13 junio 2021
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Verónica Sánchez (directora de Enfermería del Hospital de Salamanca): “Tocamos fondo el día que estuvimos a punto de saltar al Virgen Vega para covid”

Pese a su juventud coordina a más de 2.500 profesionales del Complejo. Repite constantemente que la clave es “funcionar en equipo” y opina que “esta pandemia ha puesto en valor que tiene que haber enfermeras sí o sí”

14 may 2021 / 17:23 H.

Joven, pero aguerrida, asumió la dirección de Enfermería del Hospital en plena pandemia. Asustaba, pero aceptó y demostró que rinde mejor cuando más pendiente tiene la subida.

–¿Se podría decir casi como titular, sin que nadie se ofenda, que la Enfermería ha llevado el gran peso de esta pandemia?

–Esta pandemia sí que ha visibilizado más nuestro trabajo y ha puesto en valor que tiene que haber enfermeras sí o sí. En este Hospital, por ejemplo, hemos podido dar respuesta a la demanda por el trabajo en equipo. Esa es la clave. Si falla la Enfermería, falla una parte fundamental de ese equipo porque tenemos la plantilla más amplia del Complejo. Son más de 2.500 profesionales entre todas las categorías de Enfermería: técnicos en cuidados, técnicos de laboratorio, de Radiología, de Anatomía Patológica, fisioterapeutas, etc.

–Y aún así se quedarán cortos.

–Uno de los problemas de nuestros hospitales y centros sanitarios es el dimensionamiento de las plantillas. Hubo épocas en las que todo se gestionaba en función de las ratios de enfermera por paciente, pero España tiene una de las ratios más bajas de Europa. Aquí no queremos ver tanto los números como sí la calidad de los cuidados. ¿Qué necesitan nuestras plantillas para ofrecer esos cuidados de calidad? Con el covid los cuidados de un paciente son mayores porque, entre otras cosas, han estado solos. Desde atender necesidades básicas hasta el propio acompañamiento y eso requiere de más personal de Enfermerías. Las técnicas en cuidados han sido ahí fundamentales.

–La Enfermería ha hecho sus labores habituales, pero también se han encargado de las PCR, de ser las rastreadoras, de administrar las vacunas... y en Salamanca han hecho de informadoras.

–Y seguimos con esos ‘recursos informativos’. Cuando empezamos a trabajar con la covid uno de los primeros impactos es que los enfermos estaban solos. Los TCAE han abarcado esas necesidades básicas del enfermo, pero además vimos que eran las personas indicadas para servir de enlace con las familias. En cada unidad covid asignamos recursos informativos que llamaban a los familiares para solicitar pertenencias y para informarles, aunque no información médica, porque es una competencia de los facultativos, pero no podíamos perder de vista la humanización.

–Se realizaron muchos contratos covid.

–En la primera ola toda la actividad programada se suspendió y el personal de Enfermería de esos servicios se movió. Se contrataron más de 300 enfermeras que han trabajado durante todo el año y se hizo un gran esfuerzo para que todas las personas pudieran tener vacaciones en verano y descansar. La segunda ola nos llegó en pleno periodo vacacional y en Navidades volvió a pasar. Esto nos obligó a hacer continuos ajustes en las plantillas y los contratos. Ahora, como sabéis, para gestionar los recursos humanos hacemos una valoración de las necesidades y cuando finalizan los contratos detectamos cuántos se necesitan y los solicitamos a las bolsas de trabajo. Ellos, en función de la puntuación, llaman a los profesionales.

“Los técnicos en cuidados fueron clave para ejercer de enlace entre los enfermos, que estaban solos, y las familias”

–¿No habría sido mejor renovarles a todos y ‘atarles’?

–No somos nosotros los que renovamos, sino que debemos solicitarlo a la bolsa de trabajo. Hacemos estimaciones de necesidades por la ratio de camas, pero también por los cuidados específicos dentro de cada unidad. Por ejemplo hacen falta unos cuidados especiales en Oncología, Hematología, una Unidad de Nuemología que tenemos en Medicina Interna con ventilación mecánica no invasiva... Ahí se solicitan cuidados especiales, pero las renovaciones como tal no las hacemos nosotros.

–¿Haría falta tener más especialidades dentro de la Enfermería como las tiene la Medicina?

–Mi opinión es que cuando te especializas de algo garantizas aportar más calidad a la atención. Llevamos desde 2005 con las especialidades de Enfermería, aunque no todas tienen todo el desarrollo. Lo que pone de relieve la pandemia es que sí hacen falta profesionales especialistas en cuidados críticos, porque un enfermo de UCI requiere unos cuidados y una formación previa. Por eso soy partidaria de la especialización. En este Hospital potenciamos que la Enfermería pueda desarrollar todas sus competencias en cada puesto.

–¿Después de todo lo vivido, cree que los jóvenes de ahora quieren ser enfermeros y enfermeras?

–No sé si esto ha sido una motivación, pero pienso que quien quiere ser enfermera lo sabe. Esto, lo que puede servir, es para ver que es una profesión con un valor enorme y una gran proyección de futuro. La Enfermería está de forma fundamental en Primaria, en las empresas, colegios... Está en la docencia y la gestión, también. Abarca muchas posibilidades de desarrollo.

–Este año habrá visto el miedo de cerca y puede que también las ganas de echarse a un lado.

–El miedo sí lo he visto, pero echarse a un lado te aseguro que no. Los profesionales no han pensado en me echo aun lado, sino en qué puedo hacer yo para poner mi granito de arena. Hubo muchos profesionales que dejaron sus servicios para unirse a los equipos covid. Ese miedo que existió, a fuerza de entrenamiento, se ha superado y ahora tenemos unos procedimientos de apertura y cierre de unidades covid totalmente preparados. Nuestras supervisoras han hecho un papel de liderazgo de equipos para transformar unidades a cualquier hora, sin horarios. Han sido camaleónicas y han adquirido un gran entrenamiento.

–¡Vaya año para asumir la dirección de Enfermería!

–Es lo que me ha tocado. Tomé el relevo de Carmen Díaz, que fue fundamental cuando empezó la pandemia y que construyó un equipo muy compacto. Ella fomentaba la humanización y el trabajo en equipo, que es la clave de todo. Tomé el relevo lo mejor que puedo y también me apoyo siempre en ese gran equipo que hay.

“Debemos luchar por la mejor dotación de plantillas, pero no por llenar espacios, sino para garantizar los mejores cuidados”

–¿Recuerda en qué momento pensó ‘hemos tocado fondo’?

–Posiblemente un fin de semana de abril en el que teníamos que decidir si saltar ya al Virgen de la Vega para convertirlo en hospital covid. Queríamos que fuera un edificio limpio y no queríamos saltar, pero gracias a la organización de Los Montalvos lo logramos. Fue un fin de semana crítico porque la presión era altísima. Había 519 pacientes covid ingresados y otros 57 en críticos. Afortunadamente, justo ahí hubo una mejoría. En lo personal lo más duro fue la presión del día a día: tener que tener listas siempre las plantas para tratar de ir siempre por delante del covid y que los pacientes estuvieran bien cuidados, sabiendo que no estaban con sus familias. También fue muy duro cuando nos confinaron y los sanitarios nos tuvimos que apartar de nuestras familias. Vivías la vorágine del trabajo sin el apoyo de tu gente.

–¿Qué se avecina en el futuro de la Enfermería salmantina?

–Lo bonito, los retos... Debemos visualizar que el Hospital nuevo es una oportunidad buenísima para cambiar cosas y llevar nuevas maneras de trabajar. Yo lucho por que crezcamos, porque tiene que ser así. Vamos a ir a un hospital muy grande y debemos luchar por la mejor dotación de las plantillas. Pero no para llenar espacios, sino para que el paciente tenga los mejores cuidados que se merece.

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