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Nabil, Asdín, Marcos y Samara contaron ayer sus experiencias en la Casa Escuela Santiago Uno. LAYA
Niños huídos de la miseria que labran un nuevo futuro

Niños huídos de la miseria que labran un nuevo futuro

Nabil, Asdín, Marcos y Samara recordaron la experiencia vivida tras cruzar la frontera y llegar a España en la Casa Escuela Santiago Uno

Elena Martín

Salamanca

Sábado, 18 de noviembre 2023, 06:45

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Historias que calan hondo en el corazón, que cautivan, que hacen un llamamiento a la solidaridad y que invitan a reflexionar y a valorar lo que se tiene. Las expectativas que giraban este viernes en torno a la celebración del Día Mundial de la Infancia en la Casa Escuela Santiago Uno se cumplieron de sobra. Y es que, en el salón de actos de la entidad, imperó el silencio para escuchar, de viva voz, la experiencias vividas por Nabil, Asdín, Marcos y Samara. Todos ellos conocen de primera mano lo duro que resulta tener que abandonar tu país de origen.

Sorteando cualquier tipo de prejuicio, el impacto de su llegada a España después de haber dejado atrás a sus amigos y a sus familiares, viviendo en sus propias carnes el dolor y el sacrificio, invita a darle la mano al 'país hermano' y a entender el origen y el proceso por el que los jóvenes inmigrantes pasan a su llegada a la frontera.

Bajo el título 'Niños y niñas de las fronteras', el aprendizaje, basado en testimonios, hizo enmudecer a los asistentes. Lo hizo con lecciones de vida de quienes han salvado diferentes fronteras desde Marruecos o América e incluso entre provincias o barrios de la misma ciudad. Poniendo un punto y seguido a sus vivencias, a sus emociones y a las adicciones que, en su día, les lastraron por el camino, Nabil, Asdín, Marcos y Samara luchan, al igual que todos sus compañeros en la Casa Escuela Santiago Uno, por adquirir capacidad para valerse por ellos mismos y tener formación. Y, a día de hoy, pueden sentirse orgullosos del recorrido que han hecho y de la resiliencia que han mostrado para alcanzar sus logros.

Asdín y «el camión que no podía perder»

Con apenas 10 años y después de siete días en Tánger, Asdín cogió el camión que no podía perder. El tiempo que pasó hasta que se le presentó la oportunidad perfecta para ir en busca de un futuro mejor se le hizo eterno, pero, por fin, pudo llegar a España. Fue en el 2012 cuando, en Algeciras, cumplió el que era su sueño por aquel entonces. Tras alojarse en un centro para menores, llegó a Salamanca, donde encontró a la que, a día de hoy, es su segunda familia. «Tenía problemas de conducta. No encajaba muy bien en ningún sitio. Me insultaba con todo el mundo, me escapaba todos los días de clase y empecé a consumir sustancias. Me arrepiento de haberme juntado con gente que no me hacía bien. Ahora, me siento orgulloso de haber superado lo que he superado y de estar estudiando Integración Social», aseguró.

La conmovedora historia de Nabil

Nabil tuvo que emigrar a España con apenas 16 años. Tras tres años en la Casa Escuela Santiago Uno, recapitula y rememora su infancia, cuando no se separaba de su abuela, de su vaca y de sus dos ovejas, sustento vital que su familia y él tenían para poder dormir en una casa construida con barro y que, cuando tenía 10 años, le llevó a trabajar para tener una vida digna. Con la meta de llegar a un país con oportunidades y mejorar la vida de sus padres, decidió cruzar la frontera con Melilla. Tras sufrir agresiones físicas y momentos bastante duros, logró su meta a tres meses de cumplir la mayoría de edad.

«Después de haber pasado por una casa de acogida en el barrio de Chamberí, donde me formaron y me dieron un techo en el que dormir, puse mis papeles en regla, me saqué el carnet de conducir y recalé en la Casa Escuela Santiago Uno, donde me están preparando para tener un futuro mejor», recordó este viernes Nabil, que mostró su orgullo por haber superado los contratiempos con los que se ha topado por el camino:«Lo que me hace seguir hacia adelante en estos momentos son mis padres, que me llaman todos los días y me dan las fuerzas que necesito. Estoy muy orgulloso de lo que estoy consiguiendo».

La experiencia 'peculiar' de Samara

El caso de Samara resultó ser más 'peculiar' a ojos de los presentes en el pabellón. Con apenas 19 años, ha saltado la frontera, pero dentro de la ciudad que le ha visto crecer. Después de haber pasado toda su infancia en Puente Ladrillo, ha decidido comenzar una nueva etapa en la Casa Escuela Santiago Uno para descubrir, de una vez por todas, quién es. «Lo más importante de este camino está siendo conocerme a mí misma. Necesito coger mucha confianza en mí misma. Quiero trabajar en lo mío, en lo que a mí me guste y fuera de los estereotipos».

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