27 junio 2022
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Los ‘cirujanos’ de guante blanco del Hospital de Salamanca

Cinco radiólogos se dedican al intervencionismo. Sin abrir ni invadir resuelven ictus, hemorragias y otros problemas que tradicionalmente se solucionaban en quirófano

05 abr 2022 / 11:35 H.

Resuelven ictus, frenan hemorragias internas, practican drenajes, ablaciones... La figura de los radiólogos intervencionistas es una de las grandes desconocidas dentro de los hospitales. Son una especie de cirujanos de guante blanco -sin cortes, sin sangre, sin invasión-, aunque oficialmente son radiólogos. Ni más ni menos.

La Radiología es una especialidad médica —no confundir con los técnicos superiores de Radiología— que se dedica, sobre todo, al diagnóstico por imagen. Pero existe una pequeña parte de esos profesionales que se han especializado también en curar y hacerlo, precisamente, a través de la Radiología.

“Cuando yo empecé no había escáner, ni resonancia... Solo las placas de Rayos X convencionales y la forma más avanzada de hacer diagnóstico era introducir un catéter por la ingle, llegar al riñón, meter contraste y hacer una fotografía con ese contraste. En cambio, cuando llegaron las resonancias y las ecografías empezamos a desarrollar técnicas para hacer tratamientos guiados por esa ecografía”, recuerda José Antonio de las Heras.

En Salamanca solo hay cinco radiólogos dedicados al intervencionismo. “Somos pocos porque hace falta mucho tiempo para formarse”, explican Miguel Castaño, que detalla: “Además de los cuatro años para hacer el MIR en Radiología, harían falta otros dos años de formación tutelada en intervencionismo -la hizo en el Marqués de Valdecilla- y, luego, para poder actuar con solvencia antes un ictus, otros 4 o 5 años de experiencia y unos 10 años para tratar malformaciones y fístulas”.

El problema, explican, es que esa subespecialidad no está reglada en España. “En Estados Unidos y otros países de Europa está reconocido como subespecialidad, pero aquí estamos peleando para que se reconozca, aunque el Ministerio habla de áreas de capacitación específica en las que realmente te tienes que buscar la vida para formarte”, critican.

Los ‘cirujanos’ de guante blanco del Hospital de Salamanca

El doctor Jesús García Alonso tiene claro que “el intervencionismo es el futuro de la Radiología”. “Cada vez llegamos más lejos y con mejor capacidad. Antes, por ejemplo, no hacíamos nada por debajo de las rodillas y ahora llegamos hasta el pie”, añade.

Hasta hace poco la Radiología intervencionista de Salamanca no hacía distinciones entre los problemas neurológicos y el resto del cuerpo. La lucha de los profesionales fue la de crear dos grupos para el intervencionismo en el área cerebral y el área periférica. La plantilla de radiólogos cuenta con dos especialistas en el intervencionismo cerebral, que son los que están asumiendo a los pacientes con ictus, a la espera de un tercer profesional. El resto de casos -el intervencionismo que no es neurológico- engloba el intervencionismo endovascular en casos de estenosis, aneurismas de aorta (junto con Cirugía Vascular), intervención en arterias de las piernas, brazos, aparato digestivo, la ablación de tumores hepáticos, drenajes de abscesos, etc.

La tecnología que se emplea en este tipo de procedimientos son los angiógrafos con doble arco -específicos para Neurología-, los angiógrafos monoplano (sobre todo para el intervencionismo periférico) y las ecografías intervencionistas.

Con el nuevo Hospital hemos ganado mucho porque antes solo había una sala y era insuficiente. Ahora tenemos dos salas. La parte de Neurología utiliza un angiógrafo doble y en la otra sala hay un monoplano que se actualizará dentro de poco con fondos europeos par renovar equipos de más de 12 años”, avanza García Alonso. Aunque el ictus cuenta con una gran repercusión mediática, los radiólogos calculan que “apenas supone el 30% de nuestro trabajo”.

“Lo más habitual en el intervencionismo son las hemorragias. Alguien que se cae y se rompe la pelvis, por ejemplo, se podría abordar de varias maneras, pero con Radiología intervencionista podemos detener el sangrado y salvarle la vida sin tener que abrir. De hecho, en épocas covid recibimos muchísimas y las llamamos hemorragias covid”, apuntan.

Dejan claro que no todo son trombectomías, pero reconocen que ha sido un impulso para todos. “Que en Salamanca hagamos trombectomías para los ictus nos ha venido bien para los intervencionistas periféricos, porque ahora nosotros también podemos sacar trombos de vías y arterías a las que antes no llegábamos como las renales, por ejemplo”.

La especialidad crece y ahora la preocupación mira hacia las listas de espera. “Para lo no urgente deberíamos potenciar el personal y las salas disponibles porque se nos puede formar un embudo”, advierten.

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