24 octubre 2020
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“No hay una única fórmula, la vacuna que vale para un virus no funciona con otros”

Isabel Sola, viróloga del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC), participó hace seis años en Salamanca en un simposio internacional sobre el coronavirus

La Universidad de Salamanca acogió hace seis años el Simposio Internacional de Coronavirus en que se señaló a los coronavirus como causantes de pandemias devastadoras. Isabel Sola forma parte de las virólogas del equipo de Luis Enjuanes, director del CNB-CSIC, que participó en el encuentro y ha mantenido colaboración con especialistas de Salamanca.

–Cuando apareció el COVID ¿fue consciente de la que se venía encima?

–No, el virus y sus consecuencias nos han sorprendido bastante a todos. Nuestros antecedentes más cercanos, como el SARS, tuvieron unas dimensiones bastante menores, así que cuando apareció este virus pensamos que podría tener una relevancia parecida, pero nos han sorprendido a todos con sus características.

–Llama la atención su resistencia.

–Efectivamente. Es escurridizo en el sentido de que va evolucionando y moviéndose, no infecta un tejido y se queda allí, sino que entra, se replica en las vías respiratorias altas y en algunos casos no avanza más, son esos casos más leves, pero en otros puede afectar a los pulmones, que es cuando se producen las neumonías con los cuadros más graves, y también puede replicar en el intestino. Además, se acompaña de una serie de síntomas muy variados, desde dolor muscular, de cabeza y malestar, hasta todo lo que está apareciendo ahora de problemas con la coagulación. Tiene muchos frentes y no todos eran conocidos al principio.

–Con el SARS usaron una técnica para manipular genéticamente al coronavirus, ¿ese avance les ha ayudado ahora?

–Sí. Este sistema lo habíamos desarrollado con otro coronavirus anterior a SARS y ahora estamos utilizando la misma tecnología para obtener una copia del COVID-19. Estos son virus RNA y sus moléculas no se pueden manipular genéticamente, así que nuestra técnica consiste en obtener una copia en versión ADN del genoma completo del virus y así tenemos en una versión que permite cambiar cosas y hacerlo de una forma muy específica y dirigida para estudiar las funciones de los genes o en último término, que es lo que estamos haciendo ahora, para generar candidatos a vacuna al ir eliminando los aspectos del virus que son perjudiciales.

“Que haya muchos grupos buscando vacunas es positivo porque hasta que no se compruebe cómo funcionan no tendremos la certeza de cuál es la mejor”

–¿Y qué técnica emplean?

–Mediante síntesis química producimos trozos del genoma del virus, lo partimos en piezas y las sintetizamos químicamente en versión ADN, entonces esas piezas las unimos entre sí y las ponemos bajo un promotor, que es una secuencia reguladora. Al final la propia célula convierte ese ADN sinténtico que nosotros hemos reconstruido en el laboratorio en el genoma completo del virus. Una vez que tienes ya la primera molécula en forma viral se copia y ya has iniciado artificialmente un proceso de infección viral y tienes el virus con las características originales o modificadas que introduciste.

–¿En qué momento se encuentra ese proyecto de vacuna?

–Nuestro proyecto deriva del propio genoma del virus. Estamos en la etapa del laboratorio eliminando todos los genes de virulencia y conservando los componentes del virus que son importantes para la respuesta inmune, que le van a permitir al virus replicarse y, por lo tanto, hacer muchas copias de sí mismo y presentarse con una dosis alta al sistema inmune, con lo cual la respuesta será más potente.

–¿Cuál es la ventaja de esta vacuna respecto a otras?

–No solamente tenemos la proteína de las espículas, fundamental para la respuesta inmune, sino también otras que hacen que en conjunto la respuesta inmunitaria sea equilibrada y no cause problemas, que es uno de los principales miedos que hay con otras vacunas. La experiencia con otros coronavirus es que cuando solo se inmuniza con una parte del virus, hay una respuesta inmune frente a esa proteína, pero no es equilibrada y en el momento en el que el sistema inmune y el organismo se enfrenta a una infección, se activan una serie de procesos inflamatorios parecidos a una respuesta alérgica, es una respuesta inflamatoria exagerada que podría no ser aceptable dentro del funcionamiento de la vacuna.

“Con este virus podría producirse un fenómeno parecido al de la gripe, que en verano disminuyen los casos, pero no significa que desaparezca”

–Hay una carrera por conseguir una vacuna ¿eso es bueno o puede volverse en contra?

–No hay una fórmula única de vacuna que está garantizado que va a funcionar. De una vacuna se pretende que sea eficaz y segura y cada virus tiene unas particularidades que lo hacen diferente a otros, entonces la fórmula que vale para un determinado virus no siempre vale para otros. El hecho de que haya muchos grupos haciendo distintos candidatos a vacuna es algo positivo porque hasta que no se evalúen esas vacunas y no se comprueben cómo funcionan no vamos a tener la certeza de cuál va a ser la mejor. Desde luego, no significa que el que primero empieza la carrera vaya a llegar a la meta con más éxito. Hay algunas de desarrollo más rápido, más sencillas, que podrían tener una eficacia relativa y quizás efectos adversos. Luego hay otra incertidumbre, y es que no sabemos muy bien cómo va a ser la inmunidad que inducen estas vacunas y tampoco sabemos cómo va a ser de duradera la inmunidad de las personas infectadas.

–¿Y pueden reinfectarse?

–En un periodo de tiempo corto, en principio, una persona no debería volver a infectarse. Esto sí que se ha visto en macacos. Ahora ¿cuánto tiempo dura esa respuesta inmune? No lo sabemos, ni si la duración de la inmunidad varía según la infección más leve o grave.

–También buscan antivirales.

–En nuestro laboratorio siempre estudiamos lo que llamamos bases moleculares de la virulencia, es decir, cuáles son los genes, los mecanismos por los que un virus causa daño. Cuando nos hacemos esta pregunta el motivo es porque si conoces el mecanismo por el que un virus causa daño, puedes buscar antivirales que se opongan a ese efecto. En esa línea nosotros tenemos varios candidatos que estamos explorando para ver su capacidad para actuar sobre las rutas de la inflamación que causa el virus.

–¿El virus seguirá en verano?

–Los coronavirus tienen una envuelta que les hace menos resistentes a las condiciones ambientales. Las temperaturas más altas, el ambiente seco y la luz ultravioleta podrían ponérselo más difícil al virus a la hora de transmitirse de una persona a otra. El verano tiene otro factor social, que es que la gente está menos tiempo en espacios cerrados. Con este virus podría producirse un fenómeno parecido al de la gripe, que en verano haya una disminución del número de casos, pero eso no significa que desaparezca y volverá a reemerger en invierno.

–Ha comenzado la desescalada ¿es el momento?

–Hay que estar en guardia y en el momento que se vea que la tendencia a la baja cambia, no seguir adelante con las medidas. Además, debemos comportarnos todos responsablemente y tener muy interiorizada cuál es la forma de minimizar los contagios. La suma de las relajaciones individuales lleva a que el virus encuentre las puertas abiertas.

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