14 diciembre 2019
  • Hola

La técnica de defensa que están aprendiendo los sanitarios salmantinos

Los médicos salmantinos aprenden una defensa propia de las Fuerzas de Seguridad de Israel: esquivar el golpe, inmovilizar al agresor y huir sin pegar

30 nov 2019 / 17:06 H.

Un paciente exaltado irrumpe gritando en la consulta de la médica, la agarra de la bata en tono amenazante, levanta la mano y... de repente el paciente se ve en el suelo, inmovilizado y la médica se ha marchado de la consulta en busca de ayuda.

El krav magá es un sistema que utilizan las Fuerzas de Defensa y Seguridad israelíes y que se quiere protocolizar entre los médicos. “Casi como si fuera una asignatura en el último año de la carrera”, apuntan.

El sindicato CESM presentó ayer un cursillo de defensa personal para médicos -especialmente para mujeres- y estudiantes de Medicina. Una técnica israelí adaptada “para que el médico no tenga que golpear, tan sólo esquivar y huir”, explica el monitor Carlos Méndez.

“No hace falta tener una gran fuerza ni una gran corpulencia para practicar estás técnicas”, aseguraron durante la presentación del cursillo, que contó con una demostración por parte de una mujer que convenció a los profesionales.

CESM organiza un cursillo que, opinan, será más útil para las mujeres: “Se llevan la peor parte de las agresiones a médicos”

Este módulo está orientado para todos los profesionales médicos independientemente del sexo, aunque desde el sindicato CESM reconocen que “puede ser más útil para las mujeres, porque son las que se están llevando la peor parte en esta lacra de las agresiones a sanitarios”.

Durante la demostración se comprobó que, incluso estando sentado, se puede escapar de una situación amenazante y salir airoso. “Al final, el profesional que conoce estas técnicas se siente más seguro, y cuando tienes más confianza también resulta más sencillo gestionar situaciones tensas”, afirma el especialista en esta técnica defensiva.

En función del interés que muestren los médicos salmantinos se podrían instaurar en los próximos años unos módulos de formación que tengan varios niveles: uno básico para adquirir técnicas fundamentales de defensa, uno medio para los que disfruten con la actividad, y otro avanzado para los que quieran especializarse.

“Por desgracia habría que enseñar estas cosas en la carrera. Los funcionarios de prisiones, por ejemplo, no reciben esta formación a pesar de que van a tener que trabajar junto a lo peor”, apuntan los formadores.

PALABRAS CLAVE