27 mayo 2020
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Vendiendo pescado de pueblo en pueblo: “Es muy duro y he vuelto muchos días llorando”

Mercedes Arroyo recorre varios pueblos de la comarca de Peñaranda y de Ávila donde el coronavirus ha pasado factura

22 may 2020 / 19:24 H.

Ejemplo de mujer trabajadora y emprendedora en el mundo rural, Mercedes Arroyo lleva cuatro décadas trabajando como pescadera en varios pueblos de la comarca de Peñaranda y algunos más de la vecina Moraña abulense donde el coronavirus ha pasado factura en las últimas semanas.

“En muchos momentos me siento angustiada, llena de miedo, con pena por tantas cosas, el miedo de no saber lo que te puedes encontrar fuera, lo que puedes llevar a algún pueblo, piensas y si yo soy asintomática y se lo pego a esta pobre gente o si me lo contagian a mí y lo llevo a mi casa, a mi marido y a mis hijos”, reconoce.

“Me levanto a las cinco de la mañana para trabajar y salir de pueblo en pueblo, muchos días sin dormir porque no puedo conciliar el sueño, cansada y cuando llegó a vender a las nueve, hago de tripas corazón y le doy ánimos y consejos a la gente que para mí no tengo”, añade.

Vendiendo pescado de pueblo en pueblo: “Es muy duro y he vuelto muchos días llorando”

El día a día en lo laboral es difícil pero en el plano humano es aún más duro y Mercedes Arroyo confiesa que muchos días ha vuelto a su casa llorando. A lo largo de este tiempo ha visto como el COVID-19 se ha llevado a clientes de muchos años, mayores que se han quedado sin dinero porque en muchos pueblos ni hay cajero ni iban las unidades móviles de los bancos, familias que aún no han cobrado los ERTE y no tienen ni lo básico.

“Decidimos que el dinero que nos gastábamos en los cafés diarios, en vista de que los bares habían cerrado, lo destinaríamos a ayudar a la gente y varios de mis proveedores se volcaron también en la iniciativa solidaria. Hemos podido donar pescado para la gente más necesitada y en la zona de Peñaranda, lo han repartido los Bomberos, a los que estoy muy agradecida por su labor”, señala.

“Por desgracia, mucha gente aún no es consciente de lo que hay y salen a la calle sin mascarillas, se juntan con otros, algunos incluso están viniendo a los pueblos a escondidas desde las capitales, y hay que tener mucha prudencia porque el virus sigue ahí”, comenta.

Su mayor deseo es poder ver y abrazar a su madre, a sus hermanos y también a su hija que vive en Valladolid y de la que lleva ya tres meses alejada.

Raquel Rollán, José Antonio Carrasco y dos de sus trabajadores.
Raquel Rollán, José Antonio Carrasco y dos de sus trabajadores.

“La normalidad vuelve al consumo”

La pandemia cambió el día a día de todos y también el consumo en las casas, donde, sobre todo en las primeras semanas de caos, las compras de alimentos se dispararon.

José Antonio Carrasco y Raquel Rollán, mayoristas de frutas en Mercasalamanca, vivieron en primera persona esos días de locura donde tuvieron que surtir a muchas fruterías y tiendas salmantinas. “Había gente de los pueblos que no podían desplazarse a comprar a las grandes superficies, igual que hubo muchos otros que también optaron por comprar en las tiendas de los barrios a las que nosotros siempre hemos repartimos. Eso hizo que aumentaran las ventas”, explica Raquel.

Cuenta que el único aspecto positivo en toda esta situación es la ausencia de tráfico en las calles “lo que nos permitía repartir toda la fruta en seguida”, aunque también recuerda las dudas que todos ellos sintieron mientras casi toda España estaba confinada en sus casas. “Al principio hubo muchos momentos de incertidumbre porque no sabíamos cómo actuar, ni siquiera lo tenían claro ellos en el Gobierno”, así que su mayor preocupación fue la de protegerse ellos y a sus cinco trabajadores cuando salían a repartir la fruta.

Los siete, reconoce Raquel, han trabajado todas estas semanas de caos sanitario a pleno rendimiento llevados por las circunstancias, aunque ahora la normalidad está comenzando poco a poco a llegar a las calles y también al consumo en los hogares. “Vamos volviendo a las cifras de ventas de antes. Se nota que la gente está volviendo otra vez a comprar en las grandes superficies y menos en los pequeños establecimientos y estamos regresando a la normalidad que teníamos”, explica mientras cuenta los días para que la normalidad sea total.

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