14 julio 2020
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Uno de cada cuatro pacientes rechazó pasar por quirófano por miedo al COVID

El Hospital intervino durante el estado de alarma a 1.400 personas con patologías graves, pero otras 419 descartaron la cirugía por temor a contagiarse dentro de un centro sanitario

30 jun 2020 / 15:40 H.

Uno de cada cuatro pacientes a los que el Hospital llamó durante el estado de alarma rechazó operarse por miedo a poder contagiarse del coronavirus.

Según los datos proporcionados por el Complejo Asistencial de Salamanca, desde el 14 de marzo y hasta el 15 de junio se había intervenido a 1.399 personas, pero había otros 419 pacientes a los que también se llamó, pero finalmente no fueron operados “por la negativa de los propios pacientes dado el momento epidemiológico que se ha vivido debido al COVID”, apuntan desde el Hospital.

El gerente del Complejo, Luis Ángel González, recalca que “aunque parecía que el Hospital se había parado durante el estado de alarma, la prueba de que no es así es que se intervino a casi 1.400 personas”. “Es cierto que se paró mucha actividad, pero era necesario mantener las urgencias y las cirugías de prioridad 1, sobre todo las de los pacientes con cáncer”, apunta.

Las 419 operaciones que hubo que suspender suponen el 25% de los pacientes y lo significativo es que no se trataba de cirugías banales. Durante estos meses se procuró llamar solo a los enfermos oncológicos o patologías de prioridad 1 cuya demora no debería exceder los 30 días. En cambio, pese a tratarse de patologías serias, cientos de enfermos apostaron por dejarlo para más adelante por ese miedo a pisar un hospital y correr el riesgo de contraer el COVID. Una pequeña parte de estas cirugías suspendidas corresponden a las personas que estaban en lista de espera, pero ya habían fallecido.

Precisamente para extremar las precauciones, el Hospital de Salamanca diferenció desde el principio los circuitos y, en la medida de lo posible, procuró dejar el Clínico exclusivamente para los pacientes COVID —algunos servicios como Cardiología tienen su tecnología específica en el Clínico— y operar a los enfermos ‘limpios’ en el Virgen de la Vega. Incluso se programaron cirugías en el Hospital General de la Santísima Trinidad. Aún así, los enfermos recelaban de entrar en un centro sanitario.

Otra prueba de ese temor al coronavirus son los infartos. Al principio de la epidemia ya lo advirtió el equipo de Cardiología: se estaban recibiendo muchos menos infartos de lo habitual y eso no significaba que no se produjeran, sino que los enfermos aguantaban en sus casas. La consecuencia fue que cuando esos pacientes acabaron llegando al Hospital, lo hicieron en unas condiciones muy negativas: con infartos avanzados, mucho más difíciles de intervenir y con secuelas irremediables.

Desde el equipo directivo del Hospital de Salamanca calculan que esta ‘prudencia’ frente al COVID puede extenderse ahora a los pacientes cuyos problemas no son graves. “Probablemente ocurra que si no son cirugías graves, el paciente prefiera esperar un poco más antes de venir al Hospital”, reconocen. En este sentido se han empezado a trazar “líneas estratégicas con de la actividad conjunta con Atención Primaria”, avanzan.

Todos los servicios quirúrgicos del Hospital de Salamanca recuperaron en junio la normalidad en su actividad. Es decir, no solo se operan cirugías de urgencia o prioritarias, sino también todas las que estuvieran programadas, pero es cierto que se siguen anteponiendo a los más graves, aunque otras personas lleven mucho tiempo esperando. En Oftalmología, por ejemplo, apenas se operaron cataratas durante los peores meses de pandemia y fue el 8 de junio cuando se retomó esta actividad. “No deja de ser una intervención agresiva para el paciente y se quería minimizar el riesgo de sobreinfección. Por eso no se ha forzado al paciente a la cirugía”, señalan fuentes hospitalarias, que añaden: “Recientemente se han recuperado ya cuatro quirófanos: dos en el Clínico y dos en Los Montalvos, como era normal”.