Emma Stone, musa -calva- de Lanthimos
'Bugonia', que se estrena ya en Van Dyck, es una sátira sobre la conspiranoia. La firma el director griego, conocido por 'Canino' y 'Pobres criaturas'
Viernes, 7 de noviembre 2025, 19:13
Que una película de Yorgos Lanthimos (Atenas, 1973) incomode al espectador no sorprende a estas alturas. Desde que se dio a conocer con Canino (2009), quedó claro que uno de los fundamentos de su cine es el desconcierto, ya sea a través de las premisas argumentales, del hieratismo de los personajes (y los actores que los interpretan), del humor negro implacable o de sus incursiones en el absurdo. Después del éxito de Langosta (2015), La favorita (2018) y, sobre todo, Pobres criaturas (2023), en Bugonia, su último largometraje, vuelve a contar con Emma Stone (1988), que aparte de su musa también ejerce como productora. Si el papel de Bella Baxter ya era casi un salto al vacío, aquí la doble ganadora del Oscar (el primero fue por La La Land) aparece con el pelo rapado al cero, coja y embadurnada de crema solar durante buena parte del metraje. Aunque esta vez le roba protagonismo un Jesse Plemons (El poder del perro) en estado de gracia, en la piel de un chalado (¿o visionario?) con el que establece un juego de poder y duelos dialécticos, encerrados entre cuatro paredes. Bugonia habla del miedo al otro, de la paranoia, de la fragilidad mental y la pérdida de sentido. Es densa, impredecible, incluso marciana. Se estrena ya en Cines Van Dyck, con algunas sesiones en versión original.
En esta mezcla de thriller psicológico y comedia negra, Stone es la jefa (CEO) de una multinacional farmacéutica, a la que dos primos conspiranoicos secuestran. No quieren dinero, sino interrogarla: están convencidos de que es una alienígena enviada por su especie para destruir el planeta desde dentro, mediante plagas y enfermedades. De ahí que últimamente estén muriendo tantas abejas (por cierto, el título hace referencia a un término de la mitología griega, que aludía a la generación espontánea de vida; al parecer, del cadáver de un buey sacrificado surgirían enjambres de insectos que restaurarían la colmena). Los captores la torturan para que los ponga en contacto con el líder supremo de los extraterrestres. Como vemos, Lanthimos se desata en este filme, con guión de Will Tracy (escritor de El menú y la serie Succession), que adapta la película surcoreana Save the green planet (2003). Su gusto por la excentricidad y el exceso no solo se pone de manifiesto en el contenido (los bulos de internet, el fin del mundo, la maldad farmacéutica), sino también en la estética: visualmente portentosa, con fotografía saturada de Robbie Ryan en VistaVision y 4:3, y abundancia de primeros planos. Llena de violencia, momentos de crueldad y una visión nihilista del ser humano, no agradó en el Festival de Venecia, pero sí en el de Sitges (es decir: lo que cabía esperar de Lanthimos).