02 diciembre 2021
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Las redes, infraestructura clave para la transición energética

Iberdrola destinará a estas infraestructuras el 40% de los 75.000 m€ de inversión previsto hasta 2025. Con ello contribuirá a la recuperación económica y al empleo

14 may 2021 / 17:37 H.

PALABRAS CLAVE

A pesar de que las redes de distribución de la energía son unas desconocidas, sin ellas no hay transición energética. Y es que son estos ‘hilos conectados’ los que permiten la distribución de la electricidad a los diferentes territorios, hogares y compañías y los facilitadores de la revolución tecnológica y energética que impulsan los países.

Con la transformación que vive el sector, y una demanda de electricidad cada vez mayor, esta infraestructura se ha convertido en una plataforma clave que tiene que dar respuesta a un cada vez mayor volumen de energía renovable, un consumidor más conectado y unos hábitos más sostenibles y tecnológicos, como el vehículo eléctrico, el autoconsumo o las ciudades inteligentes. Por ello, con el objetivo de seguir avanzando en esta transformación, son necesarias inversiones que fomenten su modernización, así como un marco estable que lo favorezca e incentive la adopción de esta nueva realidad tecnológica.

Su digitalización ha permitido que se opere de forma remota y en tiempo real de la red, además de aumentar la eficiencia y eficacia operacional de las líneas. Es decir, esta implementación está facilitando una gestión adecuada a las características de los nuevos usos eléctricos: sistemas inteligentes de recarga del vehículo eléctrico, una generación distribuida (generar energía eléctrica a través de sistemas que se encuentran cercanos a los hogares a partir de fuentes de energía renovables), una mayor monitorización del consumo, electrodomésticos inteligentes, almacenamiento eléctrico y agregadores de demanda, entre otros.

Además, la mejora de la inteligencia de la red tiene otros efectos adicionales positivos, como la mejora de la calidad de suministro -sobre todo en situaciones adversas como Filomena-, la reducción de las pérdidas o el incremento de la seguridad ante condiciones de funcionamiento más exigentes por la integración de todos estos nuevos usos eléctricos. Y estos son solo algunos de los ejemplos que ponen de manifiesto la importancia de apostar por su modernización para mejorar nuestro presente y nuestro futuro.

Potencial innovador

Consciente del potencial de las redes eléctricas en la transición, Iberdrola ha presentado el mayor plan de inversiones de la historia de una empresa española: un total de 75.000 millones de euros a 2025. La compañía, a su vez, tiene previsto duplicar esta cantidad en 2030, llegando a los 150.000 millones, con el objetivo de ampliar el objetivo y promover la recuperación del tejido industrial y el empleo.

De este volumen de inversión a cinco años, el 40% irá destinado a la actividad de redes eléctricas. Su finalidad, por tanto, es dar continuidad a su despliegue, consolidar una sólida red de distribución y dotarla de flexibilidad, en base a un ambicioso proceso de digitalización como elemento clave para responder a las necesidades futuras del sistema eléctrico.

Iberdrola opera, a través de sus empresas, más de 1,1 millones de kilómetros de líneas eléctricas y más de 4.400 subestaciones

Con ello, se producirán también importantes beneficios asociados a la recuperación en verde y el empleo, debido al extraordinario efecto arrastre de esta actividad en el tejido industrial local. De hecho, en nuestro país las inversiones en redes de distribución generan cada año unos 30.000 empleos locales de alta cualificación técnica, a los que se suman numerosos empleos adicionales asociados. Además, sustentan una cadena de valor industrial con un 90% de suministradores locales, muchos de ellos pymes (fabricantes de bienes de equipo, ingenierías, empresas de montaje, obra civil, logística, proveedores materias primas, aislantes, soldadura, etc.), distribuidos de forma capilar por el territorio.

En España, las inversiones previstas por i-DE, la distribuidora de Iberdrola, se elevan a 1.575 millones de euros para el período 2022-2024, con las que prevé generar hasta 19.000 empleos, según los datos del PNIEC.

Iberdrola opera, a través de sus empresas, uno de los sistemas de distribución más importantes del mundo: con más de 1,1 millones de kilómetros de líneas eléctricas y más de 4.400 subestaciones que distribuyen electricidad a cerca de 34 millones de personas. Una plataforma clave para la necesaria transición energética.

Más inversiones en redes eléctricas en Castilla y León

i-DE quiere acelerar su plan de inversiones en redes inteligentes en Castilla y León entre 2022 y 2024 con el objetivo de reactivar la economía y el empleo y alcanzar los objetivos de descarbonización comprometidos en el PNIEC. La compañía invertirá 264 millones de euros en el próximo trienio, inversiones que podrían generar hasta 3.200 empleos en la región.

En Castilla y León, la distribuidora de Iberdrola gestiona más de 43.535 km de líneas de baja y media tensión y más de 6.400 km de líneas de alta y muy alta tensión. Asimismo, cuenta con 15.597 centros de transformación en servicio y 243 subestaciones primarias y secundarias. La compañía mantiene en la región un nivel de calidad de servicio por encima de la media nacional, con un TIEPI de 54,2 minutos a cierre de 2020.

En los últimos años, i-DE ha acometido un ambicioso plan de digitalización de sus redes eléctricas que, en Castilla y León, ha convertido sus más de 1,5 millones de contadores y la infraestructura que lo soporta en inteligentes, incorporando capacidades de telegestión, supervisión y automatización.

Contenido patrocinado por Iberdrola

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