11 julio 2020
  • Hola

La gripe que dejó muertos en casi todas las familias salmantinas

En 1918 la pandemia de gripe dejó víctimas en casi todas las familias y en algunos municipios de la provincia algunos enfermos no podían ser atendidos por la saturación de los médicos

05 may 2020 / 09:35 H.

Comp las defunciones son tantas, no doblan ya las campanas de la iglesia, porque los entierros los verifican los pocos mozos que se hallan sanos”. “No hay familia donde la gripe no haya hecho sus estragos”. Apenas dos semanas después de que se declarase la epidemia, de los 250 vecinos del Cubo de Don Sancho, 200 ya estaban afectados por la gripe y una treintena habían fallecido por aquel letal virus, narraba el 1 de octubre de 1918 la prensa de la época describiendo las consecuencias de aquella pandemia de principios del pasado siglo y que ahora ya no suena tan lejana. Su médico, Lope del Castillo, continuaba atendiendo pacientes pese a haber caído también enfermo. Y el cura, Julián Ballesteros, estaba “también atacado” y había dejado de celebrar el culto sagrado, mientras el pueblo se enfrentaba a una ausencia total de medicamentos.

En Herguijuela de la Sierra y Cepeda el escenario no era mucho más alentador. Muchos enfermos quedaban sin ser atendidos porque los médicos no podían hacer frente al rápido incremento de casos, tal y como ha ocurrido 102 años después con el COVID-19. De hecho, en la Sierra se llegó a prohibir la comunicación entre los pueblos para evitar un aumento de contagios. Recién concluidas las fiestas en Barruecopardo, se calculaba ya que en esta localidad el 85% de los habitantes se encontraban infectados, incluidos el médico y el farmacéutico, y las medicinas estaban prácticamente agotadas.

En apenas cuatro días, el partido judicial de Béjar pasó de ser un municipio en el que la enfermedad había tenido un escaso impacto a estar, al igual que Alba de Tormes, “castigadísimo” por la epidemia. Candelario, exactamente igual que Sorihuela, se quedó sin asistencia al caer enfermos sus dos médicos, informaban los diarios de hace más de un siglo.

En la capital del Tormes, según una estadística difundida por Sanidad a principios de noviembre de 1918, el 24% de la población resultó afectada por la gripe, 7.931 de los 32.971 habitantes censados. Se cifraban en 117 los muertos, sin embargo, se matizaba que no se incluían entre ellos los fallecidos por bronconeumonías provocadas también por el virus, por lo que los muertos podrían haber llegado a los 150. En un fallido intento de restar importancia al impacto de la gripe en la ciudad, el periodista de El Adelanto indicaba que “la pasada primavera el número de invadidos por la gripe en la capital fue infinitamente mayor, aunque entonces no ocurrieron defunciones”.

“Las comarcas más afectadas fueron las de la sierra, y la zona de Vitigudino y Arribes”, explica Mariano Esteban

“En Salamanca, hay que tener en cuenta la importancia del número de fallecidos, ya que por entonces la provincia tenía 320.000 habitantes. Las comarcas más afectadas fueron las de la sierra, y también la zona de Vitigudino y Arribes, se piensa que por su proximidad a Portugal”, explica el catedrático de Historia de la Universidad de Salamanca y experto en la historia de Salamanca del siglo XIX y XX, Mariano Esteban. “De hecho, el número de muertes es muy superior a la epidemia de ahora, pero las consecuencias económicas del coronavirus van a ser muy superiores a las de entonces. En 1918 no se paró la actividad económica como se ha hecho en la actualidad para evitar más muertes y el colapso de la sanidad”, apunta.

Llama la atención la evolución de la provincia de Salamanca, la octava de España en la que más impacto tuvo aquella pandemia, en los primeros 20 años del pasado siglo. Si bien en la primera década se registró un crecimiento de un 4,2%, atendiendo a los censos históricos del INE de los años 1900 y 1910, en los que se pasó de 320.765 a 334.377 habitantes. El siguiente que está disponible es el de 1920 y, a diferencia del periodo anterior, la población disminuyó, concretamente un 3,8%, volviendo casi a cifras de veinte años atrás, 321.615. Si bien esta caída no se puede achacar íntegramente a los efectos de la gripe de 1918, sí tuvo mucho que ver con ella, más si se tiene en cuenta que este virus afecto principalmente a los jóvenes, los que tenían más posibilidades de tener hijos en los años siguientes. Entre el 2% y 3% de los contagiados murieron, se calcula, y a diferencia del coronavirus, que afecta más a las personas mayores, tuvo un mayor impacto entre los de 20 y 40 años, explica Mariano Esteban.

PALABRAS CLAVE