06 agosto 2020
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Riesgo de un año en blanco en la obra de la A-66 entre Guijuelo y Sorihuela

El Gobierno afirma que es prioritaria, pero no dice cuándo sustituirá a la adjudicataria, en concurso de acreedores desde febrero, ni la fórmula que utilizará para hacerlo

05 jul 2020 / 22:09 H.

La reforma de la A-66 entre Guijuelo y Sorihuela continúa en el aire. El Ministerio de Transportes afirma que trabaja para encontrar una solución tras la entrada en concurso de acreedores de la adjudicataria, pero no avanza las alternativas que está barajando ni se atreve a aportar una fecha para reanudar la obra. A la vista de la escasa actividad y falta de información, resulta difícil pensar que la rehabilitación pueda retomarse este mismo año. La primavera ya se ha perdido y el verano también seguramente. Como mucho los obreros podrían volver en otoño, pero en invierno los trabajos deberán aparcarse debido a las bajas temperaturas. Por lo tanto, la reforma corre el riesgo de estar un año en blanco, un inconveniente y un peligro para los conductores por el mal estado del asfalto.

La empresa adjudicataria del proyecto entró en concurso de acreedores en febrero por su mala situación económica. Un problema que arrastraba al menos desde el otoño pasado y del que era consciente el Ministerio de Transportes. Sin embargo, las actuaciones para evitar la situación actual han brillado por su ausencia. Casi cinco meses después de declararse el concurso de acreedores, el Ministerio de Transportes lo único que comunica es que “está intentando solucionar el asunto del contrato para reanudar los trabajos cuantos antes”. Afirma, además, que se trata de una “prioridad” para el organismo que dirige José Luis Ábalos, aunque en ningún momento habla sobre las alternativas que baraja para retomar la reforma ni avanza fechas, ni siquiera orientativas, para que los obreros vuelvan a la autovía, pese a las preguntas de LA GACETA.

Las dificultades del proyecto no resultan nuevas. La adjudicataria, una unión temporal de empresas formada Construcciones Otero y Narila, ambas pertenecientes a la misma familia, ya saltaron al poco de iniciarse los trabajos el pasado verano. Las obras estuvieron paralizadas durante varias semanas por las desavenencias entre la adjudicataria y las subcontratas. En esas mismas fechas, se supo que la empresa tuvo que renunciar al menos a un proyecto que había ganado en Andalucía por su delicada situación económica. Pese a estas advertencias, el Ministerio de Transportes decidió continuar con el procedimiento, una decisión errónea a la vista de lo ocurrido finalmente.

Las obras se retomaron en octubre y el tramo levantado se terminó y abrió a la circulación tres días antes de la celebración de las elecciones generales de noviembre. A partir de entonces no se volvieron a ver trabajadores y maquinaria en el resto del tramo que aún queda por rehabilitar. El argumento del Ministerio de Transportes era que los trabajos quedaban suspendidos por el plan invernal, ya que para que asiente el firme se necesitan que las temperaturas estén por encima de los 5 grados. Ese plan invernal acabó, pero la actividad no ha vuelto por el concurso de acreedores de la adjudicataria.

Los últimos acontecimientos implican un retraso aún mayor para la rehabilitación de uno de los tramos en peor estado de la Autovía de la Plata. Deficiencias que se arrastran prácticamente desde su inauguración bajo el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero.