09 diciembre 2019
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Luis Esteban “En las películas pintan al mafioso como muy selecto, pero lo que yo he conocido es bastante más cutre”

El televisivo comisario ha presentado su cuarta novela, “Moroloco”, sobre la lucha contra el tráfico de drogas

17 sep 2019 / 19:03 H.

Luis Esteban Lezáun, comisario jefe de la Policía Nacional en Salamanca, no sólo es conocido por ganar el Rosco en “Pasapalabra” sino por su faceta como escritor. Ahora presenta su cuarta novela, “Moroloco”, que refleja su experiencia en la lucha contra el narcotráfico en el Campo de Gibraltar. Una novela policíaca que escribió durante un año, en ratos libres y perdiendo horas de sueño, dedicando 3 horas diarias.

–En “Moroloco” pone frente a frente al mayor traficante de hachís de Europa con el comisario Zabalza. Es una persecución meticulosa con un desenlace inesperado.

–Los desenlaces en novelas negras tienen que ser inesperados, aunque cada vez es más difícil sorprender al lector de novela negra: es muy del género y ha leído mucho.

–La acción avanza muchas veces gracias a los topos o confidentes. ¿Es algo que sucede en el día a día de la Policía?

–La figura del confidente, que tradicionalmente ha sido una fuente de información preciosa para la Policía, sigue en pleno vigor. Bien es cierto que mejoran los recursos tecnológicos y protocolos pero en ámbitos herméticos como el tráfico de drogas el confidente es importante.

–Estuvo destinado en Algeciras. ¿Zabalza tiene algo que ver con Luis Esteban?

–Nada, porque me inspiré en otro compañero más veterano y al que admiro. Para evitar equívocos, hago aparecer a un Luis Javier Estévez que es el verdadero titular de la comisaría como yo lo era y que está de baja por depresión. Así consigo que nadie piense que Zabalza es mi alter ego literario.

–¿Cuál fue su impulso para escribir “Moroloco”?

–Lo que yo vi mientras estuve en Algeciras era muy novelable y muy interesante para dar a conocer a la ciudadanía. Cuando llegué, la situación me impactó. Si bien, ahora el tema del tráfico de drogas y de la corrupción y el crimen organizado en Campo de Gibraltar ha mejorado de forma exponencial en los últimos meses. El punto de inflexión fue que los periodistas pusieron el foco en la zona. Esa presión provocó la actuación del Estado que ha adoptado medidas inteligentes, incremento de recursos humanos y materiales, mejora de la coordinación entre los diversos operadores policiales y todo eso ha conseguido que, más rápido de lo que imaginábamos, la situación se haya revertido. A día de hoy, el Estado le ha doblado el brazo sobradamente al narcotráfico en el Campo de Gilbratar. Pero no podemos dormirnos en los laureles.

–Incluso la unidad UPR de Salamanca también ha acudido de apoyo a Algeciras.

–Una de las medidas fue mandar apoyo de UPR constante del resto de España que se va relevando en la zona.

–El narcotraficante festeja sus negocios con bacanales, putas, coca... ¿Guardan relación con la realidad?

–Absolutamente. En las películas pintan al mafioso como muy selecto, pero lo que yo he conocido es bastante más cutre.

–Moroloco nos recuerda en algún momento a Pablo Escobar, cuando “blanquea” su imagen con obras filantrópicas.

–Salvando las distancias. Ha habido algún traficante en Campo de Gibraltar que ha pretendido presentarse ante sus vecinos como una buena persona. Alguno ha tenido equipos de fútbol juveniles, sufragados por él. También es curioso que había muchísima droga pero pocas muertes.

–En la novela se establece vínculo entre narcotráfico y yihadismo, ¿existe?

–Eso ha existido, pero ha sido generalmente con pequeños o medianos traficantes, no grandes. Aunque podría llegar a ocurrir.

–Hay mucha jerga de delincuentes y policías (convenientemente explicada). ¿Por qué la Policía es “La Madera”?

–El léxico del hampa, que en parte lo comparte la Policía, sólo tiene comparación con el léxico taurino que es muy rico e incompresible para los que son ajenos a ese ámbito. La policía iba de marrón hace años y de ahí “La Madera”.

–En la novela hay policías corruptos, ¿se ha inspirado en la realidad?

–Toda la trama es ficticia. Los personajes, cada uno tiene rasgos de personalidad de varias personas que yo he conocido. Sí existe la corrupción en todos los ámbitos, también entre policías y guardias civiles, pero es una cantidad irrelevante. No llega ni al 1% en Campo de Gibraltar. De hecho, éstos caen cada año. Pero el narcotráfico los busca en lugares clave para sus intereses y dos policías corruptos te pueden hacer mucho daño. Pero Asuntos Internos funciona de una manera extraordinaria.

–Quienes peor quedan reflejados en su novela son los políticos, que están inmersos en una trama de corrupción.

–Eso es una licencia literaria. Entre políticos y narcotráfico en España, salvo un caso polémico en Fariña, no hay relación.

–¿Salamanca le tienta como telón de fondo de una próxima novela?

–Sí, Salamanca es una ciudad muy novelable, pero a lo mejor no da para crimen organizado ni para gran narcotráfico. Policíaca sí. El escenario arquitectónico invita mucho a escribir algo de ficción.

–Zabalza odia que Policía y Guardia Civil compitan por ver quién logra más cuota de pantalla. ¿Es una crítica?

–Existe un derecho a la información y tenemos que ser conscientes de que estamos en una profesión que tenemos que reservar información. Yo a la hora de escribir nunca cuento métodos policiales que sean desconocidos por el delincuente y si cuento un protocolo de investigación un tanto atípico, miento para despistar. Los delincuentes no van a sacar información de mi novela. Vivimos en el imperio de la imagen y las instituciones tienen que proyectar el trabajo que hacen. Pero a veces nos excedemos un poco.