06 marzo 2021
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Milar, el ejemplo de no tirar la toalla

A pesar de las dificultades de la pandemia, la compañía decidió en los primeros meses “seguir estando ahí” para sus clientes y eso se ha traducido en una muy buena respuesta de la gente

La capacidad de adaptación del ser humano no tiene límites y la crisis sanitaria del coronavirus así lo pone sobre la mesa. Uno de esos ejemplos de resistencia y transformación es la empresa salmantina Milar, que se crecieron ante las adversidades: “El mercado se hundió con la pandemia, pero nosotros no tiramos la toalla, seguimos apostando por la gente, por seguir estando ahí”. Y esto la gente lo ha agradecido, y mucho. “Estos meses se ha notado que el cliente apostaba más por el comercio de proximidad, de barrio”, sentencia.

No exentos de riesgos, Ricardo y su equipo se pusieron manos a la obra. “Alguien tenía que ayudar al ciudadano. En las circunstancias en las que estábamos, ¿quién iba a poder estar sin frigorífico o sin televisión?”, reflexiona Conrado. Eso fue lo que hicieron. Con sus tiendas físicas cerradas durante los primeros meses, eran muchos los vecinos que les llamaban por teléfono para comprar un frigorífico nuevo. “La mayor parte de las compras durante estos meses fueron telefónicas”, cuenta el gerente. Además del teléfono, la venta online ha sido una forma de conectarse con el cliente: “Hemos pasado de vender por Internet un 10% a un 20%”.

El arrojo y empeño de todo el equipo humano de Milar ha ayudado a que durante el 2020 se hayan convertido en una de las tiendas de referencia del sector, viviendo un crecimiento con lo que Ricardo define como el efecto “casa”, es decir, la inversión de la gente en sus hogares. “Hemos vendido mucha televisión, lavavajillas, hornos y también ha habido bastantes reformas de cocina”, expresa. Las nuevas necesidades de la pandemia también se han reflejado en el consumo: “Vendimos muchas cortapelos, ordenadores, impresoras, ratones o webcams. De agotarse al momento”.

Es tal el compromiso de Milar con los clientes, que en cuanto se permitió la apertura de los locales comerciales, se recurrió a los servicios de una auditoría externa para fijar todas las medidas de seguridad. De esta forma, las tres tiendas propias de la compañía son certificadas como COVID seguras gracias. “Desde el principio queríamos hacer las cosas bien, que el cliente cuando venga aquí esté seguro”, explica el gerente. Por eso, los espacios de Milar se adaptan a la capacidad máxima permitida en interiores en función de la superficie de la tienda y cuentan con dispensadores de gel desinfectante y mamparas.

Eso, unido a la cercanía ha hecho que el impacto de la pandemia en Milar no haya sido tan grande. “Hemos conseguido nuestro objetivo que era el mantenimiento de todos los puestos de trabajo de la plantilla”, cuenta Ricardo. Este es uno de sus principales logros: “Saber que estamos dando trabajo a 25 familias de forma directa es un plus emocional”.

Contenido patrocinado por Milar Caslesa

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