24 septiembre 2020
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“Merece la pena la espera aunque sea por 200 euros”

Trabajadores de hostelería y comercio eran mayoría en la larga hilera en la Junta para solicitar la ayuda

05 ago 2020 / 16:52 H.

Ochenta y cuatro días ha pasado en ERTE por la pandemia Ángel Egido, un empleado del sector de la hostelería que este lunes hacía cola desde las nueve de la mañana en la puerta de la delegación de la Junta con su documentación y la de sus nueve compañeros de dos cafeterías-restaurante de un polígono con el fin de solicitar la ayuda extra de la Junta a afectados por ERTE.

Durante casi tres meses Ángel, junto a su esposa desempleada y su hijo, han tenido que sobrevivir con 700 euros. “Es muy difícil si no tienes ahorros poder pagar la hipoteca, los impuestos del coche, el IBI, la comunidad...”, confesaba y admitía que no ha sido fácil este tiempo sin empleo. Si tiene suerte, por aquello de llegar a tiempo en la presentación si no se acaban los fondos, podrá cobrar cerca de 600 euros con esta nueva ayuda de la Junta. Él ya ha vuelto a su empleo pero es muy pesimista viendo la situación de los rebrotes y el miedo de la clientela. “Esto va a ir a pique. Cuando no haya ERTEs, las empresas van a tener que despedir a los empleados”, advierte.

Unos metros más adelante, en la fila, Olga Barbero, peluquera y madre de familia, aguanta más de dos horas de espera para poder solicitar una ayuda que sólo llegará a los 200 euros por su jornada reducida. “Es poco, pero bienvenido sean si me los dan”, confiesa.

En la cola que refleja los terribles efectos económicos de la pandemia se encuentran también empleados salmantinos que aún siguen en ERTE. “Soy fija discontinua y mientras tenía la ayuda del paro no nos han metido en el ERTE, hasta ahora. En mi hotel aún hay 60 personas en ERTE. Estamos recibiendo unos 60 clientes de los 500 habituales que solíamos tener”, revela, mientras se queja de que por ser soltera, sin hijos y vivir con sus padres no tiene derecho a otras prestaciones.

Ya a punto de entrar al registro, tras más de dos horas y media de espera, se sitúan tres empleados del comercio y hoteles. Juan Carlos, Ana Belén y José Luis se han conocido en esta fila pero coinciden en todo: “Se pasa mal estando en ERTE. Preferimos trabajar. No sólo porque pierdas un 25% de sueldo y cobres menos y pierdas vacaciones, sino porque estás perdido. Cuatro meses sin hacer nada te afecta psicológicamente”, reconocen.

Juan Carlos Macías trabaja en un hotel y confiesa que no ve buena perspectiva de futuro. Su hotel acaba de abrir sus puertas y le acaban de incorporar. También José Luis, del mismo sector, explica que atienden al escaso turismo nacional y sobre todo eventos como bodas que se habían pospuesto. “Como se acaben los ERTEs va a haber cierres, despidos y EREs”, temen. Ambos aspiran a recibir los 630 euros de la ayuda de la Junta, el tope máximo, por las 90 jornadas completa sin empleo. “Merece la pena la espera, aunque habrá que ver si no se acaba el dinero antes y no nos la dan. Los primeros en entregar la solicitud son los que cobrarán. No sé por qué ponen de plazo hasta el día 17 de agosto”, se quejan. Ana Belén es empleada de una tienda de ropa y en su caso explica que el flujo de clientela se ha vuelto a recuperar tras la reapertura. Agradece la vuelta al trabajo para recuperar su sueldo íntegro aunque ya ha perdido días de vacaciones que no podrá disfrutar.

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