17 agosto 2019
  • Hola

Un salmantino, “oro olímpico” en Geología

Alejandro Hernández, alumno del Venancio Blanco, ganó la Olimpiada Nacional de Geología, una victoria que casi le hace cambiar su objetivo de estudiar Biología

15 abr 2019 / 18:36 H.

Durante los últimos días he tenido dudas”, admite Alejandro Hernández, alumno del instituto Venancio Blanco y flamante ganador de la Olimpiada Nacional de Geología, a la hora de hablar de futuro. Incertidumbre lógica a la vista de que la geología se le da tan bien como para ganar la prueba nacional de este año y representar a España en el mundial que se celebrará en agosto en Corea del Sur. Sus pasos iban encaminados a estudiar Biología en la universidad, una certeza que se tambaleó a raíz de la victoria, aunque Alejandro finalmente se ha decantado por continuar con Biología. “Hablé con el profesor sobre las salidas profesionales de la Geología, que tiene más de las que uno puede pensar, pero lo más seguro es que haga Biología”, indica.

Este joven estudiante, que está cursando 2º de Bachillerato en la modalidad de Ciencias, piensa dedicarse a la investigación, sobre todo a la Biología celular. Antes tendrá que esforzarse para acabar un curso en el que se la juega, al igual que sus compañeros, ya que necesita una nota alta y hacer una buena EBAU para poder estudiar lo que le gusta. “A principios de curso no intentas pensar en ello, pero según se acerca es inevitable. El curso es un trabajo de constancia, pero las pruebas son un momento concreto en el que te lo juegas todo”, reconoce.

Ya en verano, tocará preparar la Olimpiada Mundial. Un reto que Alejandro afronta sin fijarse metas concretas. “Para el Nacional repasé lo que di en clase, tampoco me centré completamente porque tenía clases. Así que haré una preparación parecida durante parte del verano, compaginándolo con el descanso”, añade. Un método de constancia que aplica al día al día para sacar adelante el curso. “Es verdad que este año he tenido que apretar, pero lo esencial es estar atento en clase y hacer un repaso equilibrado durante la semana a todas las asignaturas”, explica, pero reconoce que antes de los exámenes sí aumenta la carga de trabajo.

Aunque lo pueda parecer, no todo es estudiar. Alejandro señala que siempre hay tiempo para las aficiones, como ver una serie o tocar el violín, un “hobby” surgido de forma tardía. “La música la he descubierto hace muy poco. En Secundaria curse la asignatura y, aunque aprobé sin dificultad, me costaba entenderla. A eso se sumó que desde hacía algún tiempo soñaba con tocar el violín, así que el año pasado compré uno y durante el verano empecé a aprender de forma autodidacta. Me dicen que para haber ido por mi cuenta, no lo hago mal”, admite

PALABRAS CLAVE