18 septiembre 2020
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La pregunta del sábado noche en Salamanca: “¿Y ahora adónde vamos?”

Los jóvenes buscaban dónde continuar la fiesta tras el cierre anticipado de los establecimientos en una noche con un control policial más intenso de lo habitual para que se cumpliera la medida

03 ago 2020 / 21:13 H.

A la una de la madrugada la Gran Vía mostraba la imagen típica de un sábado por la noche, con terrazas abarrotadas y algún atolondrado pisando el acelerador por exceso de hormonas o el defecto de neuronas, no queda claro del todo. En ese momento una “furgona” de la Policía Nacional se para hablar con el portero de un establecimiento, parece que para ponerle en aviso. Los camareros del resto de locales empiezan a notificar a los clientes que a la 1:30 horas las terrazas tienen que estar recogidas y que tienen media hora para terminar de consumir en el interior.

El reloj de la noche salmantina se adelanta de un plumazo casi una hora y las discotecas ni estaban abiertas por la entrada en vigor de la restricción horaria impuesta por la Junta de Castilla y León para frenar el contagio de coronavirus. A toda velocidad los camareros de Obispo Jarrín empiezan a desmontar las terrazas. Como trabajadores perfectamente sincronizados de un gran circo cierran y cargan sombrillas, recogen veladores y algunas parejas se quedan aisladas en sus mesas como los protagonistas de “101 Dálmatas” hasta que llega la hora de irse.

“A nosotros la medida nos afecta menos, pero a la discotecas mucho”, reconoce Omar, camarero de uno de los bares mientras desinfecta y apila las mesas una hora antes de lo habitual. Poco después de las 2 la zona queda desierta, ofreciendo una imagen impropia de un sábado por la noche.

En 20 minutos la Plaza Mayor pasa de tener las terrazas al 85% a estar vacía, con las sillas apiladas dispuestas para guardarlas en el interior. Javier ya casi ha acabado de barrer. “La gente se lo ha tomado muy bien. Alguno se ha sorprendido cuando le hemos avisado de que cerrábamos, pero enseguida se han marchado”, asegura. Raquel llega con sus amigas vestidas de policías. Han venido desde Madrid y se acaban de dar cuenta que han elegido mal momento para celebrar su despedida de soltera. “Ayer estaba todo abierto, pero ahora no sabemos dónde ir”, reconoce. Son casi las 2 de la madrugada y los jóvenes se van moviendo como pollos sin cabeza al no tener alternativas para seguir la fiesta.

En la plaza de San Justo algunos chicos sentados en el suelo esconden la lata de cerveza cuando pasa la Policía Local, mientras otros suben con bolsas de bebidas para hacer botellón en “lo oscuro”. Los balcones y pisos son una buena opción para continuar la noche, mientras el acceso de los supermercados 24 horas empiezan a llenarse. Como pollos sin cabeza los jóvenes no tienen más remedio que abandonar las calles más pronto que nunca y a las 2:30 horas de la madrugada el centro ofrece una imagen más típica del amanecer de un fin de semana. Mientras, la Policía Local está advertida para evitar botellones “porque hay mucha gente en la calle”.

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