25 agosto 2019
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Mujeres salmantinas que ven la luz con autoestima y orientación

Desde 2016, el programa Pemcyl ayuda a la inserción laboral de víctimas de violencia de género y mujeres vulnerables sin apoyo familiar o social. 88 mujeres han participado en Salamanca y un 58% logró un empleo

21 may 2019 / 08:41 H.

Belén tiene 52 años, una edad complicada para lograr un empleo. Licenciada en Psicología, con experiencia como comercial y formada en atención sociosanitaria para trabajar en centros de mayores y residencias. Hace cuatro años que la empresa en la que trabajaba cerró y se quedó en la calle. Desde entonces sólo ha conseguido volver al mercado laboral durante 8 meses. Sin red de apoyo familiar, sobrevive “de malas maneras”, sin subsidios y con la única caridad de alguna persona que le ayuda a pagar el alquiler y con los productos que recibe esporádicamente del Banco de Alimentos. Confiesa que tiene pánico a enfrentarse a una entrevista de trabajo: “Me juego el poder subsistir”.

A su lado se sienta Lola. Rechaza que la etiqueten como víctima de violencia de género y se define como luchadora y positiva. Tras casarse dejó su empleo en una oficina y pasó a trabajar como empleada de hogar, dedicada a los niños y los mayores. Acaba de concluir un curso de formación sociosanitaria. “Para mí trabajar es primordial. Me pilló este dramón hace cuatro meses y sin trabajo. Necesito dinero para salir adelante”, reconoce esta mujer que subsiste gracias a la solidaridad de su hijo, sus hermanos y su madre, además de Cáritas que le ayuda con las facturas de la luz. “Tengo a la familia exprimida no, licuada”, asegura.

Son dos de las 19 mujeres de todas las edades y perfiles que participan desde abril en Salamanca en la cuarta edición del Programa Empleo Mujer en Castilla y León (Pemcyl) que financia la Junta de Castilla y León y desarrolla la Fundación Santa María la Real para mujeres víctimas de violencia de género y vulnerables en riesgo de exclusión de diferentes edades. Cada semana y durante tres meses acuden a unos talleres que nada tienen que ver con los típicos de inserción laboral. En estas clases se trabaja la mejora de la autoestima, el autoconocimiento y la identificación de habilidades y fortalezas de cada mujer para potenciarlas y mejorarlas. Una vez conseguido este primer paso de “levantar moralmente” a estas mujeres, se inicia una segunda fase para aprender a actualizar currículum, manejar el entorno digital para buscar trabajo y realizar simulaciones de entrevistas de empleo para ganar en confianza y seguridad.

“Tengo pánico a una entrevista de trabajo porque me juego el poder subsistir. No tengo ayudas familiares”

“Yo tiré la toalla hace mucho tiempo y necesito que esa bandera ondee. —revela Belén— Yo me veo cada vez más mayor y no he superado los miedos por una mala experiencia laboral hace dos años. Este curso me está ayudando mucho porque tenía la autoestima por los suelos. Quiero no sólo pasar una entrevista sino ser la Belén de antes, valiente y luchadora que se tiraba de cabeza a lo que saliera”.

En las clases con Sonia Llorente, las 19 alumnas desconocidas en un primer momento, se han unido en una piña al compartir mismos sentimientos y sensaciones. “He aprendido a conocerme más, a ganar en seguridad, quitar miedos y acudir más segura, relajada a una entrevista”, cuenta Cristina, una joven de 28 años con dos ciclos formativos y un grado en Trabajo Social que sólo ha conseguido trabajar de cajera o en limpieza.

“Es cierto que te discriminan por la edad y es una vergüenza que en pleno siglo XXI las mujeres nos tengamos que vender y decir que valemos. Si nos dejaran llevar el mundo, iría de otra manera”, agrega Lola que critica la masculinización de algunos sectores.

88 mujeres han pasado desde 2016 en Salamanca por el programa Pemcyl con una tasa de éxito e inserción del 58%.

“Hay un interés creciente por incorporar mujeres a sectores masculinizados”

“En el mundo de la empresa hay de todo pero es cierto que existe un interés creciente por contratar a víctimas de violencia de género y por incorporar también a mujeres a plantillas en sectores masculinizados. Va calando más”. Así lo reconoce Rocío Pérez, directora de Empleo y Mujer de la Fundación Santa María la Real que destaca el éxito del programa Pemcyl dirigido a mujeres con especiales dificultades para acceder a un empleo (maltratadas, inmigrantes, con discapacidad, con pensiones no contributivas, sin redes sociales de apoyo o mujeres que acumulan muchos años en desempleo).

“Son mujeres que necesitan hacer una nueva vida independiente y el factor económico y un empleo es fundamental. Muchas han estado años desconectadas del mercado laboral por cuidar del hogar y sus hijos y depender de sus parejas. Ahora necesitan sentirse útiles y la autoestima es uno de los grandes pilares que trabajamos”, explica Rocío Pérez, que desvela que estas mujeres llegan derivadas de los Servicios Sociales en muchos casos.

Desde 2016, 681 mujeres de Castilla y León han pasado por este programa Pemcyl con una tasa de éxito del 49,4%, superior en Salamanca con un 58%. 40 de las 69 participantes hasta el año pasado en Salamanca modificaron su situación laboral: 20 encontraron trabajo por cuenta ajena en diferentes sectores, 2 optaron por lanzar su propio negocio y 18 ampliaron formación y cursaron Certificados de Profesionalidad con prácticas laborales. “Una parte importante se dirige a sectores feminizados como limpieza, dependencia o instituciones sociales pero intentamos que las mujeres abran su mente y consideren empleos más masculinizados con más oferta y más sueldos”, agrega Pérez.

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