26 septiembre 2020
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Los centros de educación especial, con la soga al cuello: piden enfermería en las aulas

Ariadna asegura que no puede asumir más gastos tras la caída de ingreso

15 sep 2020 / 20:59 H.

Las dificultades del inicio del curso escolar están afectando a los centros de educación especial que han tenido que afrontar las complicaciones propias de cualquier espacio educativo en plena pandemia junto a las dificultades económicas al haberse cortado su principal vía de ingresos y haberse multiplicado los gastos. La presidenta de la Asociación de Personas con Autismo de Salamanca, Carmen Calvo, señala que uno de los principales gastos en el centro de 'La Cañada' viene dado por el aumento de protecciones para los profesionales ya que tienen que trabajar con el riesgo de que muchos de los niños no pueden llevarla o se la quitan en cuanto pueden. "Es a los que más afecta. Tienen que trabajar con los niños en una intervención muy cercana en la que muchas veces es complicado que lleven la mascarilla", detalla.

Otra de las reivindicaciones fundamentales es la necesidad de incorporar una enfermera en estos centros para detectar de forma precoz cualquier caso de contagio, que los padres o profesores pudiesen confundir con un catarro y que en las personas con autismo puede provocar cambios en la conducta: "Llevamos años reivindicándolo pero ahora es mucho más claro. Podemos entender las características de nuestros hijos con sus cambios de comportamiento habituales, pero no conocemos muchos síntomas del COVID. Mi hijo lo ha pasado y pensábamos que era un simple dolor de garganta. Hubo otro caso de un chico que tuvo cambios bruscos en el comportamiento y finalmente descubrimos que era porque había perdido el gusto y el olfato".

¿Es posible la contratación con fondos propios? La respuesta es contundente tras el SOS lanzado en junio, los sobrecostes en EPI, desinfección y refuerzos en las aulas: "imposible". Actualmente hay 29 alumnos divididos y cuentan con el apoyo de tres aulas de colegio Rodríguez Aniceto: una por si fuera necesario por el coronavirus, otra para trastornos de conducta y otra para la inclusión educativa. Aunque quisieran no podrían desdoblar más aulas. "Si no tenemos ayuda para contratar más profesionales, es imposible". Entre la pérdida de ingresos se encuentra no haber podido celebrar el Día Mundial (en abril), la cancelación de las carreras benéficas o las cenas solidarias. La única fuente de ingresos, al margen de las cuotas, se está reactivando a través de las mascarillas solidarias para las que han contado con la colaboración de algunos ayuntamientos de la provincia como Babilafuente.

El inicio del curso escolar también ha roto los hábitos y las rutinas que tenían con centros de educación ordinaria. Parte del alumnado de 'La Cañada' realizaba algunas asignaturas como Educación Física con los alumnos del colegio concertado de Pizarrales. Este programa de integración se ha tenido que interrumpir debido a los protocolos estrictos para evitar los contactos entre alumnos.

El otro caballo de batalla con el que se enfrenta la Asociación Ariadna, al margen de los centros educativos, se encuentra en el centro de día donde en apenas 100 metros cuadrados se realizan actividades para 11 usuarios y 6 profesionales. "Es muy difícil guardar la distancia de seguridad y nos urgen las obras de adaptación prometidas por el Ayuntamiento", reivindica Calvo. El objetivo es que los talleres hubiesen empezado este curso en el un espacio de las actuales instalaciones de la guardería municipal Pizarrales II, en la calle Santa Rosa de Lima; próximo al colegio La Cañada, el centro de educación especial para alumnos con TEA de Ariadna. Este nuevo centro triplica la superficie del actual centro de día.

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