11 agosto 2022
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La iglesia discreta que reina en la plaza de Anaya

San Sebastián, con su puerta principal dedicada al mártir romano, recuperó en 2008 la entrada rematada por la escultura de San Juan de Sahagún que estuvo cegada desde finales del siglo XIX

28 abr 2022 / 17:06 H.
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La iglesia de San Sebastián, en la majestuosa plaza de Anaya, abre al culto los domingos y atesora siglos de historia. Edificada por los repobladores francos en el siglo XII, el templo de 1163 tiene poco que ver con el edificio que concluyó Alberto Churriguera en 1731.

En 1401 Diego de Anaya fundó el Colegio Mayor de San Bartolomé (o de Anaya) junto a la iglesia de San Sebastián, por lo que este templo dedicado al gran mártir romano recuerda que un día el Palacio de Anaya, hoy Facultad de Filología, fue colegio mayor y tuvo capilla, como escriben Tomás González Blázquez y Rubén Martín Vaquero en un libro editado por LA GACETA. Esta dualidad se refleja en sus dos puertas: la principal dedicada a San Sebastián con una escultura de José de Larra y la de San Juan de Sahagún, rematada con otra escultura del mismo autor, que tuvo acceso directo al colegio y estuvo cegada (tapiada) por dos muros de cantería de piedra franca desde finales del siglo XIX hasta la restauración que en 2008 dirigió el arquitecto Emilio Sánchez Gil.

La iglesia discreta que reina en la plaza de Anaya

En su memoria para aquella restauración, Emilio Sánchez Gil recuerda que la iglesia de una única nave dispone de una pequeña cripta funeraria debajo de su cabecera que nunca fue utilizada, aunque probablemente fue habilitada para los enterramientos de los colegiales.

Durante la Guerra de la Independencia el general francés Thiébault, que residía en el Palacio de Anaya, planteó al Cabildo en 1811 la necesidad de derribar las casas existentes entre la Catedral y la iglesia de San Sebastián, creándose así la plaza de Anaya. En los años posteriores, el Palacio de Anaya tuvo usos como Gobierno Civil (de 1851 a 1894, cuando la iglesia de San Sebastián fue utilizada como archivo) y primera sede de la Diputación en el siglo XIX. El templo se convirtió en el siglo XX en parroquia de la Catedral con la reordenación del Padre Cámara

En el terremoto de Lisboa de 1755 la iglesia de San Sebastián sufrió importantes daños. En 1853 se produjo la ruina de la espadaña barroca, quizás como consecuencia del seísmo del siglo XVIII, y su excesivo peso, causando la muerte de dos niños, siendo sustituida por un frontón triangular.

En el interior, el retablo de San Sebastián, se remonta a 1903 cuando volvió una pintura de Sebastiano Conca, que estaba depositada en el Museo Provincial de Bellas Artes. Representa el martirio de San Sebastián, cuando después de sufrir las flechas es amparado por los ángeles, por lo que asemeja a Cristo en su Descendimiento de la cruz, y también por las nobles romanas Irene y Lucinda. “Sebastián, soldado romano, fue condenado a morir asaeteado pero sobrevivió y llegó a curar sus heridas”, en lugar de esconderse volvió a la presencia del emperador y, en segunda instancia murió azotado. Era el año 288 y está enterrado en Roma, aunque la parroquia salmantina conserva una reliquia del santo que da a venerar en su fiesta del 20 de enero”, escriben Tomás González Blázquez y Rubén Martín Vaquero. También destacan como obras pictóricas dos adoraciones: una de los Pastores y otra de los Reyes.

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