03 abril 2020
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Las 100 piedras ‘sagradas’ de Salamanca

La Junta identifica y pone en valor en un completo estudio de un centenar de estas piedras | Muchas se hallan en enclaves asociados a leyendas, tradiciones o propiedades para la fertilidad Las creencias populares las diferencian del resto de conjuntos rocosos

21 feb 2020 / 09:40 H.

La Junta cuenta ya con un completo y detallado estudio donde se identifican 100 piedras ‘sagradas’ en la geografía salmantina. Se trata, en algunos casos, de enclaves asociados a propiedades protectoras, curativas, de fertilidad y adivinatorias.

Desde una óptica etno-histórica, se ha tratado de realizar el análisis de aquellas rocas que muestran unas características especiales, que han llamado la atención por su forma, color o tamaño, de aquellas que tienen unas marcas determinadas o aquellas que cuentan con un relato, un componente legendario, que las individualiza del resto de las rocas de su entorno y han entrado a formar parte de la cultura popular de una comunidad.

Se ha recopilando un buen número de ejemplos de piedras con la consideración de sagradas en virtud no solo de sus marcas o de sus funciones rituales, sino también y sobre todo de la tradición y las creencias que existen en torno a ellas y que las diferencian del resto de los conjuntos rocosos.

El estudio dirigido por Pedro Javier Cruz Sánchez, licenciado en Historia y especializado en arqueología, se ha basado en fuentes orales, bibliografía y en la documentación realizada sobre el terreno con el trabajo de campo.

Encargo de 2019

La Consejería de Cultura y Turismo, a través de la dirección general de Patrimonio Cultural, promovió este estudio en el año 2019 sobre las Piedras Sagradas de León, Salamanca y Zamora para poner en valor los paisajes culturales del Oeste de la Comunidad. Los técnicos ya lo han revisado y el equipo del consejero Javier Ortega Álvarez lo difunde ahora en la web de patrimonio cultural de la Junta.

Equipo de trabajo

El estudio ha sido realizado por Pedro Javier Cruz, licenciado en Historia, especiado en arqueología y doctor en Historia por la Universidad de Valladolid. También lleva la firma de Beatriz Sánchez Valdelvira, licenciada en Historia del Arte y Máster en Evaluación y Gestión del Patrimonio Histórico-Artístico por la Universidad de Salamanca. Y de Emilio Ruiz, licenciado en Documentación de la Universidad de Salamanca.

Sobre el terreno

El trabajo de campo del estudio se realizó de junio a octubre de 2019. La memoria se redactó entre septiembre y octubre.

Decapitar personas y recoger su sangre

Leyendas tradiciones y ritos van de la mano de las piedras ‘sagradas’ de Salamanca, como se ve en el fascinante trabajo, con texto y fotos, de Pedro J. Cruz Sánchez.

Desde los ritos de fertilidad asociados a las peñas resbaladeras -que también son epicentro de la celebración del Lunes de Aguas, donde se ha ido a comer el hornazo generación tras generación-, a costumbres más bárbaras. En Villamayor, el orinal de la zorra es un hoyo que “usaban nuestros antepasados para decapitar personas y animales y coger la sangre”.

En Pereña de la Ribera La Patá o La Patica es una lancha de pizarra con cuatro huellas ovaladas de pequeñas dimensiones que “la tradición interpreta como las huellas de la Virgen en el episodio bíblico de la huida a Egipto”. Y en La Peña se dice del enorme bolo o inselberg granítico llamado La Peña Gorda que es la china que se quitó la Virgen en su huida a Egipto, una variante de la leyenda anterior. En Encina de San Silvestre el castillo de la Virgen del Castillo es un promontorio con un asidero donde dicen que la Virgen ataba su cabalgadura (también se sitúa en este promontorio la aparición de la Virgen). En Ledesma se afirma que en Peñameces o Peñamecer están enterrados los pastores de Belén.

En El Bodón se dice que de noche se sienten correr las cadenas de una mora y que en este lugar se han encontrado tesoros en el paraje llamado Fuente la Mora. Una vecina de La Alberguería de unos 70 años ha detallado al autor del estudio que la Piedra Señora se asemeja a “un busto de mujer o incluso de la Virgen”.

En Robledo Hermoso, localidad de Villar de Samaniego, se localiza una zona de bolos graníticos, Peña Ciñía. La fuente que se encuentra a sus pies, según la tradición oral, se conoce como Fuente de la Vida y en ella se lavaban las ropas de los difuntos.

En la Peña de los Cinco Culos, en Aldedávila de la Ribera, hay unas marcas interpretadas como las posaderas de cinco franciscanos que se sentaron allí, según cuenta la leyenda.

El Picón de Felipe, en Aldedávila de la Ribera, remite a una leyenda del siglo XVIII o principios del XIX. Felipe, un pastor, solía acudir con sus cabras a este paraje. El joven estaba enamorado de una muchacha del pueblo portugués de Bruçó, a la que no podía ver debido al tremendo corte que provoca el río Duero entre los territorios español y portugués. Desesperado ante esta situación, Felipe decidió utilizar pequeñas herramientas e incluso sus propias manos para picar la piedra con la intención de provocar un ‘derrumbe’ a modo de puente para poder cruzar al otro lado.

En Navarredonda de la Rinconada la leyenda de la Cueva de la Reina Quilama cuenta que hay enterradas dos palomas de oro procedentes del tesoro de Don Rodrigo y que su mora amada las custodia. Dicen que en las noches claras cercanas a San Juan se oyen ruidos y lamentos procedentes del fondo de la cueva, cuando la princesa mora llora por su amado. En el Castillo de Matilla de los Caños del Río existe un pozo muy hondo “con un tesoro”.

Del Teso Torrubio, en Aldearrubia, se cuenta que una vieja hechicera mora salía cada noche de su casa y atravesaba el pueblo e iba preparando el terreno para cuando regresaran sus compatriotas a dominar aquellas tierras. Sacudía su calceta hasta vaciarla de polvo y barro para formar el monte o teso donde se podrían esconder los árabes y avanzar hasta la aldea sin ser vistos.

La tradición interpreta, además, que el Pozo de los Humos es un pozairón. Airón fue un dios indígena (antes de la conquista romana) relacionado con el inframundo, simas y aguas profundas.

Las piedras ‘sagradas’ se hallan, dice el estudio, en paisajes de interés cultural y pueden ser un recurso turístico para las localidades donde se encuentran.