29 noviembre 2021
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Se necesita personal para el Comedor de los Pobres, la esperanza para muchos

Reparte comida a más de 300 personas diariamente y reclama nuevos colaboradores tras la falta de estudiantes durante los meses de verano

27 jul 2021 / 11:35 H.
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El Comedor de los Pobres situado en el Paseo de la Estación lleva años ofreciendo platos de comida a los más necesitados, gracias a los donativos de particulares y empresas, al Ayuntamiento de Salamanca y a la labor social que realizan los trabajadores y los voluntarios del centro. Actualmente están trabajando solo cuatro personas y pocos voluntarios. Por eso hacen un llamamiento a los jóvenes para que se pongan en contacto con la asociación, se animen a ayudarles y a compartir con ellos la experiencia durante los meses de verano. “Animo a las personas para que vengan a ayudarnos, vivan la experiencia, conozcan el trabajo que hacemos y sientan lo que las personas sienten aquí. Al final cuando salimos cada día del comedor nos paramos a pensar en todo lo bueno que tenemos, en que debemos dar las gracias por nuestra vida y en lo mucho que la gente sufre fuera de aquí”, afirma Miriam Labrador, administrativa del comedor.

El voluntario Carlos Ledesma pertenece al comedor desde que era pequeño porque su madre es una de las trabajadoras. Tiene muy interiorizado lo que es el voluntariado y ayudar a la gente. “Ahora más que nunca necesitamos voluntarios por la situación que estamos viviendo. A un joven que entre de nuevo aquí le diría que esto no se vea solo como un trabajo, sino como una experiencia que hay que vivirla. Tengo varias anécdotas, pero me quedo con lo agradecida que es la gente, varios ya me conocen y cuando voy por la calle me saludan. Hay muchas veces que nos quedamos sin algunos alimentos y nunca se molestan, sino que nos agradecen nuestra labor continuamente. Desde que estoy aquí aprecio los platos de comida que me ponen en mi casa aunque no me guste alguna cosa”, afirma Carlos Ledesma.

Tras la covid estas colas han incrementado y son muchas familias con niños las que reclaman los alimentos. “La covid ha sido horrible para ellos porque muchas personas no tenían casas y se las metió en un polideportivo. Nuestros transportistas voluntarios siguieron entregaron la comida durante el confinamiento”, asegura la coordinadora del centro, Alicia Sánchez.

Antes de la pandemia las personas podían entrar y sentarse en el comedor, pero ahora el protocolo y las medidas sanitarias obligan a los trabajadores a repartir la comida sin tener contacto con ellas.

“Estamos esperando a que nos den luz verde porque con la covid se nos paralizó todo, lo normal es que la gente de la calle que no tiene dónde comer, venga a hacerlo aquí, pero con la pandemia solo podemos entregarles la comida caliente con sus cubiertos hasta la una de la tarde”, detalla Sánchez. El menú del día está compuesto por un primer, un segundo, postre y bebida; además de una merienda contundente como un bocadillo o una empanada. Además también entregan al mes un lote con alimentos no perecederos. “Queremos que pronto puedan entrar de nuevo aquí para poderles servir y tener contacto con ellos, porque muchos no vienen tanto por la comida, sino a tener ese momento de relación y comunicación con otras personas. La comida al final es una excusa para ellos y para nosotros”, reclama la coordinadora

Todas las personas que son atendidas cada día en el comedor se valoran mes a mes, para saber en qué condiciones están viviendo, cuáles son sus ingresos o si han encontrado trabajo. “Si no cumplen alguno de los requisitos establecidos no pueden recibir los alimentos, porque desgraciadamente tenemos una larga lista de espera”, declara la coordinadora.

El voluntariado se ha convertido en una tarea de pocos que ayuda a muchos diariamente.

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