02 julio 2022
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Los niños de la Guerra Civil reviven sus miedos con la invasión de Ucrania

La memoria traslada al pasado cuando escuchan los bombardeos a aquellos que vivieron de niños la Guerra Civil española

29 mar 2022 / 13:09 H.
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Desde el estallido de la guerra entre Rusia y Ucrania, los mayores que presenciaron la Guerra Civil española siendo niños reviven el dolor a través de las imágenes que ven cada día por la televisión. Su memoria se traslada al pasado cuando escuchan los bombardeos y ven correr a los afectados en busca de un refugio seguro, como tuvieron que hacer ellos en su niñez. Ver a los niños ucranianos asustados es un mazazo duro en sus corazones porque se identifican con ellos. Todos coinciden en que una guerra conlleva hambre, miseria y llanto.

Soledad Múñez: “Se me parte el alma cuando veo sufrir a los niños ucranianos”

Soledad Múñez dibuja la guerra mediante sus palabras y expresa el horror que sintió cuando dos de sus hermanos mayores tuvieron que abandonar a la familia y dejar el colegio para ir a combatir al servicio militar. “Nos dejaron desprotegidas porque mi madre era viuda y necesitaba esa ayuda de mis hermanos, recuerdo que llorábamos mucho”, lamenta.

“Cuando oíamos los aviones o sonidos fuertes, mi madre nos llevaba al campo para que no corriésemos peligro y no nos cayese nada en la cabeza”, cuenta. Aunque cuando no les daba tiempo a salir, se escondían en la despensa “porque era la pared más fuerte que había en la casa”. Cuando Soledad escucha los sonidos de la invasión ucraniana siente “espanto” como le ocurría en su niñez con el ruido de las sirenas.

Rememora que comía muchas sopas de ajo y recuerda con añoranza las meriendas con pan y chocolate o pan untado en miel. “Había cartillas de racionamiento y las cantidades de alimentos eran limitadas, por eso mi madre iba a un panadero que conocía y que a veces no le pedía los cupones”, declara. En su casa no tenían medios de comunicación y eso les creaba aún más incertidumbre.

Ahora está actualizada de lo que ocurre a cada momento y ve las últimas horas “a través del teléfono móvil y de la tablet”. La situación de Ucrania le suscita terror, sobre todo cuando ve a los más pequeños. “Toda mi vida llevo rezando por la paz de mundo y ahora con más motivo porque se me parte el alma al ver a esas mujeres que se van con sus hijos y dejan a los maridos sin saber lo que les puede pasar”, manifiesta.

Rogelia Nieto: “El monte y las camas eran nuestro mejor refugio contra el miedo”

Rogelia Nieto vivió su etapa más dura en Santibáñez de la Sierra, un pueblo de la provincia charra. Ella alude a que los vecinos se refugiaban en el monte y que un día ocurrió “un milagro para todos” ya que una piedra enorme cayó a la carretera y cortó el paso de la circulación, “por lo que los militares no pudieron acceder al pueblo”, relata.

Ella y sus hermanas se escondían debajo de las camas para combatir el miedo. También recuerda que el colegio se suspendió durante esos años y que jugaban “con cualquier cosa porque era lo único que había”. Espera que su familia nunca llegue a vivir lo mismo porque “pasamos muchas calamidades”. Sus padres escondían los alimentos en un hueco que construyeron para que nadie les robase nada y se informaban de lo ocurría gracias al único vecino que tenía una radio.

Victoriano Martín: “La guerra implica pobreza y los lamentos de los que quedan vivos”

Victoriano Martín compra todos los días la prensa y se sienta en un banco a leerla. Destaca con ímpetu las necesidades que vivió durante la guerra en Salamanca “porque pertenecía a una familia de seis hermanos y había que compartir”. “A base de mucho esfuerzo y trabajo, salimos todos adelante”, enuncia.

Su padre estuvo en la cárcel “a punto de que lo fusilaran, pero menos mal que mi madre y él lo arreglaron todo para que pudiese salir”. “Cuando a los encarcelados les dejaban salir no sabían si eran libres para irse a sus casas o libres porque les iban a pegar un tiro”. Él recuerda que su padre regresó a casa el 24 de diciembre. “Tuvimos la suerte de que su libertad supuso regresar a casa y pasar las navidades todos juntos”, expresa.

De pequeño pasó mucho temor y el campo era su refugio cuando sonaban las alarmas, ya que se podían extender sobre la hierba. Según Victoriano Martín en su familia “no se pasó mucha hambre porque mi madre era muy apañada en la cocina”. Comía garbanzos, lentejas, aceitunas y queso, entre otros alimentos. Por otro lado, describe la irrupción de la guerra de Ucrania como “una verdadera barbaridad” y le preocupa que sus hijos y nietos puedan llegar a sentir lo que conlleva un conflicto de esta índole.

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