25 septiembre 2020
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Las bodas se “esfuman” de la Catedral

De los 70 enlaces previstos este año, sólo se han celebrado 3. Con el aforo a 25 personas, algunas nupcias “emigran” a la provincia

14 sep 2020 / 21:11 H.

La Catedral de Salamanca es uno de los templos favoritos por las parejas salmantinas para contraer matrimonio. Dar el “sí quiero” bajo el techo de un tesoro con nueve siglos de historia no tiene precio, sin embargo, la pandemia y las, cada vez más, estrictas restricciones de aforo en las celebraciones eucarísticas han hecho que las bodas se “esfumen”. En la Seo, 70 parejas tenían previsto unirse en matrimonio este año 2020. Tan sólo tres han celebrado su enlace finalmente en la Catedral, eso sí, con mascarilla y sin besos ni abrazos.

Cuenta Miguel Ruano, encargado de la agenda de bodas de la Catedral de Salamanca, que la mayoría de parejas ha decidido posponer la fecha del enlace nupcial para 2021 y hay alguna incluso que ya piensa en dejarlo para 2022 porque no se fían de que esta pesadilla de la COVID-19 haya llegado a su fin el próximo año.

Con la distancia de 1,5 metros, el aforo de la Catedral Nueva es de 1.700 personas y el de la Catedral Vieja, de 200 personas, sin embargo, las últimas limitaciones de la Junta impuestas en la capital por sospecha de transmisión comunitaria hacen que el máximo de personas que pueden acceder al templo, tanto en la Catedral Nueva como en la Vieja, sea de 25 personas. “Es absurdo que no puedan entrar más de 25 personas”, reconoce Ruano. Eso ha hecho que algunas parejas, no sólo las que se iban a casar en la Seo, sino en otras parroquias de la ciudad, hayan decidido trasladar el enlace a parroquias de la provincia como Santa Marta, Peñaranda o Ledesma, donde tenían concertados los banquetes en restaurantes y donde no hay limitación de 25 personas en templos, sino del 50% del aforo.

La iglesia de Santa María de Ledesma, por ejemplo, puede llegar a acoger a cerca de 60 personas y aunque las bodas sean más reducidas, los novios prefieren eso a cancelar la celebración prevista.

Lo mismo está sucediendo con las comuniones previstas en parroquias de la ciudad, donde o bien sólo acceden los padres y se hacen con dos o tres niños en varios turnos, o “emigran” a parroquias de localidades de la provincia.

No sólo la crisis sanitaria está afectando a los festejos nupciales, sino también la crisis económica derivada de la pandemia. “Hay casos donde uno de los miembros de la pareja se ha quedado en paro y no pueden afrontar los gastos de la boda, por lo que se ven obligados a cancelarla, con las complicaciones que supone, ya que pierden el dinero que habían adelantado por ejemplo para la reserva del hotel”, explica Ruano.

La cancelación de enlaces en la Catedral no suponen un perjuicio económico para los ingresos del templo ya que “las bodas no son un negocio económico”, reconoce Ruano. Lo que sí repercute es el brusco descenso de turistas que visitaban la Catedral y que pagaban por acceder a ella. La pandemia y las últimas restricciones anunciadas para la capital hacen mella y son contados los visitantes que acuden a admirar este tesoro patrimonial.