18 mayo 2021
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Susana Marcos, salmantina y referente mundial en investigación de la visión: “Mi objetivo es fomentar que los avances en este campo tengan impacto en la sociedad”

La investigadora llega a EEUU para dirigir el Centro de Ciencias Visuales de la Universidad de Rochester | “No hay ningún otro sitio del mundo donde se den cita de manera tan contundente la investigación multidisciplinar que desarrollo y las oportunidades de transferencia a la industria”, afirma sobre su nuevo destino

04 may 2021 / 19:29 H.

Susana Marcos sucederá al que probablemente sea el investigador más reconocido del mundo en el campo de la visión, David Williams. La investigadora salmantina, formada en Física en la Universidad charra, ha desarrollado su trabajo en el Instituto de Óptica del CSIC y ahora salta a Estados Unidos para dirigir el Centro de Ciencias Visuales de la Universidad de Rochester, todo un referente internacional del que han salido incluso Premios Nobel. Allí continuará trabajando para mejorar la visión con logros como las lentes intraoculares, uno de sus grandes desarrollos.

–Se va a convertir en directora del Centro de Ciencias Visuales de la Universidad (CVS) de Rochester ¿es un gran paso, no?

–Es una gran oportunidad a nivel profesional, ya que el Centro de Ciencias Visuales es el centro de referencia internacional en investigación en visión, con expertos en óptica, en neurociencia, en bioingeniería y en oftalmología. Por otro lado, la Universidad de Rochester, a través del Instituto de Óptica al que estaré afiliada, es la cuna mundial de la óptica y la fotónica. No hay ningún otro sitio en el mundo donde se den cita de una manera tan contundente los temas de investigación multidisciplinar que desarrollo y las oportunidades de transferencia a la industria.

–¿Ha sido difícil la decisión de abandonar España y marcharse a Estados Unidos?

–No abandono España porque mi vinculación con el CSIC permanece. De hecho, con mi grupo de investigación en Madrid seguiremos desarrollando los proyectos que tenemos entre manos. Viví durante varios años antes en Estados Unidos, siendo investigadora postdoctoral en la Universidad de Harvard, y de manera habitual viajo 5 o 6 veces al año a EEUU por congresos, reuniones y colaboraciones con varias universidades americanas. Ahora los viajes serán a la inversa, pero, sin duda, frecuentes. Además, la pandemia nos ha entrenado a estar conectados independientemente de donde nos encontremos.

–¿Ha sido la falta de financiación de la que tanto se quejan algunos investigadores lo que le ha impulsó a dar este paso?

–Mi laboratorio está muy bien financiado, particularmente con proyectos europeos, además de colaboraciones con empresas de todo el mundo. Lamentablemente algunos investigadores han emigrado porque la financiación o la estabilización laboral no se ha materializado, y esto es grave. En mi caso, es una oportunidad de crecer profesionalmente y enfrentarme a nuevos retos en un entorno óptimo para la investigación. Esta movilidad es habitual en los deportes de élite, todo el mundo entiende cuando un jugador de baloncesto le ficha un equipo de la NBA.

“Mi vinculación con el CSIC permanece, de hecho, con mi grupo de investigación en Madrid seguiré desarrollando los proyectos que tenemos entre manos”

–¿Por qué es tan importante el CVS?

–El Instituto de Óptica de la Universidad de Rochester es el primer centro de investigación de óptica en el mundo. Por ejemplo, la profesora Donna Strickland, Premio Nobel de Física de 2008, fue reconocida por su trabajo en láseres pulsados que desarrolló siendo estudiante de doctorado en este instituto, bajo la dirección del profesor George Mourou, también en Rochester. En cuanto al Centro de Ciencias Visuales, es pionero en muchas innovaciones en ciencias de la visión, incluida la óptica adaptativa. El profesor David Williams, a quien sustituyo en la dirección, es probablemente el investigador más reconocido del mundo en nuestro campo.

–¿Cuál será su reto?

–Mi objetivo será capitalizar la multidisciplinariedad y diversidad de las investigaciones que se realizan, fomentando el trabajo colaborativo y el impacto de los resultados en la sociedad.

–¿Dejará la bata del laboratorio para dedicarse a la gestión?

–No, seguiré dedicada a mis trabajos de investigación, del mismo modo que hice cuando dirigí el Instituto de Óptica del CSIC entre 2008 y 2012. No solo no están reñidos gestión e investigación, sino que resulta imprescindible estar en la frontera de la investigación para dirigir un centro del calibre investigador del CVS.

–¿Qué proyectos deja pendientes en el CSIC?

–Seguiré desarrollando en el CSIC proyectos relacionados con nuevas lentes intraoculares, nuevos biomateriales basados en fibroína seda para tratamientos oculares y un nuevo instrumento para la medida de mecánica corneal. Se trata de proyectos financiados por proyectos europeos y nacionales. Tengo el honor de contar con un estupendo grupo de investigación con el que seguiré plenamente comprometida.

–¿Alguno que traslade a Estados Unidos?

–Varios de los proyectos que desarrollaré en Estados Unidos serán continuación natural de mis investigaciones, aprovechando las nuevas oportunidades de infraestructuras y colaboración con grupos de investigación y empresas. Algunas ya se han lanzando, como colaboraciones entre el CSIC y la Universidad de Rochester, para lo cual ambas instituciones han elaborado un convenio de cooperación. Además, nuestra empresa spin-off , 2EyesVision, ha conseguido también una posición muy competitiva en la aceleradora de óptica y fotónica de Rochester, Luminate, lo que va a servir de impulso a la expansión internacional de la empresa. No me cabe la menor duda de que se trata de una excelente oportunidad para todos.

“Es una oportunidad de crecer y enfrentarme a nuevos retos en un entorno óptimo. Esta movilidad es habitual en los deportes de élite”

–Si tuviera que elegir un hito en su carrera investigadora ¿cuál señalaría?

–Cualquiera de los trabajos que han comenzado con una idea, su demostración en el laboratorio y su transferencia a la sociedad. Esto incluye, entre otros, herramientas de diagnóstico en el ojo o lentes intraoculares, ya usados en miles de pacientes en decenas de países.

–¿Queda mucho trabajo por hacer para acabar con la ceguera y solucionar otros problemas graves asociados a la vista?

–Queda mucho trabajo, porque hay muchas condiciones que producen pérdida de visión, que exigen un abordaje multidisciplinar y precisan de conocimientos básicos de los mecanismos que las originan. Para hacerse una idea, en el congreso anual de la Asociación de Visión y Oftalmología, que empieza en unos días —este año de manera virtual— se dan cita normalmente más de 8.000 investigadores con trabajos que abordan de un modo u otro el conocimiento de la visión y su mejora. Diez de nuestros trabajos se presentarán en este foro.

–¿Cuál es el camino de las nuevas investigaciones en ese ámbito del conocimiento?

–Como digo es muy diverso, tanto por la variedad de condiciones que se abordan —miopía, presbicia, catarata, enfermedades corneales, glaucoma y enfermedades retinianas— como las técnicas de evaluación y terapéuticas, desde las basadas en óptica y fotónica, aproximaciones farmacológicas, terapia génica, inteligencia artificial, medicina regenerativa u órganos artificiales.

–¿Cuidamos nuestros ojos o los tenemos un poco abandonados?

–Creo que damos por hecho el ver, sin darnos cuenta de lo sofisticado que es el sistema visual y que una condición genética, la edad o procesos ambientales, puede alterar su funcionamiento. Sin duda, la prevención, el conocimiento y la consulta con los especialistas son claves para preservar la visión y encontrar la mejor corrección en aquellas circunstancias en que sea preciso y abordable.

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