16 mayo 2022
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La afición que salvaría las comunicaciones en caso de una caída de telefonía o internet

36 salmantinos, que disfrutan de la afición de contactar por bandas de radio, son colaboradores de Protección Civil, disponibles para facilitar comunicaciones en caso de una “caída” de líneas móviles e internet

03 mar 2022 / 20:37 H.
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En un mundo hiperconectado gracias a internet y a la telefonía móvil, aún quedan nostálgicos de lo analógico, de las radiocomunicaciones a la antigua usanza, esas que salvan en caso de un ciberataque, que llegan a lugares donde no alcanzan las coberturas móviles o que facilitan las conexiones en situaciones de emergencia o conflicto (el ejemplo más cercano está en Ucrania) donde se produce una caída o saturación del sistema digital de telecomunicaciones.

Los radioaficionados son capaces de transmitir y recibir en las circunstancias más adversas, por lo que la radioafición constituye un medio eficaz en casos de catástrofe. Por ello, en los años ochenta se configuró la Red Nacional de Radio de Emergencias (Remer), un instrumento esencial en el Sistema de Protección Civil.

En Salamanca, 36 radioaficionados se han vinculado de forma voluntaria a la red Remer, pero existen otros muchos que pertenecen a la Unión de Radioaficionados Españoles . Los de Remer están disponibles para colaborar de forma profesional con Protección Civil y para ello ponen sus equipos de transmisión —que superan los 1.200 euros— y sus conocimientos a disposición de la sociedad cuando lo solicite la Subdelegación del Gobierno. Todo ello de forma altruista. Ayuntamientos u organismos oficiales pueden demandar la ayuda de los radioaficionados en eventos o accidentes. Cuando se les activa en una emergencia, éstos deben seguir un protocolo establecido que consiste en distribuirse en hospitales e instituciones para facilitar las comunicaciones.

Uno de los últimos trabajos tuvo lugar en Las Arribes donde, debido a la falta de cobertura de telefonía, los radioaficionados se encargaron de informar del desarrollo y posibles incidentes de una carrera-trail nocturna.

A Francisco Javier Fuentes, informático de profesión y radioaficionado en su tiempo libre, la pasión y curiosidad por las frecuencias y las ondas se la inculcó su abuelo. Con sus emisoras ha llegado a contactar con un barco en el mar de Japón y aún recuerda el gusto que daba intercambiarse la “QLS” —una especie de tarjeta postal con el indicativo, la persona contactada, la frecuencia y la hora— y guardarla de recuerdo. Él es el coordinador de la red Remer en Salamanca y recuerda los apoyos de los radioaficionados voluntarios en el dispositivo especial del “Efecto 2.000” o en eventos como la carrera San Silvestre. Por suerte, no ha habido catástrofes en las que intervenir en la provincia.

Más allá de su colaboración con Protección Civil, la radioafición tiene que ver con experimentar con equipos y antenas, competir en concursos donde se premia la pericia para establecer contactos en un determinado país, ampliar conocimientos en las comunicaciones digitales, y conocer gente de todo el planeta a través de las frecuencias y practicar inglés. “La pandemia hizo repuntar la afición”, confirma Francisco Javier Fuentes, que admite que ahora es más sencillo montar el equipamiento así como tener acceso a los conocimientos necesarios.

Miguel Trujillo, de San Felices de los Gallegos, cuenta que ya en su adolescencia tenía la emisora en la habitación: “Me gustaba experimentar y después me saqué el título de Electrónica y Electricidad”. Fue tras sufrir un accidente de tráfico cuando Miguel decidió sumarse a colaborar con Protección Civil, lo que llenó su tiempo de rehabilitación.

Enrique González, radioaficionado y electricista de Ciudad Rodrigo, también se inició con 14 años en el mundo del espacio radioeléctrico. Desde los 16 años forma parte de la red Remer, lo que ha reportado este año una distinción de la Subdelegación del Gobierno por sus 35 años de colaboración. “Cuando empezamos no había móviles y hablabas con cualquier parte del mundo. Mi primera emisora les costó a mis padres 70.000 pesetas, pero ahora es todo más asequible. Lo bonito es cuando coges un contacto lejano, pero no siempre se logra porque todos los días no hay la misma propagación”, explica este radioaficionado, con indicativo ‘Tango 4’, que reconoce que “internet ha hecho daño a la afición porque se hace mucha radio digital y no es lo mismo”.

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