«Ver estas pequeñas victorias ayudan mucho, sobre todo a la gente joven»
Ane Mai Höök ha sido la ganadora del tercer premio del XXVIII Certamen Jóvenes Pintores
Ane Mai Höök, ganadora del tercer premio del XXVIII Certamen Jóvenes Pintores de Fundación GACETA, asegura estar muy agradecida de poder formar parte de la exposición del certamen junto al resto de ganadores, ya que premios como este suponen «un impulso a quienes estamos empezando». Vasca con ascendencia sueca, su obra se basa en la fotografía: BRIGI22.
¿Qué significa un reconocimiento como este para su carrera?
—Ahora significa bastante, porque terminé el máster el año pasado y sales un poco al mundo sin esperar mucho, buscándote la vida a ver qué sale. Ver estas pequeñas victorias, la verdad, sobre todo al principio, te ayudan mucho a seguir tirando del carro, especialmente a la gente joven que está empezando.
¿Cómo le surgió la oportunidad de presentarse a este certamen?
—Era la primera vez que me presentaba. Estaba en un estudio con unas amigas del máster y, hablando, surgió la idea de apuntarnos al concurso; así lo hicimos dos de nosotras. Y sonó la campana. No me esperaba poder conseguir algún premio por eso; cuando me llamaron, fue una sorpresa. También siempre tienes esperanza, aunque no sea al 100%, porque sabes que hay muchas cosas buenas de mucha gente, entonces nunca sabes.
¿Cree que los concursos como este sirven para sobrevivir en el arte y para darle un impulso a la gente más joven?
—Sí, además, justo en este concurso sí que se agradece que el envío lo paguen, porque muchas veces no te puedes costear todo el precio de enviar el cuadro. Se agradece también mucho que sea para jóvenes y que nos tengan en cuenta.
Hablando sobre su obra, BRIGI22, ¿qué representa y cómo le surgió la idea?
—Trata sobre mi obra en general, que empieza siempre desde la imagen porque trabajo mucho desde el archivo. De ese gran archivo elijo una cantidad pequeña para luego seguir trabajando la imagen; empiezo con una parte y luego todo lo que esa imagen me sugiere lo llevo a otro lado, alejándolo de la propia imagen y convirtiéndolo ya en pintura propia. También se basa un poco en cambiar el lenguaje fotográfico al lenguaje plástico.
¿Qué estilo le inspiró a la hora de trabajar?
—Me cuesta mucho decidir un estilo propio. Trabajo con las veladuras, con la luz que sale de fondo, así que entiendo que puedo tener cierta relación con el impresionismo, pero tampoco me gusta encasillarme en un solo estilo.
¿En qué referentes se inspira?
—Solo en la base de la fotografía, Richter es un gran referente. A nivel de España, hay muchos referentes, como por ejemplo José Carlos Laranjo.
Sobre sus inicios, ¿cómo empezó a pintar?
—Es algo que he tenido muy claro desde pequeña. Mi madre hizo Bellas Artes, mi hermana también, y mi tío tiene una tienda de grabados y también es artista. Es algo que venía un poco de familia, así que creo que el entorno en el que crecí me ha condicionado. Terminé la carrera y luego hice un máster en pintura porque sabía que era lo que me gustaba.
¿Ve complicado poder vivir del arte a día de hoy?
—Al principio siempre es difícil, y vivir del arte, creo que es algo muy complicado, que mucha gente quiere y que exige muchos sacrificios. Ahora mismo también está difícil, así que lo importante es ir poniéndose pequeños retos poco a poco. Si consigo vivir del arte, sería todo un sueño.
Muchas de sus exposiciones se han presentado en el País Vasco. ¿Este premio también le puede ayudar a dar un impulso hacia otros lugares?
—Creo que cualquier exposición es una oportunidad, y si es fuera del foco en el que estás, también es una oportunidad de sacar tu obra adelante. Las obras que vi en la inauguración de la exposición me gustaron porque enseñaban el panorama nacional joven; no se encasillaba todo en un mismo estilo, sino que valoraban toda la diversidad que hay a la hora de elegir.