28 octubre 2021
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Miguel, el informático venezolano que acude cada mes a la cola de Cajas Solidarias

Tuvo que dejar atrás su patria por la “situación insostenible” y sobrevive gracias al apoyo de entidades solidarias

13 oct 2021 / 17:16 H.
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Como miles de venezolanos, Miguel Seijas tuvo que dejar atrás su patria por la “situación insostenible” que vive el país gobernado bajo el régimen de Maduro. Este informático aterrizó en Madrid en noviembre de 2017 junto a su mujer y solicitó la protección internacional.

Cinco meses después se instaló en Salamanca, donde pasó por el programa de protección a refugiados de la fundación Cepaím. Pese a que después se le denegó el asilo, el Gobierno español, como a todos los venezolanos, le ha otorgado la residencia humanitaria, algo que le evita problemas legales.

Con su Venezuela muy cerca del corazón, luciendo la camiseta de la selección de fútbol de su país, y arrastrando el carro para llenarlo de alimentos, Miguel espera su turno en la cola de los sábados de Cajas Solidarias. Acude una vez al mes a por su lote asignado de alimentos y otra vez por semana a recoger la fruta y verdura cuando le avisan.

En la asociación, le preguntan por su salud. El hombre ha padecido tres pancreatitis que le han dejado con 30 kilos menos. Problemas de salud que han complicado su dura estancia en un país nuevo y con las oportunidades laborales truncadas por una pandemia.

“Ha sido duro lo que hemos pasado porque es imposible acceder al mercado laboral”, confiesa Miguel, que está a la espera de concluir el tercer módulo de un curso de actualización de informática así como de las prácticas. Mientras tanto su mujer, tras realizar un curso de atención sociosanitaria, es la única que ha conseguido un empleo y lleva dinero a casa donde conviven con otros cuatro familiares de una hermana de su mujer. “Sobrevivimos gracias al apoyo de entidades como Cepaím y Cajas Solidarias, han sido una bendición, y con ayuda de familiares. Y aunque lo estemos pasando mal, en Venezuela la gente lo está pasando cien veces peor”, recuerda.

Miguel explica que su “convicción cristiana”, su “fe” y su “relación personal con Cristo a través de Jesús” son claves para “afrontar las adversidades, que son muchas”. Adversidades no sólo a la hora de reiniciar una nueva vida en un país nuevo, o en el ámbito de salud sino también en lo personal.

Estando acá murió mi mamá. Yo estaba en pleno proceso de solicitud de la protección internacional y no pude ir a Venezuela. Pasar el duelo acá ha sido muy duro”, admite Miguel Seijas que concluye su relato con un mensaje positivo: “Estoy seguro de que esta situación va a cambiar y cuando estemos en otra posición seremos nosotros la mano amiga para ayudar a otras personas que lo necesiten”.

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