29 octubre 2020
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Sin apenas contagios dentro de los centros salmantinos tras dos semanas de clase

Solo tres casos en cientos de test a contactos estrechos de alumnos que se habían contagiado en el exterior y pese a que hasta los 6 años no han de guardar distancia ni llevar mascarilla

El balance de las primeras semanas del curso escolar refleja una situación que muy pocos esperaban: pocos sobresaltos. La incidencia de la pandemia en los centros de Salamanca de momento ha tenido un mayor impacto en el aspecto organizativo que en la salud de estudiantes y docentes. Un hecho para celebrar, aunque habrá que ver si colegios e institutos aguantan igual de bien el incremento de casos provocado por la segunda ola. Pocas aulas aisladas y sin casos de transmisión dentro de los centros invitan a ser ligeramente optimistas de cara a poder completar el curso de manera presencial.

A todos los alumnos y docentes que han tenido que guardar un periodo de cuarenta por el positivo de un alumno, la Consejería de Educación les ha hecho una PCR. De todos ellos, al menos 200 personas, solo se han detectado tres positivos, dos de estudiantes y uno de un trabajador. Una demostración de que, al menos por ahora, no hay casos de transmisión dentro de los centros educativos, porque hay que recordar que los positivos que obligan a confinar una clase o a los contactos estrechos se deben a que el niño se ha contagiado en el exterior, generalmente en el ámbito familiar

Los datos de la Junta confirman que, desde que el pasado 9 de septiembre comenzaran las clases, se ha confinado a 22 grupos, una medida que solo se aplica en Educación Infantil y en 1º de Primaria. Los niños de estos grupos no deben guardar la distancia de seguridad de metro y medio y tampoco llevan mascarilla si tienen menos de 6 años. Por eso, cuando se detecta un positivo, guarda cuarentena la clase entera, al igual que los maestros que han tenido relación con ellos. En los cursos a partir de 2º de Primaria, solo se confina al alumno que da positivo y a sus contactos estrechos, los que han estado al menos 15 minutos con él a menos de metro y medio y si no se puede asegurar que hayan utilizado la mascarilla todo el tiempo.

En las primeras semanas se han aislado 22 aulas, menos del 4% de los grupos de convivencia estable

Esas 22 clases es una ínfima parte de los más de 2.500 grupos que hay este curso en Salamanca —difícil de precisar aún debido a que hasta hace poco se han autorizado desdobles—. Ni siquiera representan el 1% del total. Si tomamos como referencia solo a las clases de Infantil y 1º de Primaria, de las que hay más de 500 en la provincia, el impacto de los confinamientos se sitúa por debajo del 4%.

La Junta aprobó un protocolo en junio para garantizar un regreso a las clases presenciales segura, pero que fue modificando durante el verano. La principal medida, la obligatoriedad de guardar un metro y medio de distancia entre alumnos, se comunicó a los centros apenas unos días antes de comenzar el curso. El esfuerzo de los equipos directivos ha permitido que en la mayoría de clases esté garantizada la distancia. La Junta, además, ha cumplido el compromiso de aprobar todos los desdobles posibles, aunque algunos de ellos fueran a última hora, lo que provocó cierto caos organizativo en colegios e institutos y ahora está suponiendo problemas para encontrar interinos que cubran esas nuevas plazas.

El otro temor, el del absentismo, tampoco se ha cumplido, salvo de manera excepcional en algún colegio donde la mayoría de alumnos son de etnia gitana. Las familias están confiando en los centros y las clases, pese a las medidas, se imparten con cierta normalidad.

Ausencias justificadas por síntomas

Como es lógico, este curso marcado por la pandemia obliga a modificar comportamientos. Uno de ellos es la actitud de los padres ante la aparición de cualquier síntoma que pueda hacer sospechar que el niño ha podido contagiarse. La Consejería de Educación ha hecho hincapié desde que comenzó el curso en que las familias no lleven a sus hijos ante cualquier sospecha, aunque al final puedan tratarse de simples catarros. Un hecho que también está provocando un aumento de las consultas a los pediatras. Los niños de 0 a 9 años con síntomas entre el 1 y el 9 de septiembre fueron un centenar, según los datos de sanidad, mientras que desde entonces se han superado los 400.

Más limpieza y más turnos de comedor

El coronavirus obliga a hacer un esfuerzo a las administraciones este curso, no solo en la contratación de más docentes. El servicio de limpieza en los centros se ha reforzado, con presencia en todos ellos de una persona durante la jornada escolar, que en el caso de los colegios corre a cargo de los ayuntamientos. También se ha incrementado la presencia de monitores en los comedores escolares o se ha ampliado el horario de los trabajadores, ya que se han fijado más turnos para reducir el número de comensales en las mesas.

Extraescolares pendientes de la evolución

La Consejería de Educación descartó la realización de actividades extraescolares en los centros educativos, al menos durante el primer trimestre. Su posible celebración en un futuro dependerá de la evolución de la pandemia. Las empresas del sector, preocupados por el importante impacto de una decisión de este tipo, han protestado y de momento Educación les ha emplazado a mantener una reunión para analizar si hay alguna posibilidad de organizar algún tipo de actividad.

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