20 septiembre 2021
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Las claves de la ‘benévola’ quinta ola de la covid en Salamanca

Desde hace 18 días registra la mejor incidencia de la Región y el menor dato de ingreso en el Hospital | Según el Carlos III el acumulado de casos es el segundo más bajo del país

04 ago 2021 / 19:02 H.
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La “isla salmantina” en esta quinta ola es motivo de debate entre los expertos, dado que la provincia registra desde hace 18 días la incidencia por 100.000 habitantes en dos semanas más baja de la Comunidad, atendiendo a los datos que facilita la Consejería de sanidad. Los indicadores a 7 días también son los menores, así como el acumulado de casos en mayores de 65 años.

El último informe del Instituto Carlos III también refleja esta tendencia y sitúa la incidencia acumulada a dos semanas de Salamanca como la segunda menor de España. El estudio contabiliza los contagios diagnosticados en la provincia entre el 19 de julio y el 1 de agosto pasados, notificados por la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica. Aunque se trata de datos provisionales, ya que los de las comunidades se consolidan con otros positivos notificados con posterioridad, sitúan el acumulado de contagios en la provincia en 277 en 14 días, solo por detrás de los 234 de Cuenca y muy lejos de los 924 de Huesca.

Las cifras del Hospital de Salamanca también son las mejores de Castilla y León, con un 2% de las plazas covid ocupadas en planta y con el 5% de las camas de la UCI. Detrás de esta realidad no hay un solo motivo, pero los expertos destacan dos: el porcentaje de población inmunizada, que a día de ayer era del 64,6%, y la responsabilidad individual de los salmantinos.

“Tan importante como la vacunación es la conciencia en el uso de mascarilla y distancia”, asegura el profesor Mirón

El número de personas con la pauta completa de vacunación es importante, pero tanto como esto es estar concienciado de que hay que continuar con las medidas preventivas como el uso de la mascarilla y la distancia de 2 metros. En Salamanca la mayor parte de la población ha cumplido con esto”, destaca el profesor titular de Medicina Preventiva y Salud Pública Universidad de Salamanca, José Antonio Mirón. Insiste en que estas medidas son imprescindibles hasta que se alcance la inmunidad de rebaño, que inicialmente era del 70% de la ciudadanía y ahora, con la variante delta, puede subir del 80%. También destaca que puede haber mucha población con inmunidad natural después de haberse contagiado, así como la marcha de los universitarios a sus lugares de origen, aunque Mirón no les responsabiliza directamente del aumento de contagios.

Cuando la Universidad ha tenido clases presenciales han ido bien las cosas. Los positivos se dispararon en esta quinta ola a raíz de acabar el curso con las fiestas y los botellones de los jóvenes”, añade. “Entre las acciones para bajar los casos cabe todo, pero lo cierto es que hasta que no se logre la inmunidad colectiva las medidas preventivas son imprescindibles”.

Como especialista en la materia critica por un lado “la imprudencia” del Gobierno al relajar la obligatoriedad del uso de la mascarilla y por otro lado la falta de cultura preventiva, tanto por parte del Ministerio de Sanidad como de las comunidades. “Han dejado todo en manos de la acción de las vacunas cuando había que haber pedido a la población que siguiera con las medidas de prevención en sus hogares”.

“En Salamanca todos van con mascarilla por la calle y el interior de la hostelería está vacía”, señala Mª del Carmen Sáenz

María del Carmen Sáenz, catedrática jubilada de Medicina Preventiva y Salud Pública en la Universidad, es de la misma opinión. “En Salamanca va todo el mundo con la mascarilla por la calle y los interiores de la hostelería están vacíos, los clientes están casi todos en las terrazas. Este alto nivel de prevención es uno de los motivos por los que la situación epidemiológica es mejor”, subraya la especialista. También considera que la ciudad, al no ser excesivamente grande, permite controlar mejor los botellones y concentraciones de público que en ciudades como Barcelona o Valencia, que ahora tienen una incidencia mayor.

Luego hay factores inespecíficos que determinan la evolución, como el climatológico o el geográfico. Burgos y Palencia tienen datos peores quizás por su fuerte relación al estar próximas”, advierte. No descarta que el regreso a sus casas de los universitarios haya podido influir, así como la baja población de la provincia.

“En epidemiología se insiste en que hay que tener cuidado con la persona y con su comportamiento. Si la provincia estuviera más poblada a lo mejor no tendríamos este resultado”. Reconoce que en Salamanca la gente “lo está haciendo bien”, pero no hay que confiarse: “en cuanto levantemos el pie estamos otra vez igual”.

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