11 julio 2020
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La basura de la pandemia. Los residuos que se generan en Salamanca por la batalla contra el coronavirus

Hospitales y centros sociosanitarios generan 4.500 kilos al día de residuos

27 abr 2020 / 10:15 H.

La COVID-19 ha implicado la paralización de numerosas actividades, pero también ha modificado la forma de llevar a cabo otras que continúan realizándose. Una de las más sensibles en la situación actual es la recogida de la basura, sobre todo la proveniente de hospitales y centros sociosanitarios. No se trata del material que utilizan sanitarios o empleados de residencia para atender a pacientes o residentes enfermos, de cuya recogida se encarga la Junta a través de la Consejería de Medio Ambiente, sino del resto de residuos, como los de la comida, que reciben un tratamiento diferente al de los demás por el posible riesgo de que pudieran contener el virus. La cantidad diaria que solo en la ciudad se recoge de estos puntos asciende a 4.500 kilos.

El encargado general del servicio municipal de limpieza y recogida, Tomás del Río, explica que se ha establecido un circuito separado al resto que engloba al Clínico, el Virgen de la Vega, los centros de salud y las residencias. Se trata en total de 40 contenedores que son recogidos por un camión dedicado en exclusiva a este cometido y que no se utiliza en el resto de la ciudad. “Hace más de un mes les avisamos de que todos los residuos debían tirarlos en esos contenedores para facilitar el tratamiento especial”. Casi la mitad de esta basura sensible proviene de los hospitales, concretamente de los 13 contenedores del Clínico, más otros 6 del Virgen de la Vega.

La selección de los residuos en el CTR para el reciclaje solo se realiza de manera automática, al prohibirse la manual

Ese mismo vehículo se encarga de llevar la basura recogida al CTR de Gomecello. “A diferencia del resto, que depositan la carga en las fosas para el reciclaje, el camión la vuelca directamente en un vaso de enterramiento”, indica Tomás del Río. Una medida preventiva para evitar posibles contagios de los trabajadores del centro, tal y como señala Javier Manzano, responsable de Girsa, la gestora del CTR. “Debido a su procedencia, no reciben ningún tratamiento. Una vez los residuos son depositados en el vaso, son enterrados con maquinaria”, relata.

El coronavirus también ha afectado al propio funcionamiento del centro de tratamiento de residuos. La exposición de los empleados a posibles fuentes de contagio debe ser mínima, recuerda Javier Manzano, por lo que la forma de trabajar ha cambiado. El resultado consiste en que la basura procedente de los contenedores gris es seleccionada solo de forma automatizada, al haber prohibido el Gobierno el triaje manual. “La eficiencia del tratamiento y reciclado disminuye con esta limitación, pero nos da seguridad”, indica el responsable de Girsa.

El trabajo del servicio municipal de limpieza y recogida no acaba con la basura o en la vía pública. Se extiende en la actualidad a actuaciones en comunidades de vecinos donde se detectan casos de COVID-19 o ha muerto alguna persona relacionada con la enfermedad. Lo habitual es que Protección Civil avise al servicio, que se desplaza para llevar a cabo una desinfección de todas las zonas comunes y elementos que puedan utilizar de manera generalizada los vecinos, como las puertas de entrada al inmueble. “Utilizamos una solución de hipoclorito sódico”, apunta Tomás del Río.

Menos generación de basura

La paralización o ralentización de la actividad en muchos sectores ha tenido como consecuencia una importante reducción de la basura que diariamente recoge el servicio municipal. Por ejemplo, en los contenedores grises, la recogida diaria en marzo del año pasado fue de 135 toneladas al día y de 136 en abril. Este año, en marzo bajó a 123 toneladas diarias, mientras que en lo que va de abril la media es de solo 99. La situación se repite en el resto de contenedores. En el de los envases, el amarillo, se ha pasado de 7.700 en abril del año pasado a 7.240 kilos en el actual. En papel la bajada ha sido aún mayor, de los 14.019 kilos de abril de 2019 a solo 9.400 ahora. En vidrio se ha notado especialmente el cierre de la hostelería. Este año se han recogido en abril 3.914 kilos, mientras que el año pasado fueron 5.816.

Los contenedores de ropa, clausurados

Los ciudadanos que hayan salido en las últimas semanas por la ciudad se habrán dado cuenta que la Policía Local ha cerrado y colocado carteles en los contenedores para depositar la ropa para reciclar, una medida lógica en plena pandemia. Sin embargo, aún hay personas que dejan las bolsas tiradas en la calle junto al contenedor, lo que obliga al servicio municipal de limpieza y recogida a encargarse de esta mercancía que no va a poder ser reutilizada.

Recogida manual en varios puntos de la ciudad

Tres operarios del servicio se encargan todas las noches de recoger las bolsas de basura que depositan junto a los contenedores en varios puntos de la ciudad, una práctica que ha aumentado con la pandemia.

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