06 diciembre 2019
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Los epitafios y sepulturas más curiosos del cementerio de Salamanca

La seriedad es la nota predominante, pero algunos casos se saltan la “norma”

02 nov 2019 / 11:05 H.

La mayoría de los epitafios del cementerio San Carlos Borromeo quedan sujetos al icónico “Descanse en paz” grabado sobre la lápida junto al nombre y los apellidos, la fecha de nacimiento y de defunción. Sin embargo, otros optan por dejar bien claro su descontento por abandonar el mundo terrenal. “Estoy aquí en contra de mi voluntad”, figura en la inscripción de una salmantina que no dudó en gritar a voces desde las tumbas la insatisfacción porque le hubiera llegado su hora. Este viernes, entre ramos y flores, muchos de los salmantinos que recordaban a sus difuntos conseguían esbozar una sonrisa al paso por la lápida, que aunque desgastada, se podía leer todavía la inscripción.

Frente a la seriedad que predomina en el 90% de las sepulturas del cementerio San Carlos Borromeo, también hay otras que dibujan una imagen más amable como la que se encuentra junto al antiguo cementerio de los militares con un tren rumbo a las estrellas. Estos elementos suelen ser característicos en los fallecimientos de niños y que son muy visibles en la antigua zona de enterramiento infantil, actualmente en desuso.

Entre los epitafios más famosos se encuentra el de Miguel de Unamuno: “Méteme Padre Eterno, en tu pecho, / misterioso hogar, / dormiré allí, pues vengo deshecho / del duro bregar”. Al igual que Groucho Marx no tiene en su epitafio del Eden Memorial Park de Los Ángeles el ‘Perdonen que me levante’, tampoco el filósofo cuenta inscrito en su lápida “Solo le pido a Dios que tenga piedad con el alma de este ateo” que circula por internet. Los salmantinos tienen sencillo descubrir cuáles fueron las palabras exactas inscritas en el nicho 339 del cementerio.

El carácter personal en las sepulturas obedece mayoritariamente en los últimos tiempos a la colocación de una fotografía del difunto, sobre todo en los panteones cerrados. Y finalmente aquellos que sus canciones conmovieron, también son versos los que la adornan como en la tumba de Farina: “Cantaste Mi Salamanca y te pusiste a llorar (...)”