05 agosto 2020
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Subasta ‘a marchas forzadas’ de la mitad de las propiedades del Estado en Salamanca

En cinco años ha pasado de poseer 473 inmuebles en la provincia, a solo 239 | Ha logrado dar salida a parcelas rústicas y edificios bajando mucho lo precios para pujar

15 ene 2020 / 16:36 H.

El Estado ha soltado lastre en Salamanca en los últimos cinco años. Su patrimonio en la provincia ha quedado reducido a la mitad gracias al uso de subastas con precios agresivos y atractivos para posibles compradores, lo que le ha permitido dar salida a bienes que no tenían ningún interés ni beneficio para el Estado, salvo ocasionar posibles gastos difíciles de recuperar. Una fórmula que se ha intensificado en el último año y en el que la venta de terrenos agrícolas y edificios, generalmente en ruinas, ha adquirido un papel protagonista.

El último inventario de bienes del Gobierno refleja que el Estado dispone en Salamanca de 239 inmuebles, según recoge el Portal de Transparencia. Aunque puede parecer una cifra alta de posesiones, está a años luz de las propiedades que la Administración central tenía hace un año, cuando eran 333, mientras que en 2014 ascendía a 473. La evolución refleja que, en poco más de cinco años, el Estado ha conseguido reducir a la mitad un patrimonio al que no daba utilidad.

El ejemplo más claro es lo que ha ocurrido con los terrenos rústicos. De los 206 que poseía en 2014, ha pasado en la actualidad a solo 58. También ha registrado un descenso importante en el número de edificios, de 154 a 88, mientras que se ha quitado de encima los 12 locales comerciales, las tres plazas de garaje, dos naves y una vivienda que tenía en la provincia hace cinco años. El único tipo de bien que ha experimentado un ascenso en cuanto a número de propiedades desde 2014 han sido los solares, que han pasado de 72 a 93.

Las operaciones de terrenos agrícolas y de inmuebles en Salvatierra de Tormes han protagonizado las ventas

Hace unos años, encontrar comprador a estos inmuebles resultaba casi imposible. Sin embargo, la Dirección General de Patrimonio estableció en 2012 un nuevo sistema de valoración que empezó a aplicar en los terrenos rústicos. Consistía en tomar como referencia solo el valor catastral, sin tener en cuenta el coeficiente de mercado. Los resultados comenzaron a notarse a partir de 2014 y se materializaron en subastas con precios de salida de unos centenares de euros e incluso de solo unas decenas. Los precios bajos han provocado que concurran más compradores a las subastas y, al incrementarse la competencia, también han mejorado las ofertas, aunque las compras se cierran a precios asequibles.

En la venta de los edificios, ha influido en gran medida las subastas en los últimos tres años de propiedades que la Confederación Hidrográfica del Duero tiene en el pueblo de Salvatierra de Tormes. El proceso ha permitido a los herederos de los primeros propietarios adquirir viviendas, muchas de ellas en ruinas, al igual que parcelas, además de incentivar el interés de gente de fuera de la localidad debido a que los precios son bajos en comparación con otros municipios, aunque los vecinos se han quejado de que salen con valor superior al de mercado.

Diferente procedencia. La mayoría de la propiedades que en Salamanca están infrautilizadas por el Estado corresponden a herencias, donaciones, concentraciones parcelarias y expropiaciones, además de bienes propios de la Administración que han quedado sin uso debido al traslado a edificios de nueva construcción de los servicios que allí se prestaban.

¿Por que había tantas parcelas rústicas?

El Estado había ido acumulando a lo largo de los años un gran número de terrenos rústicos. La mayoría procedían de concentraciones parcelarias. Se trataba de parcelas poco productivas, en mala ubicación o con difícil acceso, y que ningún propietario del municipio reclamó en el momento de la adjudicación de las nuevas parcelas. Pasado un tiempo, dichos terrenos se convirtieron en propiedad del Estado. Para darles salida, se debe aprobar un proceso de enajenación. Sin embargo, hasta el cambio de postura de la Dirección General de Patrimonio en 2012, venderlos resultaba muy difícil, ya que los precios de salida provocaban el desinterés de posibles compradores. Con la nueva fórmula, con precios muy asequibles, se ha invertido la situación y tres cuartas partes del stock de terrenos rústicos ha sido vendido.

Pocas ventas durante los años de crisis

Además del descenso de los precios de salida, también ha influido positivamente en las ventas la recuperación de la economía española. Ha sido en los últimos años cuando se ha notado la participación de más interesados en las subastas, una situación muy diferente a las operaciones de este tipo que se realizaban en plena recesión, cuando la mayoría de los lotes quedaban desiertos. De hecho, en mitad de la crisis, el Estado llegó a lanzar un plan de ventas para deshacerse de inmuebles y en el que incluía 48 bienes de Salamanca. Sin embargo, la Administración central solo logró vender dos.

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