01 diciembre 2022
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Rechazo a la ley animal por parte de dueños de tiendas de animales y veterinarios

Se endurecen las penas por maltrato animal y antes de la adopción se deberá realizar un cursillo obligatorio y gratuito, entre otros cambios

03 ago 2022 / 17:37 H.
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PALABRAS CLAVE

El Consejo de Ministros ha aprobado este lunes, en segunda vuelta electoral, la nueva “Ley de bienestar animal”, primera en España. Tras seis meses después de su primera aceptación, el marco legal está listo para iniciar su tramitación parlamentaria. Los principales cambios que incorpora esta ley son el endurecimiento de las penas por maltrato animal, la realización de un cursillo obligatorio y gratuito para la tenencia responsable de animales antes de la adopción, la prohibición de sacrificar animales de compañía y de comercializar perros, gatos y hurones en las tiendas de animales o la identificación de todos los seres de compañía con un DNI animal. Así como la inscripción obligatoria de los perros de caza, vinculada a la licencia de su titular, en el nuevo Registro de Animales de Compañía. Además, la cría de animales solo la podrán realizar criadores registrados o profesionales, se prohíben los circos con especies salvajes, la utilización de animales en actividades y espectáculos en los que puedan sufrir daño o muerte y los zoos se reconvertirán en centros de recuperación de especies autóctonas. Varios propietarios de tiendas de animales y de clínicas veterinarias, cazadores o propietarios de rehalas salmantinos califican esta ley de “surrealista” y manifiestan que van a sufrir las consecuencias de la aprobación de la misma.

TESTIMONIOS

Jesús Ramón Monzón

Jesús Ramón Monzón es propietario de una tienda de animales desde hace 35 años y está en contra del proyecto legislativo. “He acudido a la Policía Local de Salamanca para que me informaran sobre el asunto y no me han sabido decir, así que yo entiendo que hasta que el anteproyecto no esté finalizado, expuesto y aprobado, puedo seguir vendiendo animales, sin provocar a la gente sensible, para defender mi trabajo”, reconoce el dueño. En su tienda comercializa con perros, gatos, canarios o conejos. “Es imposible que las tiendas podamos mantenernos vendiendo solo peces, como exige la ley, podemos evolucionar a mejor o adaptarnos a medidas como ampliar los espacios de los animales, pero no podemos dejar de venderlos”, señala. Jesús Ramón Monzón asegura que va a defender “el tema hasta el final” porque posee “argumentos suficientes sobre la labor positiva que ejercen las tiendas” y que si llegara el caso de la no comercialización de los animales de compañía, tendría que barajar si económicamente le interesa seguir con la tienda abierta o por el contrario, proceder a su cierre “después del esfuerzo de tantos años”, lamenta.

Manolo Rodríguez

Manolo Rodríguez es propietario de una rehala formada por 100 perros en un pueblo de Salamanca. Califica esta ley de “absurda” y opina que contiene detrás muchos intereses económicos. “Le han hecho caso a una pequeña minoría, pero no han escuchado a los que nos afecta de verdad”, detalla. El propietario cuenta con el permiso de animales vivos, con la licencia de rehalas y sus correspondientes seguros en regla. Además, reconoce que ya tenía registrados todos sus animales antes de la aparición de esta ley y opina que “el marco legal va en contra de la caza” porque “se la quieren cargar poco a poco”. Manolo Rodríguez también se presenta en contra de la prohibición de sacrificar a los animales. “Si tengo un perro herido por un jabalí y no lo puedo sacrificar, ¿qué hago con él? Me parece injusto que tenga que sufrir hasta el final su muerte”, detalla.

Daniel Sánchez

Daniel Sánchez es el dueño de una tienda de animales que incluye servicio de peluquería canina y veterinaria. “Creo que esta ley es surrealista. Si solo los criadores van a poseer el permiso para la venta de los animales, los precios van a ser desorbitados y aumentará el mercado negro”, manifiesta. El propietario reconoce que en su tienda tiene un “registro de núcleo zoológico”, un libro que recoge la procedencia de los animales, la documentación de los mismos, las facturas, la entrada y la salida de los seres, etc. “Hoy en día hay muchas tiendas que carecen de este núcleo y deberían controlar más eso, así como las ventas ilegales por internet, en vez de imponer la realización de tanto cursillo para tener un animal. Al final los que somos legales, salimos perdiendo”. Daniel Sánchez cuenta que ya está notando en su tienda la preocupación que tienen los clientes por la realización del curso y opina que “vender solo peces” significará “la ruina de los negocios salmantinos”. “Si llegara ese momento, miraría si me es factible mantener las puertas abiertas y si no cambiaría de negocio o me sacaría el título de criador”, detalla.

Sergio García

El joven Sergio García es un apasionado de la caza. Para él la ley de protección animal “quiere cargarse todo lo relacionado con el mundo de la cacería”. “El Estado no quiere permitir la cría de los animales porque desea lucrarse de todo. Si mi perra pare y vendo o regalo esos cachorros a alguien, no están consiguiendo dinero de impuestos, al contrario que con la aprobación de este proyecto”, lamenta. El cazador tampoco está de acuerdo con la prohibición del sacrificio de un animal. “Está claro que el dueño que lo quiera realizar, lo va a seguir haciendo. Luego puede decir que se ha muerto y ya está, y si necesitase el certificado de un veterinario antes de su enterramiento, hay muchos profesionales que están a favor de los cazadores”, asegura. En cuanto a la obligatoriedad de censar a los perros de caza, Sergio García opina que “todo es por sacar dinero”.

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