30 mayo 2020
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Miguel Ángel Malo, profesor de Economía de la Universidad: “La actividad normal se recuperará a finales de este año o principios del próximo, pero costará”

Este especialista en economía laboral considera que, con medidas adecuadas, la situación podría regresar a la normalidad a final de año o inicios de 2021. Pide liquidez para que pymes y autónomos pasen el bache

28 mar 2020 / 09:18 H.

EL impacto del coronavirus en la economía resulta visible. Un golpe que Miguel Ángel Malo, profesor titular de Economía de la Universidad de Salamanca, especializado en economía laboral, considera que anticipa una crisis muy distinta a otras anteriores.

–¿Cómo calificaría la situación del mercado laboral?

–Muy preocupante. Un frenazo súbito de la economía nunca había tenido lugar. Se trata de un shock que va directamente contra la fuerza de trabajo, no porque mucha gente esté enferma y deje de trabajar, sino por prevenir que más personas enfermen. Y ha mostrado lo frágiles que somos y lo interrelacionados que estamos.

–¿La situación de Salamanca es peor que en la del país?

–Las empresas pequeñas y los autónomos son los más débiles y en la provincia predominan las pymes. Por eso el contexto actual es preocupante. Es cierto que la actividad agrícola y ganadera no puede parar para asegurar el abastecimiento, pero este sector depende de productos intermedios como abonos, herbicidas o alimentación del ganado. Esos productos puede que provengan de otras provincias o de otros países, y ahora el comercio internacional está muy parado. Incluso esas actividades básicas que en principio deberían tirar para adelante, se pueden ver parcialmente afectadas. En cuanto al sector público, parece que están asegurados los salarios, pero obviamente el sector público verá rebajados sus ingresos, ya que proceden del sector privado, por lo que acabará disponiendo de menos dinero.

–¿Puede calcularse cuántos empleos se perderán en la crisis?

–Hay cálculos bastante elevados y seguramente tengan razón. La cuestión es saber si va a ser transitorio o no. Hay que darse cuenta de que un frenazo de la economía tan amplio no ha ocurrido nunca. Cuando algo afecta de manera tan intensa a buena parte de la población activa y a las empresas, aunque sea transitorio, lo mas seguro es que haya efectos negativos a medio plazo. Las empresas han perdido sus ingresos y no pueden hacer frente a pagos. Y como nos afecta a todos a la vez, hará falta otro paquete de medidas para prevenir que la economía no se quede a medio gas. Es un hecho inaudito que implica la movilización de recursos sin precedentes.

“Más tarde se va a necesitar un paquete de ayudas a las familias para que consuman”

–¿Cuándo se volverá a recuperar la actividad normal?

–Para finales de este año o principios del próximo, pero costará. La gente ha dejado de trabajar, por lo que se deja de producir, lo que genera incertidumbres sobre el futuro, lo que implica a su vez que la gente posponga decisiones de consumo y, las empresas, de inversión. Lo dejarán para un futuro en que no haya dudas. Lo que empieza como un problema de fuerza de trabajo, se acaba trasladando a un problema de oferta y convirtiéndose en un problema de demanda. Es más complicado que las crisis a las que estábamos habituados hasta ahora.

–¿Es peor que la de 2008?

–En la de 2008 estaba muy claro el origen, la cuestión financiera. Lo de ahora es un problema externo a la economía. La situación hasta hace poco era que, en gran medida, muchos problemas del sistema financiero se habían solucionado. Empresas y hogares se habían desendeudado tras un esfuerzo enorme. El problema del coronavirus afecta a todos y a la vez. Va a ser interesante conocer los datos de marzo para saber cuál es el impacto por sectores. Al turismo le ha dado de lleno y sufrirá con el paso del tiempo, porque viajar se considera algo prescindible. Pero también hay que mirar a los sectores que aguantan, como sanidad, agricultura, ganadería o una parte de la logística. Será importante conocer cuál es la base para ver si una remontada rápida es posible.

“Hay que prevenir que la economía no se quede a medio gas. Es un hecho inaudito que implica una movilización de recursos sin precedentes”

–¿Los ERTE son la solución más idónea en esta situación?

–Es una parte importante de la solución, dado el carácter excepcional. No obstante, sería aconsejable que las empresas más grandes, que tienen más capacidad de resistencia y pueden asumir más riesgos, mantuvieran a su personal sin introducirlo en ERTE. Así no sobrecargarían la financiación de las administraciones públicas, muy necesaria para que pymes y autónomos puedan salvar este bache. Pienso sobre todo en los autónomos, un gran número en nuestra provincia, para los que un mes sin ingresos es muchísimo. La situación actual les rompe cualquier tipo de previsión y colchón que pudieran tener. Por eso el Estado debe cubrir esas necesidades de liquidez.

–¿Cuáles deben ser las bases para asentar la recuperación?

–El primer paquete de medidas de liquidez del Gobierno va en este camino, aunque habrá que redefinirlo y corregirlo, porque los procesos burocráticos pueden cargarse una medida que en teoría es buena. Con posterioridad, hace falta una intervención que sostenga los ingresos de la gente para que puedan demandar productos y la vida pueda continuar. Si no tenemos ese paquete de ayudas adicionales para las familias, estas no consumirán. Hay que disminuir incertidumbres para que la gente consuma y las empresas puedan llevar a cabo sus planes de inversión.

“La situación ha demostrado el hueco enorme que tiene la protección social con los autónomos, que están a medio camino entre una empresa y un asalariado”

–¿El mercado laboral va a salir muy cambiado de la crisis del coronavirus?

–Debería hacerlo, porque lo que estamos sufriendo demuestra que más de la mitad de los ocupados están en una situación de gran riesgo ante un problema de este tipo. A los temporales puede que no les renueven los contratos y los que tienen un contrato a tiempo parcial ganan poco, a lo que se suma que para muchos autónomos existe una gran incertidumbre sobre sus ingresos. Ahora no es el momento de una reforma laboral, pero después de esto hay que solucionarlo. La temporalidad tiene su sentido, pero se utiliza de manera tan amplia que lo pierde.

–La principal crítica al Gobierno es por la falta de apoyos a los autónomos. ¿La comparte?

–En la primera versión del plan los consideraba como a una empresa, cuando un autónomo está a medio camino de una empresa sin trabajadores y un trabajador que trabaja para si mismo. En muchos casos, el autónomo que trabaja para una sola empresa acaba siendo como un asalariado, pero sin la protección que tiene un asalariado. A su vez, están expuestos al mismo riesgo que cualquier otro negocio, pero sin la capacidad de respuesta de una empresa. Esta situación ha demostrado el hueco enorme que tiene la protección social.