«Si Rosalía habla de Dios y se viste de monja es porque hay una corriente de fondo»
El presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, participó este miércoles en la inauguración de las jornadas sobre Inteligencia Artificial y Teología en la Universidad Pontificia
El presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, participó este miércoles en la inauguración de las jornadas de Inteligencia Artificial y Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca donde reflexionó sobre los retos éticos, antropológicos y espirituales que plantea la revolución tecnológica.
Durante su intervención, Argüello abordó el reciente auge de lo espiritual en la cultura popular. A raíz del nuevo disco de Rosalía, que ha despertado debate por su estética religiosa, el prelado apuntó que «además de una moda, seguramente hay una corriente de fondo». Puso como ejemplos la concesión de un premios Princesa de Asturias a un filósofo coreano que acaba de escribir un último libro sobre Dios, así como que El Festival de Cine de San Sebastián ha premiado una película que dibuja el recorrido vocacional de una joven. «Y ahora, Rosalía». «Si Rosalía y su equipo de marketing ven que hablar de Dios, vestirse como una monja y cantar las consecuencias del vacío existencial que provoca el materialismo tiene algo que decir, seguramente es porque hay una corriente de fondo», aseguró el arzobispo de Valladolid.
Para Argüello, esa «nueva religiosidad popular de la cultura pop» convive con las formas tradicionales de fe, como las cofradías, y ambas «están siendo muy significativas».
Sobre el tema principal de estas jornadas, reconoció que teología e inteligencia artificial «parecen en principio dos mundos separados», pero subrayó que la misión de la reflexión teológica es «comprender lo humano en todas sus dimensiones». En este sentido, advirtió de que las nuevas tecnologías «tienen una aportación valiosa para tantas cosas, pero también se convierten en instrumentos que pueden provocar los males.», aludiendo a ejemplos como el uso militar de drones.
El arzobispo insistió en que la ética debe seguir siendo una tarea humana: «Los algoritmos no tienen alma, son las personas quienes deben incorporar los criterios éticos».