14 diciembre 2019
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La ‘Unidad 3D’ que permitiría adelantar las cirugías en Salamanca

Las prótesis que se encargan a laboratorios europeos tardan meses en llegar | Cuenta con el interés de Cirugía Torácica y Cardiaca, que utilizan este tipo de tecnología

03 dic 2019 / 22:29 H.

El servicio de Cirugía Vascular ha puesto sobre la mesa la posibilidad de crear en Salamanca una ‘Unidad de 3D’ para no depender de los laboratorios externos que fabrican las prótesis, y por los que hay que esperar varios meses para que fabriquen y envíen el producto.

El jefe de Angiología, Francisco Lozano, expuso la idea en una reciente reunión de trabajo del IBSAL y cuenta con el respaldo de un especialista en la materia como Marcelo Fernando Jiménez -jefe de Cirugía Torácica- y de José María González Santos -jefe de Cirugía Cardiaca-. “Es algo que se viene haciendo desde hace años en otros países y que veníamos vigilando. Ahora lo hemos retomado porque el Gregorio Marañón ha realizado la primera implantación de una prótesis 3D modificada por el propio cirujano del hospital”, destaca Francisco Lozano.

La puesta en marcha de una ‘Unidad 3D’ implicaría la adquisición de una impresora de grandes dimensiones para recrear piezas exactamente iguales que las del organismo. “Debe ser una impresora industrial, no de las pequeñas. Hablamos de unos 8.000 ó 9.000 euros y nuestra idea es implicar a las instituciones con las que trabajamos: IBSAL, Universidad, Hospital...”, detallan.

La tecnología estaría a disposición de varios servicios del Hospital de Salamanca, pero Lozano explica la utilidad concreta para el área de Cirugía Vascular: “La pensamos aplicar para pacientes con aneurisma de aorta abdominal. A estas personas les realizamos un TAC para ver el aneurisma. A través de un procesado, las imágenes del TAC las pasamos a la impresora, que empieza a fabricar un molde del aneurisma del mismo tamaño, misma forma, etc. Se puede imprimir en silicona, resina, poliéster...”, enumera.

Con esa recreación exacta de la ‘enfermedad’, “lo primero es enseñársela al paciente para que sepa lo que tiene y lo que le vamos a hacer”, detalla. La tecnología 3D permite hacer dos tipos de molde: “Uno totalmente macizo, que nos sirve para ver desde fuera la aorta, cómo está de retorcida y hacerte una composición de lugar. La otra opción es imprimir un molde hueco, como la arteria real, que nos permite hacer una simulación del tratamiento. Sería como operar una maqueta. Lo haríamos dos días antes de la operación real y ya sabríamos qué nos vamos a encontrar en el quirófano. Eso se traduce en mucha más seguridad para el paciente”, destaca.

El doctor Lozano apunta que “lo más importante de contar con una Unidad 3D no es esto, sino que el cirujano podría hacer modificaciones en las prótesis”.

Algunas de las prótesis que se colocan en los aneurismas tienen que bordear arterias renales que se ramifican. Para eso se le hacen unos agujeros a medida para pasar por ellas las arterias. Como las mangas de una camiseta. “Se llaman fenestraciones”, especifican. Esas prótesis con agujeros a medida de cada paciente se mandan a Holanda y tardan en ser fabricadas entre uno y dos meses, por lo que el paciente debe esperar, aún a sabiendas de que tiene un problema importante. Una situación tensa, pero no hay otra opción.

Lo que ya se ha hecho en el Gregorio Marañón es que el propio cirujano ha utilizado la tecnología 3D para crear un molde que le ayude a modificar la prótesis y realizar los agujeros a medida.

La primera ventaja es el tiempo que gana el paciente

“Aquí podemos tardar un día en hacer el TAC, otro día para crear la prótesis 3D y otro para preparar la prótesis a medida. En 72 horas estaríamos listos para solucionar ese aneurisma, que es lo que han hecho en el Gregorio Marañón. De lo contrario, en el mejor de los casos, sería esperar un mes y medio”, compara el doctor Lozano. El jefe de servicio recuerda que “también es más barato modificar una prótesis estándar que encargar que te hagan una medida en el extranjero”.

Los especialistas de varios servicios están dispuestos a “empezar a hacerlo poco a poco” en lugar de esperar a que otros hospitales lo hagan durante unos años para después incorporarse”.