04 abril 2020
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La enfermera salmantina que traslada mensajes de ánimo de los familiares a los ingresados por coronavirus

Andrea Gil asegura que “es importante que los pacientes sepan que no están solos”

25 mar 2020 / 17:41 H.

Es el traje del soldado. Mascarilla, unas gafas protectoras, bata y guantes enfundados a modo de armadura en una intensa batalla que se libra en el Hospital de Salamanca cada día. Los pacientes tan solo ven los ojos y el corazón del personal sanitario en una trinchera infinita en la que la mano de los médicos y las enfermeras se sienten como el único apoyo en una planta vetada a la entrada de familiares. Héroes completamente anónimos de los que solo se ve el color de los ojos, muchas veces irritados de las largas jornadas de trabajo.

Para tratar de aliviar el miedo, la angustia y sobre todo la soledad de los pacientes, Andrea Gil, una enfermera salmantina que trabaja en la quinta planta dedicada a los pacientes del coronavirus, se ha ofrecido a través de las redes sociales para hacer llegar un mensaje de ánimo de los parientes. Ser portavoz de la fuerza sanadora de la familia.

“Es importante que sepan que no están solos, aunque lo parezca, porque fuera hay mucha gente que los está apoyando y quieren saber de sus hijos y sus nietos; que sepan que nosotros podemos comunicar ese ánimo y ese chute de energía”, explica Andrea que siguió el ejemplo a través de las redes sociales de una sanitaria de Valladolid.

Es importante que sepan que no están solos, aunque lo parezca

Y es que, según detalla, muchos de los mayores que ingresan no tienen teléfono móvil, ni manera de conectar con el exterior en unos momentos muy duros. “Ya ha habido iniciativas como las cartas, pero me pareció importante que pudiésemos trasladarles de viva voz el mensaje”, subraya.

Los sanitarios tratan a los pacientes completamente protegidos. “Físicamente nos ven los ojos, si no se nos empañan las gafas y poco más, no nos pueden poner cara, aunque nosotros somos muy cariñosos y estamos siempre encima para estar con ellos”, describe la sanitaria que reconoce que también tiene que ser “duro” que las personas ingresadas no puedan ni verles el rostro.

La iniciativa ha surgido de forma espontánea y aún no ha valorado como sería posible la coordinación. “Se podría valorar hacerlo de una manera más organizada y coordinada, porque todos los que trabajamos en el equipo lo que queremos es el bienestar del paciente e infundirles ánimos”, propone Gil.

Desde la cuarentena de su tarde de descanso, antes de que esta mañana comience un nuevo turno refleja un día a día en el que los profesionales sanitarios “no paran”.

Nosotros también tenemos miedo

Empezamos con mucha fuerza, nos ayudamos entre todos con mucha solidaridad entre todos los sanitarios sea auxiliar, médico, celador, enfermera; pero si que es verdad que es duro ver la soledad de los pacientes, ver como avanza la enfermedad, como se agrava en unos y en otros no. Somos humanos... y sobre todo la falta de recursos, la saturación y que es nuevo para todos, pero ante todo tenemos mucho espíritu de equipo”.

Recuerda el bajón que vivió el primer día de la crisis. “Al llegar a casa y el ver en primera línea al paciente, a los familiares, a mis compañeros con miedo, porque nosotros también tenemos miedo, y vivirlo en primera persona”. Espera que gracias a su iniciativa al menos un hijo pueda trasladar a su padre que nunca estará solo en la batalla.