02 marzo 2021
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Los ‘ángeles’ de Paliativos del Hospital de Salamanca que acompañan el último suspiro

Médicos, psicólogos y trabajadores sociales de la Unidad de Paliativos afrontan las necesidades de los pacientes terminales con el hándicap de la soledad

Dolor y soledad. Los trabajadores de la Unidad de Paliativos de Salamanca han tenido que reconvertirse para lograr que el acompañamiento integral a los pacientes terminales se mantuviera también durante la pandemia y los momentos más duros. El Programa para la Atención Integral a Personas con Enfermedades Avanzadas de la Fundación ”la Caixa” nació en 2009 como un programa pionero en la atención emocional y espiritual en los cuidados paliativos uniendo tanto la asistencia médica como la psicosocial a través del trabajo de psicólogos y trabajadores sociales.

Francisco Vara, director de la Unidad de Paliativos y de este programa, detalla que uno de los principales retos a los que se han enfrentado los profesionales durante la pandemia ha sido poder llegar a los pacientes sin la cercanía habitual previa a la pandemia. “Sobre todo en los primeros momentos nos tuvimos que reconvertir para ayudar a los pacientes a estar acompañados, aunque no fuera estando en la misma habitación”, detalla el profesional médico. Para ello fue muy importante la labor de los gestores de casos para tratar de poner en contacto a los familiares con los pacientes a través de videoconferencias, pero también tratando de evitar que se sintieran solos aquellos que no tenían a nadie. “Ha sido la pandemia de la soledad. Y el descubrimiento de una sociedad de que la muerte está más presente que nunca” detalla.

“Nuestro reto siempre es poder sanar el corazón a pesar de lo que están sufriendo”, detalla Ruth Martín

La atención psicológica ha sido fundamental tanto para pacientes como para familiares. Incluso, se puso en marcha un programa para ayudar psicológicamente a los profesionales sanitarios que requerían alguien al otro lado del teléfono para desahogarse sobre lo que habían vivido. “Hemos tenido que cuidar el alma dolorida de aquellas personas que lo estaban pasando fatal”, detalla Ruth Martín, psicóloga del programa. La primera fase de la pandemia fue muy dura, según reconoce. “No vivíamos un proceso de una enfermedad, sino que de un día para otro las personas fallecían sin entierros ni velatorios. Muchos familiares se preguntaban realmente si era su padre porque no habían podido verlos”, detalla Martín. El trabajo se fue adaptando a través de las videoconferencias con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los últimos momentos, tanto a nivel físico como psicológico. “Hemos dado mucha importancia a las historias vitales de los pacientes para que no se quedaran solo con ese último momento o técnicas psicológicas como despedidas simbólicas para cerrar el ciclo vital. Poder sanar su corazón a pesar de todo lo que estaban sufriendo”.

La coordinadora del equipo y trabajadora social, Eva Tejedor, detalla la importancia del programa ‘Fin de vida y soledad’, puesto en marcha antes de la pandemia, y que se ha reflejado como una necesidad más acuciante durante la pandemia. “La soledad no deseada se ha hecho evidente durante este tiempo de pandemia”, detalla. Otra de las labores imprescindibles fue continuar con el trabajo en los domicilios, por la ausencia de ingresos en residencias, que se encontraban desbordadas. “Los familiares se preguntaban como continuar con los cuidados en casa cuando todo estaba cerrado”, recuerda. La atención no se detuvo. Para Tejedor, una de las principales consecuencias de la pandemia debe ser la necesidad de no repetir las “muertes en soledad”.

El equipo de atención psicosocial atendió a 869 pacientes y 1.569 familiares

El equipo de atención psicosocial (EAPS) , perteneciente a la ACPD (Asociación para el Desarrollo de los Cuidados Paliativos y el Tratamiento del Dolor) trabaja en el Hospital Universitario de Salamanca - Los Montalvos, Hospital Universitario Río Hortega (Valladolid), Complejo Asistencial de Ávila, Complejo Asistencial de Zamora y en siete equipos de atención domiciliaria. El EAPS, encabezado por el Dr. Francisco Vara, está formado por cinco psicólogos y dos trabajadoras sociales. Desde enero hasta diciembre del 2020, este equipo ha atendido a 869 pacientes y 1.549 familiares. Salamanca es la referencia y la coordinación de este equipo de profesionales. En estas circunstancias los EAPS han visto incrementada su labor acompañando no solo a personas que se encontraban en situación de final de vida, sino también a las personas afectadas gravemente por el virus de la COVID, sus familiares y los profesionales que las atendían.

El Programa para la Atención Integral a Personas con Enfermedades Avanzadas de la Fundación ”la Caixa” nació en 2009 como un programa pionero en la atención emocional y espiritual en los cuidados paliativos, procesos de final de vida y duelo, y desde entonces ha atendido en Castilla y León a 7.512 pacientes y 16.257 familiares. La evaluación científica del programa concluye que la atención psicosocial ofrecida responde a las necesidades y mejora en el 90 % los síntomas provocados por la enfermedad y que perjudican el estado anímico de los enfermos. El estudio establece que el 92 % de las personas enfermas califican de excelente la atención.

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