de vino es saludable, pero la Organización Mundial de la Salud ha indicado claramente que cuanto menos alcohol, mejor”. “Cada vez hay más datos que refuerzan que cualquier dosis de alcohol, por muy baja que sea, es potencialmente peligrosa para la salud”.

Estos estudios apuntan que hasta una o dos copas de vino al día “son un factor de riesgo para diversos tumores como el cáncer de mama o de colon”.

El profesor de la Universidad de Salamanca reconoce que “bajas cantidades de alcohol suponen un bajo riesgo de cáncer, pero lo importante es que ningún consumo de alcohol está libre de riesgo y, por supuesto, no es recomendable para mejorar o prevenir enfermedades”.

La máxima que se recita desde el mundo médico es que ‘no hay consumo moderado, sino consumo de bajo riesgo’.

El alcohol no es una droga

“Si utilizamos la definición habitual de droga como toda sustancia capaz de producir modificaciones en el estado psíquico y como droga adictiva aquellas que pueden causar dependencia, el consumo de alcohol se encuadra perfectamente en este apartado. De hecho, el alcohol es la droga más consumida en España, por encima del tabaco”.

El alcohol es digestivo

“No, por mucho que nos lo ofrezcan después de una comida, el consumo de alcohol produce gastritis y daño en el tubo digestivo”, recalca el doctor Miguel Marcos, por lo que no solo no tiene propiedades que ayudan en las digestiones más pesadas, sino que a la larga genera daños en el sistema y contribuye a la aparición de tumores.

El alcohol ayuda a entrar en calor

“No, todo lo contrario. La sensación de calor que notamos al consumir alcohol se debe precisamente a que estamos ‘perdiendo calor’ por la piel. El consumo de alcohol puede favorecer la muerte por hipotermia” en situaciones de emergencia por bajas temperaturas. El alcohol confunde, pero la realidad dentro del organismo es otra.

El alcohol permite dormir mejor

“No, el alcohol sí permite caer dormido con mayor facilidad pero posteriormente fragmenta el sueño y lo hace de menos calidad, con lo que se descansa peor”, defiende el especialista. Es evidente que unas dosis de alcohol pueden adormecer a las personas y generar sensación de cansancio, pero la efectividad del sueño a lo largo de la noche será inferior.

El alcohol es bueno para el sexo

“No, porque interfiere con la excitación sexual y puede provocar disfunción eréctil. El conocido como gatillazo”. Hay personas que recurren al alcohol para desinhibirse y perder la vergüenza en determinadas situaciones, también pensando que puede ayudarles a prolongar durante más tiempo la relación, pero la conclusión probada es que afecta a la excitación.

La cerveza hidrata tras el deporte

“No, la cerveza no es una adecuada bebida de reposición después de correr, ni por su contenido en alcohol ni por su contenido en iones”. Se trata de una cerveza que se sirve muy fría y por eso se recurre a ella en esas situaciones, pero no tiene ninguna propiedad de recuperación. De hecho, el alcohol tiende a deshidratar al organismo.