09 agosto 2020
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Los monumentos de Salamanca tendrán que pasar un “examen” en 2020

La Catedral, el Ayuntamiento, Fonseca, La Salina, la Universidad y más de una veintena de iglesias y conventos históricos

09 dic 2019 / 15:42 H.

Desde 2011 casi 4.000 comunidades de propietarios de la capital han tenido que afrontar una inspección técnica de sus edificios (ITE), así como sufragar las obras en fachadas, cubiertas o balcones que en ella se les exigía para garantizar unas mínimas condiciones de seguridad, salubridad, ornato público y habitabilidad. El próximo año, deberán someterse a este mismo examen no solo los inmuebles construidos en 1979 o entre 1965 y 1967, sino también todos los edificios declarados Bien de Interés Cultural (BIC) o catalogados con protección integral en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) en los que no se haya acometido una rehabilitación integral en los últimos cuarenta años. En este último grupo se incluyen más de medio centenar de monumentos, los más destacados de esta Ciudad Patrimonio de la Humanidad.

Todo el Complejo Catedralicio, los más de veinte inmuebles que conforman la Plaza Mayor, el Edificio Histórico de la Universidad de Salamanca y sus Escuelas Menores, el Palacio de la Salina, la Clerecía y la Universidad Pontificia, el Colegio y la Hospedería Fonseca o el Palacio de Monterrey son tan solo algunos de los 56 monumentos y construcciones protegidas —se corresponden con más de 80 inmuebles con sus respectivas referencias catastrales— que, conforme a la ordenanza municipal, deben presentar en Urbanismo antes del 31 de diciembre de 2020 un informe técnico sobre su estado. En él, se debe recoger si sufren algún problema de estabilidad o consolidación estructural, si necesitan obras de rehabilitación y conservación, si cuentan con elementos que sea necesario reponer o restaurar o si requieren una intervención urgente para evitar su deterioro. Así lo recoge el listado provisional publicado en el apartado destinado a Urbanismo y Vivienda de la web del Ayuntamiento de Salamanca. Un documento con las referencias catastrales de los 589 construcciones que están obligadas a pasar la ITE a lo largo del próximo ejercicio.

La mayor parte de los monumentos que serán examinados se han sometido, con o sin ayuda económica del Ayuntamiento y la Junta de Castilla y León, a rehabilitaciones en los últimos años; aunque, dadas las dimensiones de algunos de ellos, en la mayoría de los casos han sido intervenciones parciales. Ahora, el examen será integral y, si se encuentran deficiencias, los titulares de los edificios históricos tendrán que costear las intervenciones que se consideren necesarias para subsanarlas. Así, en la Catedral se han abordado en las dos últimas décadas, entre otros proyectos, la restauración y acondicionamiento de la Torre de las Campanas, las capillas de Santa Catalina y Santa Bárbara y la Casa de la Cabeza, y se ha mejorado la iluminación artística interior. Pendiente tiene la consolidación del atrio, para la que, de la mano del Consistorio, existe ya un proyecto con el que, además de eliminar el riesgo de hundimiento de este “porche” actualmente vallado, se crearán baños públicos en plena plaza de Anaya. Sin embargo, la seo es tan grande que es muy probable que la ITE considere necesaria alguna mejora en otros puntos del complejo catedralicio.

Ciertamente y dado que la Comisión Territorial de Patrimonio de la Junta está pendiente del buen estado de conservación de estos edificios, son muchos los que se han sometido a recientes rehabilitaciones. Las torres y la balaustrada de la cúpula de la Clerecía, el balcón de Dominicos, las cubiertas, los soportales y los elementos ornamentales que coronan la Plaza Mayor, los Mercados Central y de San Juan, el Palacio de Monterrey, el Edificio Histórico de la Universidad, la Torre del Clavero o el balcón de Los Dominicos son algunos de esas actuaciones enfocadas no solo a garantizar el buen estado de los BIC, sino también a mejorar su atractivo turístico. Pero también hay edificios que están pendientes de obras necesarias, como la restauración de las cubiertas de las Úrsulas o la rehabilitación de la Noria de Sangre de Huerta Otea, y que la inspección técnica evidenciará.

Por otra parte, al margen de estas construcciones históricas, otro medio millar de inmuebles de la capital, los construidos en 1979 o entre 1965 y 1967 y mayoritariamente de carácter residencial, tendrán que presentar este año un documento técnico que recoja el resultado de la inspección obligatoria. Aunque están repartidos por todos los barrios de la ciudad, hay una mayor concentración de ellos en el centro y San José.