13 agosto 2020
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Las parejas salmantinas aguantan pese al confinamiento... por ahora

El juzgado recibió en el segundo trimestre menos divorcios que en el primero

06 jul 2020 / 09:15 H.

Se ha hablado mucho desde hace semanas sobre la repercusión que va a tener el confinamiento en las parejas. Tanto tiempo pasado en casa y aislados con la única compañía del otro ha puesto a prueba la convivencia y, en muchos casos, la ha tensado. Los expertos, de hecho, han manifestado que una de las consecuencias sociales más probables de la pandemia es un aumento de los divorcios. En países como China, donde el coronavirus impactó primero y las medidas de aislamiento se adoptaron de forma rigurosa, sí han advertido un incremento en la ruptura de las parejas. En Salamanca, sin embargo, ese desenlace no está ocurriendo... al menos por el momento.

El Juzgado de Primera Instancia número 8, que lleva los asuntos de Familia, ha recibido en el segundo trimestre menos peticiones de divorcio que en el primero. Aunque es cierto que hubo varias semanas en las que no se pudieron presentar demandas, hay que reseñar que no se ha registrado una avalancha, ni siquiera un ritmo superior al habitual.

Los datos no engañan. De abril a junio el órgano judicial recibió 56 demandas de divorcio, por las 82 de los tres meses anteriores. El descenso se da tanto en los contenciosos —18 por 33— como en los de mutuo acuerdo —38 por 49—. Las separaciones cayeron igualmente, con 3 en el segundo trimestre, mientras que hubo 5 en el primero. En cuanto a los procedimientos de guarda y custodia en parejas de hecho con hijos y que rompen, en los tres primeros meses se registraron 37, por los 31 del segundo trimestre.

La disminución no significa que no vaya a haber más divorcios en el futuro. El letrado de la Administración de Justicia del juzgado recuerda que este tipo de procesos llevan su tiempo hasta que llegan a los tribunales. La contratación de los abogados y las negociaciones previas para alcanzar un acuerdo y reducir al máximo el proceso seguro que han retrasado divorcios, pero en los próximos meses acabaran sumándose a la estadística oficial.

Otro criterio importante a tener en cuenta es la propia crisis económica. En la anterior recesión, el número de divorcios experimentó un descenso respecto a años anteriores, ya que las penurias económicas obligaron a muchas parejas a seguir conviviendo para evitar gastos. El propio procedimiento para divorciarse ya representa un coste importante —contratar a un abogado—, al que se suman otros como el pago de pensiones o que uno de los miembros de la pareja tenga que buscarse otra casa donde vivir.

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