26 febrero 2021
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María Isidro García, jefa de Análisis y Bioquímica Clínica: “Nuestro método permite saber si a un paciente le va a ir mal un fármaco”

La Farmacogenética que se estudia en Salamanca cumple 10 años de recorrido y ya se ha aplicado en más de 2.000 pacientes. Ahora se orienta hacia los casos de COVID

El Hospital de Salamanca viene aplicando una técnica pionera en España para aplicar la medicina personalizada en la prescripción de fármacos y ahora, además, con tratamientos relacionados con el coronavirus.

–¿Cuál es el planteamiento para intentar prever si un fármaco puede perjudicar a un paciente?

–Los fármacos se eliminan en el organismo a través de una serie de procesos que evitan que se produzca toxicidad. Estos procesos se llevan a cabo mediante enzimas y otro tipo de proteínas que son codificadas por genes. Los distintos individuos pueden tener variaciones en los genes que determinan a su vez variaciones en la actividad de las enzimas y por lo tanto en la capacidad de eliminación de los fármacos. La Farmacogenética se basa en el estudio de las variaciones genéticas que determinan la respuesta al tratamiento y nos puede ayudar a predecir esa respuesta individual.

–¿Funciona aplicado al coronavirus?

–En nuestro caso llevamos más de 10 años trabajando en ello y lo hemos aplicado a más de 2000 pacientes. En relación con la COVID-19, en los inicios la enfermedad era más desconocida y se ensayaron diversos tratamientos, algunos de los cuales, solos o en ciertas combinaciones podían producir efectos adversos, por lo que su identificación es importante para incrementar la seguridad farmacológica, sin embargo su aplicación en esta enfermedad, por el momento es escasa.

–¿Qué tecnología se usa en este proceso?

–Hace años diseñamos un modelo denominado 5SPM, 5 pasos en Medicina de Precisión que consiste en recoger la información relacionada con la situación clínica y la medicación del paciente, analizar las posibles interacciones de los fármacos y estudiar los genes que codifican las enzimas metabolizadoras. Con toda la información se reorienta el tratamiento de los pacientes.

–Se vendría utilizando en otras patologías.

–Sí, lo hemos aplicado a más de 10 especialidades clínicas, Digestivo, Infecciosas o Psiquiatría entre otras; pero uno de los problemas a los que se enfrenta la aplicación de la Farmacogenética a los tratamientos de pacientes infectados por SARS-CoV-2 es el tiempo que se tarda en obtener los resultados de los estudios genéticos, por lo que en muchos casos lo que se realiza es un análisis retrospectivo.

–Este puede ser uno de los más claros ejemplos de medicina de precisión.

–Efectivamente, ya que la adaptación de la asistencia sanitaria a las características individuales del paciente constituye la Medicina Personalizada; a medida que disponemos de más información, como es el caso de las tecnologías genómicas, la Medicina se vuelve más precisa para poder seleccionar los tratamientos más adecuados para cada paciente, surge así la Medicina Personalizada de Precisión. En el caso de los pacientes con COVID-19, el objetivo sería poder identificar las características específicas de cada paciente que pueden influir, no solo en el éxito del tratamiento, sino también en el pronóstico de la enfermedad.

–¿Se está haciendo algo similar en España?

–Hay diversas iniciativas que se están desarrollando últimamente pero no hay modelos de aplicación asistencial que integren toda la prescripción del paciente y tengan en cuenta las interacciones no solo entre todos los fármacos de la prescripción, sino entre los fármacos y los genes. Lo que sí hay son muchos estudios sobre la aplicación de la Farmacogenética enfocada a los fármacos considerados de forma individual.

–¿Este trabajo ha ayudado a entender un poco mejor al virus?

–Muchos tratamientos de los pacientes con COVID-19 están en fase experimental y la enfermedad aún presenta muchas incógnitas. Pero el estudio de la variabilidad de la respuesta a los fármacos puede ayudar a conocer más en profundidad su comportamiento, ya que esa respuesta no solo depende de la capacidad de eliminación del fármaco, sino también de los mecanismos de acción cuyo conocimiento nos puede ayudar a identificar mejores dianas terapéuticas y del contexto del paciente. De hecho, hay algunos pacientes que desarrollan COVID persistente, una enfermedad que ya está reconocida por la OMS y que se caracteriza por una serie de síntomas que permanecen en los pacientes después de lo que se considera la fase aguda de la enfermedad. Por ejemplo, se ha comunicado que algunas variantes de genes que codifican receptores celulares influyen en la gravedad de la enfermedad en algunos grupos poblacionales concretos.

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