11 julio 2020
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La cuarentena de los 79 adolescentes salmantinos adictos a la droga

Son jóvenes de entre 13 y 22 años que tratan sus problemas en el 'Proyecto Lazarillo'

24 may 2020 / 17:32 H.

El cóctel de drogas y cerebro adolescente es explosivo. El cannabis, sustancia que puede desatar problemas de dependencia y un fuerte impacto en las capacidades cognitivas, es la droga mayoritaria entre los adolescentes y jóvenes que requieren la ayuda de Cáritas en el ‘Proyecto Lazarillo’ en el que actualmente participan 79 chicos de entre 13 y 22 años. Si el proceso de rehabilitación de una adicción es complicado, ¿cómo se realiza en cuarentena en un periodo que, hasta las medidas de alivio, no permitía a los jóvenes salir de casa?

La educadora y experta del ‘Proyecto Lazarillo’, Chus Nieto, detalla que la mayoría de los jóvenes tuvieron “resistencias” al inicio de la situación basadas en no asumir la situación del confinamiento hasta que fueron conscientes de la gravedad de la pandemia sanitaria. No poder salir de casa ha mejorado la situación de abstinencia para aquellos casos en los que ya estaban en un proceso largo de abandonar la dependencia de las drogas, aunque en muchos casos ha alterado las rutinas del sueño. “La cuarentena les ha valido para salir reforzados del proceso, incluso ha habido casos que han decidido dejar otras drogas como el tabaco o al menos reducir su consumo”, detalla. Los que han vivido peor este escenario han sido aquellos adolescentes que iniciaron el programa en los meses de enero y febrero y que se encuentran en pleno inicio de abandono. “Chicos que empezaron en febrero y marzo han tenido más deseos de consumo y algún conflicto familiar porque querían salir de casa y había riesgo de que sufrieran sanciones, pero han sido los mínimos”, explica Nieto. El cannabis es la principal droga que requiere la atención, aunque las estadísticas aún no reflejen la realidad. “Nosotros cada vez recibimos más casos, aunque también empiezan a llegar con alcohol. En las encuestas se ve un aumento mínimo, pero aquí observamos otra realidad de cada vez más jóvenes”.

Al suspenderse las reuniones, el contacto con los jóvenes ha sido a través de mensajes instantáneos, videoconferencias y llamadas, estas últimas sobre todo con los 109 padres tras suspenderse la escuela de familia. La educadora detalla que su ocio ha sido a través de los videojuegos y las redes sociales, aunque en otros casos han descubierto habilidades que desconocían como la cocina o colaborar en las tareas de casa.

Aunque la situación se ha caracterizado por la estabilidad, Nieto advierte que los educadores están en alerta ante el efecto que pueden tener las medidas de alivio y la fase 1. “ Hemos tenido muy pocas recaídas, pero tememos que puedan volver a consumir si vuelven a reunirse con sus grupos de iguales o hacer botellón durante las franjas que salen de casa. Volver a probarlo puede provocar que recaigan e incluso que aumente su consumo”, advierte. Sobre el futuro, la educadora ve incertidumbre también sobre la situación económica de las familias, en muchos casos precaria. En aquellos jóvenes que habían empezado programas de formación de empleo se encontrarán con la barrera de una crisis. “Están en un proceso positivo, pero pueden toparse con la desmotivación”. También queda la alternativa de retomar los estudios.

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