20 septiembre 2020
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Estudiantes del otro lado del charco que se quieren quedar en Salamanca por el COVID

Lupita Acosta y Loretta Pérez han buscado la manera de seguir en España para huir de la pandemia en México

06 ago 2020 / 17:13 H.

Cuando la pandemia por COVID-19 estalló en España en el mes de marzo, la mayor parte de los estudiantes volvieron a sus casas. No lo hicieron, sin embargo, los alumnos iberoamericanos, en su mayoría becados por el Santander, que pasaron el confinamiento en el Colegio Mayor Oviedo. Pasado el estado de alarma, buena parte del centenar de estudiantes que convivieron en la residencia de la Universidad de salamanca optó por regresar con sus familias. Algo menos de medio centenar de jóvenes siguieron viviendo en el Colegio de Oviedo hasta mediados de julio, cuando acabaron sus becas, y ahora buscan la manera de continuar en Salamanca para huir de la complicada situación de la pandemia en sus países.

En México la cifra de contagiados ronda ya los 500.000, datos que no paran de crecer por las que Lupita Acosta y Loretta Pérez han decidido buscarse la vida para permanecer en España. “Mi madre me dice que trate, en la medida de lo posible, de quedarme porque hay muchos contagios allí”, asegura Loretta que tuvo la suerte de que su madre viajara a España en diciembre, pero a su hermano lleva dos años sin verle. Y en septiembre se cumplirá un año desde que Lupita Acosta viajó a Salamanca y desde entonces no ha regresado a su país, ni piensa hacerlo por un tiempo largo. Lamenta que ya ha tenido que despedir a muchos amigos, pero explica que quiere seguir aprovechándose de esta oportunidad. “Tengo planes de investigación para implementar aquí, si no lo consigo, regresaré a mi país, pero quiero seguir aprendiendo y haciendo voluntariado con Cruz Roja. Me gustaría aprovechar todo lo que pueda porque cuando vuelva no sé cuándo podré regresar a Europa”, confiesa.

Su condición de psicóloga y psicogerontóloga le ha servido para trabajar como interna con una persona a la que apoya. Entre sus planes baraja sumarse al programa de convivencia intergeneracional de la Universidad y continuar estudiando otro máster o un doctorado siempre que consiga la renovación del visado.

También Loretta Pérez se buscó trabajo para el verano. Ahora cuida a dos niños como interna gracias a su conocimiento del inglés y convivirá con esta familia hasta el 20 de agosto, cuando se trasladará temporalmente, primero, a casa de un compañero de la residencia universitaria y, después, a Córdoba con otro amigo. No sé plantea dónde vivirá cuando regrese. Su objetivo es estudiar francés o alemán y seguir, de momento, en Salamanca. “Me gustaría trabajar en una ONG o en embajada, pero para ello es fundamental que tenga idiomas”, comenta y destaca la calidad de vida de Salamanca. “Aquí hay mucha seguridad, cosa que en México no hay, hemos normalizado la violencia de México, es parte de tu día a día”, lamenta convencida de que en Europa se vive mejor. Además, su madre reside en Guadalajara, una gran ciudad donde la pandemia hace estragos.

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